José Luis Corral, historiador y escritor aragonés, participó en las Tertulias de Primavera organizadas por el CPR de Monzón. Anteriormente lo había hecho Ángel Guinda, y en mayo lo hará Lorenzo Mediano. El acto tuvo lugar en el Salón de Actos de la Casa de la Cultura de Monzón el pasado martes, 10 de abril.
José Luis Corral lleva escritas dieciséis novelas y treinta y dos ensayos. Según confiesa, todos los libros surgieron de algo pensado, planificado. Normalmente a partir de una idea, de un viaje, como fue el caso de "La prisionera de Roma", la penúltima de sus novelas, escrita a partir de una visita a Siria donde quedó maravillado por las ruinas de Palmira, unas ruinas romanas extraordinarias en medio de un palmeral en el desierto. Palmira fue una ciudad importantísima en la Ruta de la Seda, y en ella, una mujer joven llamada Cenobia, se convirtió en dueña de un inmenso imperio.
Pero en el caso de la última novela, "El Códice del Peregrino", sucedió algo diferente. Tras el robo del valioso Códice Calixtino guardado en la Catedral de Santiago, ocurrido el 7 de julio de 2011, recibió una carta de un periodista de El País pidiéndole que escribiera un artículo. Tras la publicación, y visto el éxito del mismo le pidieron que volviera a escribir otro más largo fabulando sobre la manera en cómo se había producido el robo. Pero él ya tenía en mente una novela sobre el tema. Y se puso a escribir de manera frenética, de tal forma que prácticamente la acabó en poco más de un mes y medio. Hubo días en los que llegó a escribir durante catorce horas seguidas, preocupando incluso a su familia, que nunca lo habían visto así. Escribía sin saber cómo iba a ser el final, sólo sabía que tenía que introducir el robo, y por supuesto historia, dada su formación. Empezó a documentarse sobre los evangelios, canónicos y apócrifos. Escribió en el centro de una hoja "Santiago el Mayor", porque iba a ser el centro de la novela ya que el Códice Calixtino trata sobre sus milagros. Comenzó a releer los evangelios y fruto de esas lecturas surgió el cuadro cronológico que abre la novela. El foco de atención pasó de Santiago a Jesucristo, ya que creyó descubrir algo inédito. Se dio cuenta, releyendo biografías sobre Jesús, y otra vez los evangelios, que quienes se han acercado a su figura lo han hecho con prejuicios. Él, según nos contó, trató de hacer la cronología con los textos, de forma aséptica, como un taxidermista. Y al ver el resultado se sorprendió. Nos contó lo que le salía en ese cuadro, que no coincide con lo que conocemos. Esta sería una parte de la trama de la novela. La segunda sería el Códice Calixtino, que había sido encargado por el obispo de Compostela, Diego Gelmírez, en 1139. Este obispo tenía la obsesión de convertir Santiago de Compostela en un lugar importante de peregrinación. Aprovechó la leyenda según la cual un ermitaño, llamado Pelagio, en el año 823 había descubierto un sepulcro en un lugar que había sido señalado por una estrella caída del cielo. Ese sepulcro sería el de Santiago el Mayor, enterrado ocho siglos antes. Diego Gelmírez ordena construir una enorme catedral, gracias a las generosas donaciones que recibe. En 1118, el cardenal Guido de Borgoña, que se convertirá en el Papa Calixto II, visita Santiago acompañado por un monje llamado Aymeric Picaud, que fue el autor de uno de los libros del Códice Calixtino, La Guía del Peregrino. Calixto II da el privilegio de archidiócesis a la diócesis de Santiago, pasando así de obispado a arzobispado. Aymeric va a Tierra Santa y regresa en 1135, haciendo entonces el Camino de Santiago.
La tercera trama sería el robo, y para ello se documentó sobre el mercado de antigüedades. José Luis Corral, historiador, conocía el de las arqueológicas. Entonces se dio cuenta de las enormes cantidades de dinero que mueve dicho mercado. Según nos dijo, en el año 2010 las compañías de seguros pagaron unos seis mil millones de euros por robos de obras de arte. El valor de lo robado, en ese año en todo el mundo superaría los quince mil millones de euros. Robar arte y venderlo en el mercado negro es un gran negocio (el tercero en importancia tras las armas y las drogas).
Lo difícil era casar esas tres tramas y crear una obra de ficción. Disfrutó haciéndolo y por eso escribió la novela de forma tan rápida. Una vez concluida dedicó tres meses a pulirla, a corregir y reescribir para poder entregarla a los lectores. José Luis Corral es uno de los escritores aragoneses de más éxito y la publicación de cada uno de sus libros se convierte en un acontecimiento.
(Artículo publicado en RONDASOMONTANO http://www.rondasomontano.com/revista/51307)