La Coctelera

Categoría: Libros de la Tertulia

"LA REGENTA" de CLARÍN - Lectura nº 102. 08-05-09

 

De vez en cuando cae entre las lecturas propuestas un "tocho" de páginas que se nos muestra como un muro difícil de saltar. La Regenta es uno de ellos. Según ediciones tiene más de mil páginas, y tal como están las cosas resulta complicado sacar tiempo para terminarlo y llegar a la tertulia con los deberes hechos. Pero era una obra que había que leer o releer. Publicada en 1885, constituye una de las cumbres de nuestra narrativa, y es lo que se llama una novela "total", por la gran cantidad de personajes que aparecen, los temas que aborda, y el reflejo de la sociedad de su tiempo.

Ha sido una de las lecturas en las que ha habido unanimidad en apreciarla como obligatoria. Esto es lo que se dijo en la "primera ronda":

 

  • Es una de las mejores novelas que he leído. Se puede codear con las mejores novelas de la literatura europea. Es una obra redonda, la historia de una infidelidad conyugal, que siempre ha sido uno de los temas de la literatura (Ana Karenina, Madame Bovary, etc), ésta tiene una impronta española, es nuestra representante en el género. La trama profundiza mucho en los motivos que llevan a los personajes a ser de una determinada forma. La protagonista se ve atrapada por dos personajes nefastos. Nos presenta a la ciudad como algo que asiste y participa expectante para ver el momento en que cae la Regenta de su pedestal. Es una novela muy realista, llevada al detalle, con personajes muy verosímiles. El magistral es soberbio, al final se desenmascara como malo, se salta todos los códigos morales. Don Álvaro es un Don Juan cobarde. El marido está muy bien dibujado, bueno, estrambótico, va a su bola. La madre del magistral también está muy bien tratada. Sólo Frígilis es bueno en esa riquísima galería de personajes. El estilo es muy rico, muy vivo, elegante, detallista. El fondo es una crítica, merecida, de la sociedad de la época, del clero, del caciquismo. El final es muy trágico, pero debía ser así. En la lectura me ha perjudicado el hecho de haber visto las dos películas que hay basadas en el libro.
  • Coincido con las opiniones anteriores. Lo tenía hace años y no lo había podido leer. Ahora, desde la primera línea me gustó muchísimo. Leer a los clásicos nos hace descubrir nuestra historia e idiosincrasia. Obra maestra, redonda, historia exquisita. Clarín nos lleva donde quiere. Es a la vez muy descriptiva, el detalle se hace necesario. Está muy bien estructurada y todo prepara un final que no esperas. Adquiere agilidad e interés poco a poco. Clarín se burla de las ansias de conquistar a Ana Ozores y nos muestra su amor por la literatura, citando libros conocidos. Los personajes son inolvidables, dibujados con maestría. Frígilis es el más aceptable. Me ha gustado mucho, y me alegra saber que he aprendido a valorar la buena literatura.
  • Me costó el comienzo, por los numerosos nombres que aparecen, me hice un esquema. Luego me ha encantado. Describe muy bien las clases sociales y sus relaciones. Me gusta la estructura y el dominio del lenguaje, las descripciones, el uso del vocabulario... es una obra estupenda. Me gusta el estilo indirecto, que no sea siempre el narrador quien nos cuenta los hechos, que ponga el relato en boca de los personajes, fluyendo así mejor el relato. También me gusta cómo va dibujando a los personajes de forma progresiva según avanza el relato y las alusiones al lector. Hay sentido del humor y me ha recordado la lectura de Madame Bovary.
  • La Regenta es de lo mejor que hemos leído. Se trata de una novela  de gran complejidad: no sólo refleja con profundidad la psicología de los  tres protagonistas, (hay que descubrirse ante el autor por los retratos de Usía, Ana y el magistral), sino que hay una gran multitud de personajes secundarios,  todos ellos  muy bien caracterizados. Además es una obra costumbrista, que retrata admirablemente y con gran detalle los ambientes de una ciudad que el autor conoce muy bien: el casino, el vivero, el teatro, las reuniones en casa de los marqueses, y es muy crítica con la estupidez e hipocresía de una sociedad mediocre y provinciana y con un clero corrupto que quiere mantener su influencia y privilegios que ve amenazados por las costumbres cada vez más relajadas. El dramatismo resulta atenuado por los toques de fino humor con que el autor nos relata la historia y, a pesar de su extensión, el autor dosifica y mantiene la creciente tensión narrativa hasta el final.
  • También para mí era una lectura pendiente desde hace años. Ahora lo estoy leyendo y me siento muy a gusto (aún no lo he podido acabar). He venido a escuchar. De momento puedo decir que atrapa, que me gusta cómo trata el tiempo (esa primera mitad de la obra que transcurre en tres días), las maravillosas descripciones...
  • Lo leí hace un par de años y me acuerdo de pocas cosas. Al principio se hace pesado, pero luego te metes y, al menos a mí, me emocionaban las descripciones por su belleza., recuerdo las de la catedral y la del casino. Sufría al ver cómo la protagonista estaba atrapada entre los dos pretendientes. No recuerdo mucho más.
  • Me ha enganchado, se me ha hecho corto. Libro muy bien escrito, con una gran dominio del lenguaje. Plasma muy bien la idea de que cada persona es diferente según la educación que ha recibido. La protagonista siempre ha recibido una educación represora, y eso la convierte en lo que es. El magistral acaba resultando patético. Es un drama colectivo de toda una sociedad. El final me dejó muy mal sabor de boca (nunca mejor dicho). He disfrutado con la lectura.
  • No lo he podido acabar. Es denso pero lo terminaré pronto. Riqueza en el lenguaje, realismo... me gusta.
  • Es una obra maestra de la literatura universal, me parece obligatorio el leerlo, además, cuando un libro te gusta tanto sacas tiempo de donde sea. Uno de los temas que aborda, que me parece muy interesante es el de la religión, sobre la que propone reflexiones que me recuerdan, salvando las distancias, San Manuel Bueno y Mártir. Me ha gustado mucho el personaje del ateo Guimarán, que refleja la duda eterna. El personaje del magistral es turbio, negro, hipócrita. Una hipocresía que se aprecia en la ciudad entera: se puede hacer lo que quieras pero disimulando, respetando las normas pactadas. La Regenta está un poco fuera de lugar, no sabe disimular y se pierde. El final no me gusta nada, pues el magistral queda en su puesto, con su soberbia, como si nada hubiera ocurrido. Me gustan los golpes de humor. Ninguno de los personajes tiene desperdicio, acabas conociéndolos como si fueran de la familia, de forma que al final sientes tener que despedirte de ellos.
  • Hace años lo intenté leer y no lo conseguí. Creo que es una obra de arte, y me cuesta entender cómo alguien puede escribir así. Lo único que me ha cansado ha sido el fervor religioso. Es un libro para leer despacio. Me ha impresionado cómo trata el aspecto psicológico de los personajes, sobre todo de la Regenta. A través de ella explica cosas que yo he sentido en mi interior. La coral de personajes es para escribir un libro de cada uno de ellos. La estructura está muy bien, hecha para atrapar. La Regenta es como un animal acosado y perseguido por esa gente con moral cerrada, de esa ciudad. Ha insistido en la crítica. Pompeyo me parece Clarín, por la lucidez que muestra. Hay dos vidas opuestas: la Regenta y Fermín, los dos víctimas, pero él verdugo. Ella no tiene libertad, condicionada por su educación tiene una moral tan estricta que ya ves que nunca podrá ser feliz. Sólo es libre cuando está en el campo y cuando escribe. Su marido tiene muy buen corazón pero "de bueno a tonto hay un paso".
  • Ya no sé qué añadir. Es una obra  especial. Lo intenté leer y no pude, y ahora era el momento. He disfrutado muchísimo Me costó el primer capítulo, pero luego, cuando aparecen Saturnino y Obdulia, ya no pude parar. Las descripciones son maravillosas, me ha gustado todo, lo he pasado muy bien. La lectura se iba acelerando al final. He visto un paralelismo con Madame Bovary en la insatisfacción de ambas, y cómo condiciona al ser humano sus experiencias en la niñez.
  • Me ha parecido perfecto, excepto los capítulos en los que a la protagonista le da por el misticismo. Luego, cuando vuelva a la tierra, ya me enganchó. Te imaginas perfectamente a cada uno de los personajes. A mí el marido me parece una mala persona, no lo trago. Describe muy bien el sentimiento cuando va de nazarena, sentimiento de vergüenza, de pudor a la vez, y es envidiada por todas. Libro que hay que leer.

"SIETE MANERAS DE DECIR MANZANA" de BENJAMÍN PRADO. Lectura 101. 13-04-09

 Esta foto es mía, las otras dos de Ángel Huguet.

Ayer pasé un día divertido con Benjamín Prado. Hacía tiempo que no veía a alguien con tan agudo sentido del humor, con tanta chispa. Era un día extraño para celebrar una tertulia (Lunes de Pascua, festivo en Barbastro con la gente comiendo en el campo), pero la fecha en la que Benjamín tenía un hueco que podíamos aprovechar. Ramón Acín  llamó al mediodía para que subiera a comer a Bodegas Enate y allí estaba. Habían venido de Zaragoza con Carmen, la mujer de Ramón. Estaban también Adolfo de Dios, Director General; Ramón Justes, Director de Comunicación y Mª José Coté. Tras la excelente comida generosamente regada con blanco, rosado, tinto y blanco dulce en los postres, Ramón Acín me tendió la trampa de sentarme en una rueda de prensa que debía presentar, sin preparar y a palo seco. Menos mal que Benjamín se enrolla con una facilidad pasmosa.

Llegamos a Barbastro satisfechos por ver cumplido nuestro deseo de que no estuviera la Guardia Civil haciendo soplar. Benjamín se fue al hotel. Allí quedamos a las 19 h. con Ángel Huguet, que le hizo una extensa entrevista. A las 19'30 llegamos al Colegio y tras las presentaciones comenzó la tertulia. Estábamos veinte personas. Hablamos del ensayo "Siete maneras de decir manzana", y explicamos a Benjamín el porqué habíamos elegido precisamente ese librito. La poesía nos cuesta leer más que la novela, y en el libro se dan claves que pueden servir tanto para escribir como para leer poemas. Yo acababa de leer la última novela que Benjamín ha escrito, "Mala gente que camina", y sé que hubiera dado mucho que hablar, por el tema y por la habilidad con la que está escrita. Por cierto, que en ella se refleja ese humor irónico en el que Benjamín tan bien se desenvuelve,  a pesar de lo crudo que es el tema que aborda.

Algunas de las frases que anoté  cuando comenzó la tertulia:

-Yo aquí no vengo a daros, prefiero quitaros. (Obviamente no se refería a nada material, estaba hablando de poesía).

-Si tuviera el secreto para escribir sería maravilloso, y no os lo diría. Escribir poesía es una buena manera de explicarse a sí mismo. Escribir es transplantar sentimientos a quien lee.

-Un poema hay que trabajarlo mucho.

-A la literatura, y por tanto a la poesía, le sobra mucho "yo", convendría que contara más cosas del lector que del autor.

Tras la introducción respondió a las preguntas que sobre poesía se le hicieron, y luego, por sugerencia de Ramón Acín, que lo conoce bien, explicó cómo surgió su amistad con Alberti. Alguien le había recomendado que leyera "Sobre los ángeles". A los tres días de haberlo terminado,  su padre le pidió que bajara al bar de la esquina a comprar helado. Cuando lo está pidiendo se da cuenta que allí está  Rafael Alberti en persona. Fue a saludarlo y a decirle que acababa de leer un libro suyo. En ese momento comenzó una amistad que se prolongó durante catorce años, en los que Benjamín conocería a muchos otros escritores y personajes famosos a través de él. Era casi el único que entraba en casa de Rafael, en "la cueva de Polifemo" que decían sus amigos. Rafael era divertidísimo, todo adquiría una dimensión diferente a su lado, sabía descubrir y nombrar la belleza de las cosas. Era el tipo menos solemne que puedes conocer, no era avaricioso, vivía al día, disfrutaba del momento. Vivía como un vagabundo, con un piso hecho un desastre, en el que te podías encontrar un tomate con moho debajo de un sillón, pegado a una lámina original de Picasso. El pintor le había regalado dibujos hechos con rotulador, y al secarse el alcohol desaparecía algo la imagen, que Alberti repintaba como la cosa más natural del mundo. Conocía toda la poesía española, desde las primeras jarchas hasta Machado. Era capaz de recitar de principio a fin Las Soledades de Góngora.

 

Otra de las anécdotas que comentó fue el origen de su poema "Marga Gil en la isla",  recogido en "Los 140 mejores lectores de poesía escogen los poemas del siglo XX que, por algunas razones, aprecian por encima de cualesquiera otros" (Visor). Benjamín recordaba haber jugado, cuando era niño, en una casa abandonada en la que decían se había suicidado una mujer. Entraban por un cristal roto de una ventana y encontraban la casa como si la hubieran abandonado en ese momento: tenía la mesa puesta, los armarios llenos de ropa... Pasados los años conoció la historia de Marga Gil, enamorada de Juan Ramón Jiménez, que ante el rechazo del poeta se disparó un tiro cuando tenía 21 años. Benjamín Prado supo entonces que la casa de la suicidada era la de Marga Gil. Escribió el poema en 1997.

 

"El mundo

 es un lugar muy frío.

En el fondo del agua se oye cavar tumbas.

Hay terrazas sin sueño donde el viento devora

 lentamente

 los restos de la noche."

 

(Lo puedes leer entero en:

http://www.antoniomiranda.

 

 

Terminó la tertulia y fuimos a cenar al nuevo San Ramón. Estábamos once y lo pasamos realmente bien. Benjamín siguió contando anécdotas, gastando bromas y disfrutando y haciéndonos disfrutar de cada momento. Nos retiramos a una hora prudencial, pero él seguiría trabajando: a la una de la madrugada entraba en directo en el programa de Radio Nacional en el que colabora.

ANTÓN CASTRO Y FOTOGRAFÍAS VELADAS. LECTURA 100. 20-03-09

 

Hoy ha estado entre nosotros Antón Castro, en una visita que ha aprovechado para ver a sus numerosos amigos de Barbastro, llevar el coche al taller, pasear por la ciudad, ir a las librerías, tomar notas, hablar para la radio y la prensa, firmar libros y por fin, a las 20 h. presentar "Fotografías veladas" en el Centro de Congresos.

            Desde que nos hemos encontrado en la Peugeot, donde me esperaba con sus amigos Cuchi Gómez y Alfredo, hasta el momento de la despedida en el Colegio, Antón ha hablado casi sin parar. Es una persona que se hace querer, sólo hay que ver cómo lo tratan quienes lo conocen hace tiempo, o la atención y empatía que logra con quienes está hablando, sea una persona o el público de una sala.

            A los periodistas, Ángel y Pepe, les ha hecho el trabajo fácil en la entrevista: Antón es un torrente de palabras, una especie de flautista de Hamelín capaz de llevarse detrás a quien le escucha. Les ha hablado del encanto de la plaza del Mercado, de la belleza del espacio de la UNED, de los escritores barbastrenses, de Julieta, de los hermanos Moreno Gistaín... y todo creo como respuesta a la primera pregunta, que bien ha podido ser la única que han tenido que lanzar.

            Luego ha comenzado el acto literario, que ha girado alrededor de "Fotografías veladas", pero que ha discurrido por otros muchos de sus libros y se ha desbordado, en el buen sentido de la palabra, en un rico e interesante anecdotario de su larga trayectoria como escritor. Nos ha confirmado lo que como lectores suyos sospechábamos, que la materia de la que parte para muchos de sus relatos es su propio pasado, además de una especie de sexto sentido para captar frases, imágenes o ideas sobre las que montarlos. En esos relatos que conforman el libro hay una cierta unidad a pesar de la variedad de registros, lugares y personajes. Prefiere la narración en primera persona (en dieciséis de los diecinueve) que permite al autor el juego con el lector, que se siente descolocado por no saber dónde termina la ficción y comienza la realidad o viceversa. La mezcla de lugares y personajes conocidos con otros inventados es un juego que Antón maneja con maestría. Lo sorprendente es que algunos de esos personajes de ficción están comenzando a tener vida propia, y aparecen en otros libros e incluso en cortometrajes.  El oficio de escritor es, entre otras cosas, saber contar lo para los demás pasa desapercibido, y hacerlo interesante con todas sus tonalidades y matices  a través del buen manejo del lenguaje. Antón, que es modesto, dice que todos podemos ver y apreciar la belleza, pero a los demás nos faltan las palabras del poeta para expresarla.

En "Fotografías veladas" hay un homenaje explícito a la fotografía, pero también a personajes y lugares a los que trata con enorme cariño en ese ir y venir constante de Galicia a Aragón a través de sus páginas.

            El público ha disfrutado, que era lo importante, y ha salido con ganas de seguir leyendo a Antón. Tras dedicar un buen número de libros, hemos ido al colegio a comer algo. Allí ha seguido hablando, quizás en un tono de más intimidad, mientras degustábamos las viandas preparadas por Antonio, cuyo colofón, como es habitual, ha sido una magnífica tarta dedicada a Antón con sirena incluida.

Tras las fotos de grupo nos hemos despedido. Él regresaba a Zaragoza tras hacernos pasar una tarde inolvidable.

“OSCURA LUCIDEZ” de PABLO VILLAFRUELA. LECTURA 98. "UN FÓSFORO ASTILLADO" de JUAN A. GARCÍA ROMÁN. LECTURA 99. 27-02-09

 

TERTULIA CON PABLO VILLAFRUELA EN LA BIBLIOTECA MUNICIPAL

 

 

El viernes 27 estuvo el autor de "Oscura lucidez" en la Biblioteca Municipal, en un encuentro que se ha hecho ya norma: el de los escritores que se hicieron con los premios de Novela Corta Ciudad de Barbastro y de Poesía Hermanos Argensola el año anterior, con los lectores de la ciudad. En esta ocasión sólo estuvo Pablo Villafruela, pues Juan Andrés García Román, autor del poemario "Un fósforo astillado" no pudo acudir.

Habíamos quedado previamente en el "Pirineos" para hablar sobre el encuentro con Antón Castro, pero estuvimos poco tiempo ya que debía acudir a la Biblioteca. Poco antes me había llamado Luís Sánchez para que coordinara la tertulia, pues  Óscar Sipán estaba enfermo. Cuando llegamos Pablo Villafruela atendía a los medios de comunicación. La sala se llenó.

Escrita en 2002, "Oscura lucidez" había llegado a ser finalista en otros certámenes como el Premio de Novela Café Gijón o el Premio de Novela Río Manzanares. Es su primera novela publicada. Su lectura no resulta cómoda pues aborda temas que nos desasosiegan, que nos remueven en nuestro sillón de lectores: la violencia, la condición humana, la leve frontera que nos separa entre la lucidez y la oscuridad. Ya la cita de Conrad con la que inicia el libro nos avisa de lo que vamos a encontrar. "La suya era una oscuridad impenetrable. Lo miré como uno observa a un hombre que yace en el fondo de un precipicio donde el sol no brilla nunca" (De "El corazón de las tinieblas"). Y lo confirma la primera frase: "Yo soy el horror". Nos adentramos en el relato de H.R. que escribe por encargo de Claudia, su psiquiatra, para tratar de recuperar su pasado. No puede y lo intenta novelando las vidas de dos de sus compañeros internos, otros dos tripulantes de "la nave de los locos": Wlado, croata desquiciado por su experiencia en la guerra de los Balcanes; y Leonardo, inmigrante procedente de Malí. El autor se vale de estos dos personajes para abordar multitud de temas de rabiosa actualidad, siempre vistos desde la perspectiva de H.R., profesor de sociología: los nacionalismos, la construcción europea, la inmigración, el fenómeno del "top manta", los campos de refugiados, la guerra, las redes de prostitución, la locura... Y mientras avanza la narración el lector se pregunta, sospechando lo peor, porqué está el protagonista en esa "nave de los locos". La respuesta no se obtiene hasta el final, manteniendo así una tensión narrativa en el relato, que se solapa con el interés de cada una de las escenas.

Hay personajes secundarios muy interesantes que aportan algo de luz en ese mundo oscuro y violento: Mirceat con su bondad y sentido común, y Tanout con su solidaridad. Apenas esbozado, nos llega también el interesante personaje de Claudia, impulsora del relato, mujer entregada a su trabajo, profesional y auténtica.

 

            Pablo Villafruela se mostró cercano, explicó el origen de la novela, reconoció algunos fallos que como obra primeriza contiene, dio pistas para entender el porqué de las distintas piezas que la componen, y contestó a las preguntas que surgieron en torno al estilo, a la estructura y al tema de la obra. La tertulia se prolongó con la firma de ejemplares, en la que se extendió a hablar con todos y cada uno de los que se acercaban.

Creo que todos salimos satisfechos. Como dijimos al concluir, le deseamos un futuro literario brillante a Pablo Villafruela, y agradecemos a Luís Sánchez que esté en el origen de estos encuentros entre escritores y lectores.

“EL RETRATO DE DORIAN GRAY” de OSCAR WILDE. LECTURA 97. 23-01-09

    Ambigua, decadente, neopagana, amena, filosófica, lineal, honda, El retrato de Dorian Gary admite la lectura más inocente y también la más perversa, porque Oscar Wilde era ambas cosas. En el famoso prefacio de esta rara, vivísima, acertadísima novela, Wilde asumía en una frase todas las contradicciones, las facetas, todos los múltiples prismas que en a novela existen: "Los escogidos son aquellos para quienes las cosas bellas sólo significan Belleza". Que el bienvenido y venturoso nuevo lector no lo pierda de vista. Tiene alto placer entre sus manos. Un talento bondadoso y subversivo".

                        (Luís Antonio de Villena)

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OPINIONES EXPRESADAS EN LA "PRIMERA RONDA"

  • Reflexión sobre el paso del tiempo: el cuadro es como el espejo en el que nos miramos diariamente y ante el cual no percibimos ese paso. Sin embargo el tiempo nos transforma, y lo que hacemos nos va marcando psíquica y físicamente. Los personajes son masculinos, un triángulo (Dorian, Lord Henry y Basil) que llevan el peso de la obra, sobre todo Lord Henry, que anima y da chispa como motor de la acción. Los diálogos, inteligentes y densos, son como un juego de esgrima delicado y cruel a la vez. Las descripciones son muy efectivas, con trazos fuertes y certeros. Personajes desorientados que han perdido el norte de sus vidas, que lo buscan en el placer y que al final acaban en el abismo. Una frase: "Todos llevamos dentro el cielo y el infierno"
  • Lo había leído hace años y no recordaba casi nada. Ahora me ha decepcionado: muchas vueltas a las mismas cosas para llegar siempre a lo mismo. Reconozco que está bien escrito, pero me he aburrido.
  • No lo había leído. Tiene un sabor muy especial, es exquisito. El tono me había atrapado y me dio pena llegar al final, me había hecho el paladar a esa forma de escribir. Es la eterna historia de querer ser joven, de vender el alma al diablo. Es en este caso muy original, el cuadro como reflejo del alma. Siendo interesante la historia, me gustan los diálogos, son excepcionales, llenos de agudeza, ingenio y frescura. Repasan multitud de temas. Los tres personajes protagonistas me han parecido interesantes y bien dibujados. Lord Henry es el que más me ha gustado, con su cinismo pone en solfa la sociedad de la época. Aunque se hace antipático, como inductor de Dorian, es el alma del libro. Dorian es un personaje muy actual, refleja los efectos funestos del culto al cuerpo, a la imagen. Basil es el personaje débil, enamorado de Dorian se convierte en su víctima. Todo el libro se desarrolla en un ambiente finísimo y con gran poder de evocación. En este aspecto nunca había leído algo parecido.
  • Lo leí hace años y me extraña cómo pude pasar esa primera parte tan filosófica. En esta segunda ocasión me ha gustado mucho, sobre todo el tema central del paso del tiempo. También cuando habla del arte en general y de la pintura en particular, la idea de que una buena pintura refleja el mundo interior del artista. Aborda el tema de la venta del alma, un tema perturbador. Me gusta el contrapunto entre los personajes de Henry y Basil. Creo que en realidad una persona no puede dejarse influir tanto por otra si no hay de antemano una predisposición interior. Describe muy bien la banalidad de las clases altas. En su época debió ser un revulsivo el libro, esa idea de la satisfacción de los deseos de forma inmediata. Hay un ritmo teatral que se manifiesta de forma clara en los diálogos.
  • Fácil de leer. Me ha costado el largo capítulo XI. Me parece un tema muy actual. No me ha sorprendido el final, pues  me imaginaba lo que sucedería.
  • Temas: la homosexualidad, claramente expresada en los sentimientos de los protagonistas; una relación esquizoide de Dorian con el cuadro; crítica de la sociedad de la época victoriana... contiene elementos biográficos. Describe esa sociedad misógina y viciosa ante la que plantea un nuevo hedonismo. Creo que es un libro para leer despacio, con muchas frases que comentar, propone reflexiones constantemente. Me llama la atención que mencione tanto la psicología ya en aquella época. Libro espeso.
  • Novela intensa, muy bien estructurada, de ritmo circular, que mezcla realidad y ficción y que nos hace reflexionar sobre el bien y el mal. Como se ha dicho, retrato de la época. Coincido también en la pesadez del capítulo XI. El resto es muy interesante. Los diálogos son frescos, agudos, perspicaces, personajes memorables que dan para hablar mucho de ellos.
  • Me han gustado la originalidad del tema y las descripciones. Me parecía estar contemplando una obra de teatro. El final me creaba inquietud, a pesar de intuirlo. Me ha hecho reflexionar sobre el ideal de la eterna juventud y en algunos personajes actuales (Isabel Preysler). Es por eso de enorme actualidad. Me alteraba la opinión que aparece sobre las mujeres.
  • Lo he leído bien, me gustó más la primera parte. La trama es muy original y creo que está muy bien escrito. Los diálogos están muy bien. Las descripciones de  aquella sociedad tan hipócrita están muy bien, tanto que fatiga. Dorian buscaba el placer por el placer, sin tener en cuenta la moral. La segunda parte ya no me ha gustado tanto.
  • Lo he leído a gusto. Coincido con lo dicho, te imaginas muy bien las escenas pues describe con gran maestría. El lujo que describe te transporta a los escenarios. El libro tiene muchos pasajes autobiográficos. La trama puede ser previsible pero sabe mantener muy bien la tensión durante todo el texto. Dorian era un narcisista. Merece la pena la lectura por todo su contenido filosófico.
  • Hacía mucho que lo quería leer y lo he tenido que hacer con demasiada rapidez, siendo un libro para leer con calma, con frases para reflexionar y diálogos muy ricos. Es lo bueno. Pero hay algo en la novela que me desagrada. Quizás el que no haya ningún personaje que la salve. Te sientes por eso fuera del libro al no identificarte con nadie. Lord Henry es interesante pero frío. Basil tampoco... Dorian empieza  como adolescente, pero ya en su relación con Sybil se ve el inicio de su degradación. Esa falta de identificación te hace perder interés. Transmite angustia el personaje que en busca de placer siempre siente un miedo interior. Contiene muchas citas y frases conocidas.
  • Tiene muchas cosas que me han gustado. Puede ser considerada como metáfora de que el hombre muestra su lado claro a los demás y guarda en su interior, oculto, el oscuro. Refleja la degradación del ser humano. El protagonista elude su responsabilidad y acaba matando su conciencia (el cuadro). Me gusta la capacidad del autor de sugerir sin dar datos escabrosos: todo está sugerido, nos lo podemos imaginar. El tema no es original, pues había sido abordado con anterioridad en numerosas ocasiones. La prosa es brillante, con un vocabulario muy rico, con adjetivos que nunca había visto. Creo que esa brillantez del lenguaje lastra la novela. La historia me ha gustado mucho, y nos viene a decir que "nuestra vida depende de de un montón de pequeñas cosas".
  • Espero que la degradación mía sea física y no moral. Me recordaba la lectura haber visto una obra de teatro sobre ella hace tiempo. El protagonista se hace empalagoso por perfecto. Es entretenida  pero no deja buen sabor.
  • También lo he leído demasiado rápido. Me apetecía pararme porque me encantaba, he disfrutado mucho con los diálogos. A mí no me parece previsible nada de lo que ocurre. Es cierto que quitaría el capítulo XI. La búsqueda del placer ha existido siempre. Creo que lo volveré a leer más despacio.

 

“EL BARÓN RAMPANTE” de ITALO CALVINO Lectura 96 . 09-01-09

“El Barón Rampante” es, como se manifestó en la primera ronda por varios de los tertulianos, un libro original. Parte de una idea disparatada, que va a ser el eje de toda la historia. Cósimo, a sus doce años, se rebela ante la obligación de comer caracoles. Su negativa supone la ruptura con su familia, con sus convenciones, extravagancias, soledades y ritos. Parece que ante la coerción de quienes son o parecen ser más fuertes, Cósimo nada podrá hacer. Pero la tozudez infantil, ayudada por una especie de promesa a Viola, su vecina, tratará de lograrlo. Italo Calvino se preocupa de hacer verosímil ese disparate, explicando los detalles de cómo el protagonista podía realizar todas las actividades, incluso las más banales. Cósimo es la figura del intelectual crítico e inconformista que se aísla porque rechaza el mundo en el que vive al mismo tiempo que quiere cambiarlo. Se dará cuenta de que el mundo va más allá de sus dominios, que hay zonas a las que él no puede llegar, que las ideas van y vienen con las gentes, y que su lucha, sus iniciativas, poco pueden ante la inmensidad. Es por eso un libro que reflexiona sobre la utopía y el desencanto.

Una cita del capítulo XIV: “Aprendió esto: que las asociaciones hacen al hombre más fuerte y ponen de relieve las mejores dotes de las personas aisladas, y dan una alegría que raramente se alcanza actuando por propia cuenta, la de ver cuánta gente honrada y valiente y capaz hay, para la que vale la pena querer cosas buenas…/… Más adelante, Cósimo tendrá que comprender que cuando el problema común ya no existe las asociaciones no son tan buenas como antes, y que más vale ser un hombre solo y no un jefe”

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Intervenciones de la Primera Ronda:

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  • Es una historia original, interesante: impulsado por las duras normas de la familia y por cumplir la palabra dada a Viola, Cósimo se rebela manteniendo firme su postura. El estar en los árboles no le impide leer, estar al día de lo que ocurre, planear y ejecutar diferentes actividades… Es un auténtico héroe, demostrando que quien se empeña en algo lo consigue. Él en los árboles está más integrado en la sociedad que sus familiares. Personaje lúcido, con ideas de la Francia revolucionaria, sabe que los ideales se pueden corromper, que la gente puede acabar aceptando las ideas más disparatadas. Se me ha hecho a veces aburrido. El personaje de Viola me resulta extraño. Una vez terminado lo he podido apreciar más que mientras lo leía.
  • Narración fantástica, de lectura fácil, con buena prosa. El protagonista es un personaje culto, humano, fiel a su tierra, rebelde… Al principio parece sin sustancia, pero poco a poco se va enriqueciendo con diversas historias en el marco de la Italia del s. XVIII-XIX. La voz narrativa del hermano refleja muy bien la vida del protagonista, porque conoce de primera mano lo que cuenta. Queda distante al ser mediador entre Cósimo y el lector. El ritmo es adecuado y el final apoteósico, no me gusta mucho pero es acorde al resto del libro. Hay descripciones muy buenas y diálogos ricos. Se lee con comodidad, en ocasiones a mí también me aburría, pero al final deja un buen poso.
  • Novela fantástica, de un joven rebelde contra el tipo de vida que lleva su familia. Se rebela además por una cuestión nimia (no comer caracoles). Luego comprobamos que el protagonista ve la vida de forma diferente a los demás. Hay capítulos que recuerdan al realismo mágico, que aunque a mí me gusta hace la narración menos creíble. En ocasiones también me recordaba las locuras de Don Quijote. Novela fácil de leer, está muy bien escrita. No profundiza en los personajes secundarios, no se sabe cómo acaban, dejando muchos cabos abiertos.
  • Lo leí hace años. Guardo un buen recuerdo. Me gustó la locura del protagonista. Se pueden sacar conclusiones positivas del libro.
  • Libro original que nos acerca a la Italia del siglo XVIII. El punto fuerte de la historia es la rebeldía y cómo es capaz de llevarla hasta el final, creando y adaptándose a la nueva vida. Critica a la nobleza, a la familia… está muy bien escrito y me gusta cómo está contada la historia a través de los ojos del hermano del protagonista. Me ha gustado por ser un libro diferente.
  • Amena, original. Me gusta cómo está escrita, sobretodo el primer capítulo, en el que describe los árboles, el bosque… parece prosa poética. El autor ha sido hábil para reflejar la sociedad del s-XVIII a través del protagonista. Es una crítica a la sociedad de aquel tiempo, a la nobleza, al clero, a los villanos. Parece una novela histórica y de aventuras. El final es perfecto.
  • Lo leí hace años y no lo he podido releer. Por su originalidad, o no sé porqué, es un libro que se me quedó grabado. Es imaginativo y propone reflexiones a partir de situaciones disparatadas en ocasiones, y otras veces realistas.
  • Cuando empecé me pasó como con “Cien años de soledad”, me chocaba ese surrealismo. Está muy bien escrita y planificada. Cada capítulo propone una nueva reflexión. Me parece asombrosa la manera de reflejar la capacidad del ser humano para amar, también para saber adaptarse ante las nuevas situaciones, y cómo los demás aceptan al final la originalidad de alguien que en principio choca por diferente. Es un libro que tiene muchas enseñanzas.
  • Me ha parecido cómico lo que he leído hasta ahora, pues no lo he terminado. Me ha enganchado y lo terminaré en cuanto pueda.
  • Lo he leído rápido. Calvino es un gran contador de cuentos. Habla bastante de Rousseau, me gusta el personaje, y más que las historias su perseverancia, su bondad, su cercanía a la naturaleza, su renuncia a las convenciones. Creo que es un libro metafórico. Vive libre en los árboles pero tiene barreras (prados sin árboles). Me gusta mucho la historia de amor y esa reivindicación de la búsqueda de la libertad. Me gusta el capítulo del bandido, su relación con los libros. También la búsqueda del bien colectivo y el asociacionismo del que describe muy bien su necesidad. El personaje de Battista es divertidísimo, y también el final.
  • Voy por la mitad y no tengo mucho que decir. Más que libro de aventuras es un libro como se ha dicho metafórico, filosófico, que nos hace reflexionar sobre las personas que toman caminos diferentes a los trillados por la normalidad. Me ha gustado la conversación última con el padre, en la que le hace ver que “aunque mee alto siempre hay quien lo hace desde más arriba”
  • Libro leíble, de lectura obligatoria. El personaje es como un arquetipo de una postura vital. Es demasiado caro el precio que hay que pagar por la libertad personal. No sé si es mejor doblarse como los juncos ante las adversidades o plantar fuerte con el riesgo de romperse. Me parece un libro irregular, aunque engancha y mantiene la tensión y el interés por ver si mantendrá su postura hasta el final (¿Será capaz de no bajarse de los árboles?). Pone historias engarzadas unas con otras para mantener esa tensión narrativa. Hay reflexiones muy interesantes. Me gusta cuando se encuentra con el gato, la imagen de Alejandro y Diógenes, y el capítulo final, que es redondo en cuanto a forma y fondo, precioso: no toca el suelo y se va. Cósimo es uno de los personajes de ficción que es necesario conocer.

“CUENTOS DE NAVIDAD” VARIOS AUTORES. LECTURA 95 . 19-12-08

Como en ocasiones anteriores dedicamos la última tertulia del año a comentar cuentos de Navidad. En esta ocasión elegimos la selección de Ana Torres y Raúl Herrero en (Biblioteca Golpe de Dados. Libros del Innombrable). Los autores son Silverio Lanza (1856-1912), José Gutiérrez Solana (1886-1945), Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), Antonio Fernández Molina (1927-2005), Ana Mª Matute (1926), Camilo José Cela (1916-2002), Rubén Darío (1867-1916), Enrique Jardiel Poncela (1901-1952, y José Antonio Novais.

Como es de suponer, las opiniones sobre los cuentos fueron muy diversas. Si hubiera que anotar coincidencias generales podríamos citar el no considerar cuento la narración “Nochebuena” de José Gutiérrez Solana, que es más bien una descripción muy bien hecha del ambiente navideño en el Madrid de su época. Tampoco “Los Reyes Magos” de José Antonio Novais, recuerdos de la Noche de Reyes de su infancia. Que el cuento que más gustó fue “La recepción de los Reyes Magos” de Enrique Jardiel Poncela, por divertido y el tono “gamberro” con que está escrito que lo hace gracioso. Es el testimonio de un joven ante el juez a quien es conducido por escándalo público. Junto a sus amigos, y con algunas copas de más, van a esperar a los Reyes Magos. (“Mis amigos eran ocho o nueve; puede que fueran menos, tres o cuatro; pero no estoy muy seguro, pues no sé por qué extraños fenómenos se verificaban en mis pupilas que una vez mis amigos eran siete, otras que eran catorce y otras que no eran más que dos.”). Otro que gustó fue “Una rueda de mazapán para dos” de Camilo José Cela, con una estructura perfecta y muy bien escrito, irónico, nostálgico, muestra la capacidad observadora del escritor y una visión de la vida un tanto fatalista: tras el desengaño amoroso del protagonista, y un final que parece conformista (“¡Qué vamos a hacerle, señora Engracia! ¡Cada cual mira por lo suyo!”), lo cierra con estas palabras: “Fuera, un perro vagabundo, con el rabo entrepiernas, las orejas lacias, las lanas empapadas, pasaba a un trotecillo aburrido, como escapando, sin demasiada ilusión ni esperanza, de su propia soledad”.

Tal vez el más triste es “Navidad para Carnavalito”, de Ana María Matute, recuerda al de “La cerillera” de Andersen. Carnavalito vive en un orfanato y su ilusión es poder ver el circo. “…miraba y miraba la polvareda de la planicie barrida por el viento, y el horizonte, tiñéndose de las últimas luces.”

“Falta una copa”, de Ramón Gómez de la Serna, también es triste, amargo incluso. Nos muestra cómo un hecho insignificante puede cambiar el destino. Otra vez la soledad: “Sentado en el largo vagón de tercera clase del saloncillo, se apretó contra la pared para dejar pasar a los que iban entrando claudicantes como con un tiro en el ala.”

No gustaron nada los dos de Rubén Darío, prototipo de cuentos modernistas, exóticos, de rico y extravagante vocabulario, llenos de símbolos. (“Un místico son de salterios dice la paz poderosa del Padre, la sacrosanta magia del Hijo y el misterio sublime del espíritu. Los lirios de divina nieve son las flores que en hechiceras vías lácteas cultivan y recogen las Vírgenes y los Bienaventurados.”)

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Mientras comentábamos los cuentos comimos algunos dulces (entre ellos rosquillas, torta de almendra y pastillo que estaban para chuparse los dedos). Fue la manera de celebrar, de forma anticipada, la Navidad en esta singular familia que formamos los componentes de la Tertulia.

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

“HISTORIAS DE PEKÍN” de DAVID KIDD . LECTURA 94. 05-12-08

“A finales de enero de 1949 Pekín se rendía con dignidad al invencible ejército comunista. Pocos días después, mi prometida –una joven china- me telefoneaba para decirme que su padre, enfermo desde hacía mucho tiempo, se estaba muriendo.”

Son las palabras iniciales de este breve libro de poco más de doscientas páginas. Tal y como el autor nos dice a los lectores, él había sido uno de los escasos testigos occidentales de la caída del antiguo régimen imperial chino, y vivió los primeros tiempos de la llegada de los comunistas revolucionarios. En palabras suyas: “Sólo quedan unos pocos de aquellos occidentales que vivieron en la ciudad; no seremos más de una veintena repartidos por todos los rincones del mundo. Siempre tuve la esperanza de que algún académico joven y brillante –becado generosamente- se interesaría por nosotros y por nuestros amigos chinos antes de que fuera demasiado tarde, de que estuviéramos todos muertos y las maravillas que habíamos contemplado quedaran sepultadas en el olvido. Pero ese joven brillante aún no ha aparecido. Por lo que sé, soy el único cronista con material de primera mano sobre esos años extraordinarios que vieron el final de la vieja China y los comienzos de la nueva.”

David Kidd había estudiado la cultura china en la Universidad de Michigan, y partió a Pekín en 1946 cuando tenía 18 años. Se casó con la hija de un alto funcionario imperial, de ahí la importancia de su crónica desde el corazón de la China milenaria en el momento de su desintegración. En el prólogo confiesa que él no es escritor, y el lector tal vez lo aprecie en el tono gris que recorre la obra, sobretodo la primera parte. La estructura está bien lograda, con un buen arranque (la escena en la que conoce a su futura esposa Aimee en la ópera), y un buen final en el que deja que aparezcan, por una vez, los sentimientos. Con sencillez y distanciamiento logra sembrar la semilla de la curiosidad, nos hace atisbar cómo podía ser la vida de las clases altas del antiguo imperio, y nos da apuntes significativos de las barbaridades que se producen con la llegada de los comunistas al poder.

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Otros libros sobre China:

  • “Cisnes salvajes” de Jung Chang, la historia del siglo XX a través de tres generaciones (abuela, madre y nieta).
  • “Vientos amargos” de Harry Wu, experiencia de 20 años de “reeducación” en campos de trabajo chinos .
  • “Sorgo rojo” de Mo Yan
  • “La chica del pañuelo rojo” de Jili Jiang, los cambios que la Revolución Cultural produce en la vida de una estudiante brilante.
  • “Adiós a mi concubina” de Lilian Lee, la relación entre dos actores de la ópera de Beijing.
  • “Balzac y la joven costurera china” de Dai Sijie, una de nuestras primeras lecturas en la tertulia. Ver: “Balzac y la joven costurera china” de Dai Sijie, 1 Octubre 04 Lectura 16

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OPINIONES DE LA PRIMERA RONDA:

· Ligero, parece más un documental o crónica de la época. Una visión algo superficial sobre aquella sociedad con un punto de vista desde las clases altas, no habla de los de abajo en la escala social. Fue una época muy turbulenta, normal cuando las desigualdades sociales son muy grandes. Nos hace reflexionar sobre las barbaridades de la Revolución Cultural y en lo poco que valemos las personas, que podemos tolerar los mayores despropósitos. Me parece más interesante la parte final.

· Libro documental, ágil, escrito con sencillez, que narra con objetividad los cambios que se producen. No es escritor pero tiene un instinto natural de narrador. De su mano asistimos a esas costumbres que mantiene la familia Yu, con escenas remarcables, como la del templo de la familia. Me gustan las descripciones que hace de los jardines y estanques. He aprendido hechos históricos que no conocía.

· A pesar de ser ligero, se me hacía pesado, aburrido. Luego, en la segunda parte, parece que pone más sentimiento. No llegaba a esa conexión que debe haber entre autor y lector, no me enganchaba. Es fácil de leer y el hecho de que se sucedan capítulos separados facilita la lectura.

· Me ha gustado, es sencillo y sensible. Los primeros capítulos no me llenaban. El libro nos hace reflexionar sobre las desigualdades sociales. Como han dicho. Al final me gusta más. Parece que los personajes de la familia Yu no quieren darse cuenta de lo que ocurre, de que los antiguos tiempos se han terminado. En el final nos muestra que pese a todo, aquella educación de la familia Yu pervive en el tiempo. Creo que leeré algo más sobre la época.

· Un librito de lectura entretenida. Me gusta la evocación de la China milenaria que muere. Se lee rápido y es didáctico.

· Cuando se propuso ya me atrajo porque tengo mucho interés en el país. He disfrutado por todos los conocimientos que me ha aportado. Me ha hecho recordar lugares que visité, he buscado las fotos… Yo creo que el narrador es bastante objetivo (al ser de fuera es fácil) y que cuenta los hechos con suavidad. Sencillo y adecuado para introducirse en la época, me dan ganas de leer más sobre ella. Refleja la fuerza de las tradiciones y la brutalidad de los cambios.

· Me ha costado leerlo, no me ha agarrado. El tema me gusta pero me parece que le falta garra para atrapar al lector, le falta sentimiento: cuenta las cosas desde fuera. Lo más interesante es la parte histórica, la parte novelada no me gusta. Como han dicho, al final aparecen los sentimientos (cuando salen de la casa), y cuando le ofrecen el jarrón al regreso. Lo hubiera dejado a mitad y me da pena, pues había mucho material para escribir una buena novela. Me gusta el personaje de la tía Qin y sus reflexiones.

· Leerlo es como ver una exposición de fotos en blanco y negro, de las cuales la última es en color. Libros que reflejan momentos en el que un mundo se acaba, se viene abajo. No me disgusta la voz narradora: es la de un extanjero que llega a un país medieval que sale a los tiempos modernos. Parece por eso una crónica periodística escrita con suavidad. Sólo al final se implica más en la historia (en esa aceptación tardía al extranjero). Parece que la familia se mantiene por la misma casa como espacio físico, es la que da solidez.

· Tenía apuntado que me parece casi fotográfico, un conjunto de historias centradas en la familia Yu, en las que aparecen otra serie de personajes. El autor en el prólogo reconoce que no quería ser él quien contara la historia, espera y como nadie lo hace se pone él. Cuenta los hechos como alguien que está de paso, y eso se traduce en una falta de sentimiento. Se agradece que se lee rápido y es ameno. Contiene historias muy bonitas (la de los quemadores que se utilizan durante siglos sin apagarse). Los personajes no los define, sólo el de la tía Qin que es con la que más tiempo pasa.

· Me ha gustado, las descripciones nos hace sentir que estamos viendo una película. Cuenta una historia, unos momentos que no conocía. Me gusta el último capítulo.

· Coincido con lo dicho por todos. Es un libro fácil, pero que no engancha. Fala implicación del narrador. Me gustan los temas históricos, pero aquí los cita de pasada. Se me ha hecho monótono. En el capítulo XIV cambia de registro lingüístico, se hace más interesante, más cercano. Excepto algunos relatos (el de los quemadores, el del cocinero que trata de denunciarlo), el resto parece un decorado, no una historia real. No se nombra apenas a las clases bajas de aquella sociedad. Me han gustado las conversaciones de la tía Qin.

· No voy a decir mucho. Parece un libro documental: le falta fuerza y argumento. Si lo lees como crónica está bien, es interesante por conocer cómo era Pekín y lo que describe. La conclusión: que es una lástima que cuando hay una revolución causada por la desigualdad social, casi siempre se arremete contra la cultura, lo bello, las tradiciones (los budas), y es una pena. Los seres humanos ¿Qué debemos tener dentro que nos hace arrasar lo bello?

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