- Quienes formamos parte del Grupo de Lectura del Colegio estamos leyendo el Quijote. Es todo un reto, pero no podía ser de otra forma en este año en el que todo gira alrededor del famoso manchego. Dudamos entre leer solamente algunos capítulos o la obra entera. Optamos por lo último, y dedicamos este mes de Abril para ello. El pasado día 15 comentamos la primera parte, y esta semana la segunda.
El comentario general que surgió en la tertulia fue que la lectura está suponiendo una agradable sorpresa. Casi todos hemos leído de forma obligatoria durante nuestros estudios algunas obras clásicas, entre ellas el Quijote o alguno de sus capítulos. Las dificultades que ofrece un lenguaje a menudo difícil, y el hecho de no tener el suficiente bagaje cultural para mejor comprenderlas, no había hecho grato ese primer contacto con Don Quijote. Sin embargo ahora, disfrutamos con la obra y apreciamos los numerosos matices que contiene.
En primer lugar nos sorprende la enorme cultura de Cervantes. Ya nos ha pasado con algún otro autor (Mújica Laínez nos anonada en “Bomarzo”). A nosotros, que nos asomamos al mundo a través de las lecturas, nos maravilla todo el saber que son capaces de acumular determinados escritores para después verterlo de forma sabia en sus obras. En el Quijote nos valemos de las notas explicativas para entender las numerosas citas, identificar a personajes míticos o históricos, comprender los juegos de palabras y de ingenio, y en definitiva para no perdernos en un derroche de cultura. Echamos de menos en nuestra formación una base sólida de cultura clásica, pero bueno, tenemos la intención de recuperar el tiempo perdido y por eso en nuestras lecturas se intercalan los clásicos con los escritores actuales.
En segundo lugar comentar la complejidad de la estructura que inventa Cervantes para su obra. Con razón se dice que el Quijote inaugura la novela moderna, anticipándose y planteando la novela tal y como la conocemos. Los golpes de efecto son continuos: historias dentro de las historias, que se interrumpen y vuelven a retomarse, las voces del narrador y del traductor que opinan sobre el contenido, el hecho de que en la segunda parte Don Quijote y Sancho se hayan hecho famosos y comenten sus propias andanzas...
Para terminar, algunos comentarios breves:
-Nos ha llamado la atención el discurso de Marcela en el capítulo XIV, en el que reclama su derecho a elegir su propia vida. No es que sea un discurso feminista, pero nos parece atrevido para aquella época.
-Cita a un “famoso poeta de estos reinos que compuso tres tragedias que admiraron, alegraron y suspendieron a todos cuantos las oyeron” refiriéndose a Lupercio Leonardo de Argensola, nacido en Barbastro. Es en el capítulo XLVIII.
-En el capítulo XXXI de la segunda parte cita a un tal Balbastro, el herrero.
Seguramente que cuando nos juntemos para comentar el libro completo, buena parte del grupo no habrá terminado de leerlo por cuestión de tiempo. Sin embargo resultará una tertulia amena y entusiasta. Y es que a todos nos cautiva el Quijote, y todos tenemos el compromiso de leerlo.
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