Con autora. Colegio.
Tras la mediación de Fernando Marías llegó a nuestra tertulia Eugenia Rico, autora que ha sabido hacerse un hueco entre los escritores españoles conocidos. Sus novelas han recibido numerosos reconocimientos por parte de otros autores y críticos, y también premios. “La edad secreta”, “La muerte blanca” y “Los amantes tristes” constituyen una especie de trilogía que anuncia una carrera brillante, al menos es lo que deseamos. Cuando la llamamos acababa de obtener el Premio Espiritualidad con su última obra “En el país de las vacas sin ojos”, y a pesar de su apretada agenda aceptó la fecha que propusimos.
“En el país de las vacas sin ojos” es un libro difícil de definir, entre el relato de viajes, la novela de aventuras, el alegato denuncia... Eugenia Rico estuvo en la India e hizo un recorrido que es el que estructura el relato. Con un lenguaje sencillo, pero muy elaborado, cargado de emoción e intimista, nos hace a nosotros compañeros de ese viaje. Nos transmite sus sensaciones y trata de acercarnos la complejidad de un país que es casi un continente. Como en sus otras obras, la autora vuelca sus sentimientos y los da a compartir a los lectores.
Como en un cuadro expresionista, con fuertes pinceladas nos muestra el drama de las mujeres hindúes, que a pesar de que los occidentales las veamos en mejor posición que las musulmanas, sufren unas condiciones de vida terribles. Es con ellas con las que se identifica como mujer, con las que se siente protegida y de una misma “casta”. En un lugar del libro expresa la idea de que son las mujeres las que hacen crecer la hierba, las que mantienen el hilo de la vida, mientras los hombres se disputan ideas y territorios.
Se detiene a mostrar el drama de Cachemira, una región o país que se supone el paraíso, y que vive una guerra difícil de parar. Pakistán y la India se disputan la región como un pedazo de carne entre dos fieras, como las dos madres del juicio de Salomón, que prefieren partir al hijo antes de que la otra se lo quede.

Vino en un lluvioso viernes víspera de puente. Llegó con Guido y su perro. Sin tiempo para reposar concedió entrevistas a Ángel Huguet, a la SER y a la COPE. Llegó a la Tertulia con algo de retraso, y habló generosamente ante unos contertulios algo contenidos y fríos. Al terminar, tuve la sensación de que no se había establecido una complicidad entre la autora y los lectores. Creo que no fue por culpa de ella (que hubiera podido ser pues entre los escritores los hay de todos los pelajes) ya que a pesar de estar bastante cansada, pues como he dicho no se había reposado desde su salida de Madrid al mediodía, se entregó y comentó más allá de lo que se le preguntaba.

Tras la tertulia hubo una cena literaria en el Gran Hotel. A pesar de su cansancio, Eugenia Rico se preocupó de acudir a los diferentes rincones para poder hablar con todos. Y es que ella sospechó que se habían quedado cosas sin decir.

Por si alguien quiere comentarle algo, su correo electrónico es eugenia@eugeniarico.com