OPINIONES DE LA PRIMERA RONDA:
-Me ha resultado dura de leer y difícil. Me ha costado esfuerzo. Hay para mí, demasiadas reflexiones morales y algunas no las he entendido. Está muy claro el genocidio, que se produce siempre que hay colonización.
-La historia es muy actual. Creo que trata el tema de la colonización y la reflexión sobre la persona. Hace muchas reflexiones que dejan un sabor amargo. A veces llega a ser asfixiante, por lo que dejaba de leer para tomar aire. Me ha gustado muchísimo cómo trabaja el lenguaje, cómo lo cuida para que llegue a ser poético. Es verdad que yo, a veces también me perdía.
-Obra fruto de una experiencia personal y la posterior reflexión sobre el horror que había visto Conrad, nos viene a decir que en el fondeo de nuestra alma, a pesar de las numerosas capas de barniz civilizador que hemos ido dando, quedan rescoldos de nuestro anterior paso por la barbarie. Que pueden aparecer en determinadas circunstancias (partidos de fútbol). Es una reflexión sobre las tinieblas interiores, sobre cómo, la civilización puede llegar a la sinrazón por querer cumplir unas metas. Me gusta la estructura del libro: un narrador que cuenta lo que Marlow relata a los marineros.
-Es una historia de una obsesión. El comienzo y las descripciones me han gustado mucho. Trata sobre la rapiña europea, pues fue eso más que colonización. Me falta algo al final del libro. La naturaleza reivindica sus derechos.
-Lo volveré a leer con más calma. Me parece una novela corta magnífica. Conrad tenía obsesión por el perfeccionismo. Habla desde tres perspectivas: Marlow, Kurtz y el acompañante, proponiendo reflexiones que hay que degustar. Sobresaliente, es de los libros que ensanchan el espíritu.
-Es una historia magníficamente narrada desde tres puntos de vista entrelazados. Marlow es Conrad, narra lo que ve y siente, y hace ver, sentir y oler al lector por medio de la palabra. No es un libro de simples aventuras, es un alegato contra la corrupción por el poder y la riqueza. Está escrita con una atmósfera agobiante que deja un poso de desolación. Es también un estudio muy penetrante sobre las personas y la bestia que esconden dentro.
-Sólo he leído un trozo, y hasta el momento me parece una crítica a la política colonial europea de aquel momento. -Al principio pensé que no iba a entender nada, por la minuciosidad en las descripciones. Luego te hace entrar y sentir el ambiente. Me haría falta una relectura. Es de los libros que son para pensar, es la voluntad del autor. Las horribles escenas del colonialismo, la soledad, los sentimientos están muy bien descritos. Es muy sutil escribiendo, parece que deja al lector el papel de definir las ideas.
-Estoy de acuerdo, lo he leído rápido y es para mí una lectura excesivamente densa. Está muy bien escrito, la prosa llega a ser poética. Lleva a la reflexión y ne hace pensar que lo que denuncia sigue ocurriendo en nuestros días. Volví a releer la parte en la que Marlow niño miraba en los mapas los espacios en blanco porque me gustaba.
-Es una historia muy triste. Me parece un libro gris. A ratos se me hacía aburrido. -No me ha gustado. Me parece que hay muy buenas descripciones. Quizás me había ilusionado demasiado al leer el prólogo. Creo que el problema del colonialismo lo trata muy de pasada, esperaba que lo abordara con más crudeza y profundidad.
-Me costaba al principio. Es verdad que las descripciones son completas, y que las reflexiones que hace sobre los negros y sobre la selva son muy profundas. Creo que de cada tres frases hay al menos una reflexión que plantea: “Vivimos igual que morimos, solos”.
-No he podido llegar a la tertulia, pero quiero dar mi corta opinión sobre "El corazón de las tinieblas".Es una historia contada desde dos puntos de vista, por un lado la del compañero del barco, el cual nos presenta a otro compañero: Marlow, el protagonista, que les cuenta sus experiencias basadas en las propias del autor. Una aventura que encierra sensaciones de desolación, agobio y amargura. Un viaje por un río y sus dos orillas. El lado bueno y el lado malo. El hombre por dentro y por fuera. Todo lo que produce el poder mal utilizado, en los poderosos y en los oprimidos. Te das cuenta de que esto sucede y sucede constantemente aunque no estemos en el Congo. Me ha parecido un libro con una técnica rica y ágil. Lo he leído bien. No ha sido uno de mis libros preferidos.
-He comprobado que las traducciones no coinciden. Me ha costado comprender cómo está escrito, pues encuentro que tiene una estructura compleja y a veces me despistaba. Sin leer el prólogo me hubiera costado más comprender el contenido.
-Si no fuera por el prólogo no lo hubiera entendido casi. Hay partes que entendía y me gustaban, y otras no. Quizás si lo leyera con más tiempo sacaría más. -Me ha parecido una novela complicada de leer, el vocabulario es muy rico. Es una lectura para leer despacio. Me ha producido mucha angustia, rabia y tristeza. No he visto nada de humor. A mí, que no me gustan las descripciones, éstas me han gustado muchp, pues son muy ricas.
-Tenía ganas de leer algo suyo por lo mucho que es citado. Conrad es un escritor de primer nivel. Me ha hecho volver hacia atrás, recordar varios de los libros que hemos leído. Más que una historia en África parece una metáfora para remontar y buscar la identidad de una persona. África me ha parecido el decorado. Hay tres personajes, lo demás es ese decorado de una historia que narra la búsqueda de lo más atávico de la sociedad.
-La historia de África es una excusa. Trata de un interior personal, de una búsqueda. Es un libro para leer muy despacio, para desmenuzarlo y reflexionar. Hay una historia de fondo muy cruda, pero l importante del libro es esa búsqueda.
-Lo leí una vez y no me gustó mucho. Me había perdido muchas cosas. Lo he leído una segunda y una tercera vez y me parece un reto a la inteligencia. El mensaje está cifrado, no es obvio. El autor lo tiene muy bien pensado y por eso, cada relectura te descubre nuevas cosas. Produce en determinados momentos angustia, ese horror que originan los colonizadores. Como escritor es un maestro extraordinario. Una novela difícil pero que merece la pena.

8 nov 2006 | 08:51 PM
MÁS SOBRE MARLOW
En la última tertulia se dijo que en algunos momentos se veía en Marlow una actitud de indiferencia, incluso de desprecio hacia los indígenas. Como tuve que marcharme antes de terminar, no pude argumentar lo que opinaba al respecto, así que aprovecho el blog para dar mi visión del asunto.
Uno de los argumentos que se aducían era que cuando en la Estación Central, a causa de un incendio de causa desconocida azotan a un negro, él permanece totalmente indiferente, y, sin tomar partido por el desgraciado, nos relata sus gemidos sin mostrar compasión por él.
Yo creo que hay que tener en cuenta dos aspectos importantes a la hora de enjuiciar lo que se nos dice en el libro:
-El narrador es Marlow. No es un observador imparcial quien nos cuenta el incidente, es decir: él pone ante nuestros ojos lo que él quiere mostrar. Para empezar, no asume la culpabilidad del negro sino que matiza “decían que él había provocado el incendio”(es decir, no era seguro que fuera culpable), y sigue “ sea como fuere estaba dando horribles alaridos”(o sea, el castigo era extremadamente cruel) por si queda alguna duda de lo atroz del castigo insiste de nuevo “le vi sentado durante varios días con aspecto de estar muy enfermo tratando de recuperarse”, “en un poco de sombra”(al sufrimiento de los azotes se añadía el calor), y manifiesta su piedad cuando añade: “la selva, en silencio, le acogió de nuevo en su seno”. No hacen falta más comentarios, los hechos hablan por sí solos. Al citar la exclamación del hombre de los bigotes, pone de relieve su insensibilidad: “¡qué escándalo arma ese animal!” Es cierto que no se subleva ante la injusticia, pero a continuación pone en boca de ese personaje repugnante que la norma de la estación es “falta – castigo, bang, sin piedad”, lo que parece sugerir que, siendo Marlow una persona totalmente ajena a aquella organización, tiene pocas posibilidades de influir en ella.
-Otro aspecto a tener en cuenta es el tono contenido de la narración. A lo largo de la novela se nos cuentan atrocidades sin cuento, pero Conrad no carga demasiado las tintas. Hay que leer con atención para ser conscientes de todo el dolor y el sufrimiento que se deduce de esos hechos tan escuetamente narrados. Acostumbrados a que todo se nos dé triturado, digerido, y con comentarios al margen, leer a este autor nos coge algo desentrenados. Mucho de lo que se nos dice no está muy explícito. A veces hay que leer entre líneas, captar pequeños detalles, interpretar comentarios de amarga ironía…pero si prestamos atención a algunos detalles sutiles, la denuncia de esas injusticias y su actitud compasiva hacia los negros no deja lugar a dudas.
También se dijo en la tertulia que Marlow no mira con buenos ojos a la tribu de nativos que Kurtz tiene subyugada, porque no los describe de forma políticamente correcta. Sin embargo, no parece raro que cualquier persona que tenga algún apego a su vida, en una situación como aquella, acechada por una multitud de seres vociferantes dispuestos a atacar en cualquier momento y muy probablemente a hacer una masacre, (de hecho ya habían matado al timonel) perciba a esa multitud como una amenaza, y sus danzas y gritos, cuyo significado desconoce, motivo lógico de angustia y miedo, los describa como algo macabro y salvaje.
Por si queda alguna duda sobre la compasión que los indígenas inspiran a Marlow, (algo absolutamente evidente a lo largo de la narración), citaré algunas líneas que encuentro conmovedoras, aunque es difícil elegir ante la abundancia de estos testimonios,
“Se veían negras sombras acurrucadas, tumbadas, sentadas entre los árboles, apoyándose en los troncos, asiéndose a la tierra,… en todas las posturas del dolor, el abandono y la desesperación.” “Estaban muriendo lentamente, estaba muy claro. No eran enemigos, no eran malhechores, ahora no eran nada terrenal; nada más que sombras negras de enfermedad e inanición…”Además, en más de una ocasión muestra sus sentimientos de simpatía hacia los nativos. Por ejemplo cuando llega en el barco “Se podía ver brillar el blanco de sus ojos desde lejos. Gritaban, cantaban; sus cuerpos chorreaban sudor; las caras de aquellos hombres eran como máscaras grotescas; pero tenían hueso, músculo, una vitalidad salvaje, una intensa energía de movimientos que era tan natural y verdadera como el oleaje de sus costas…era un gran consuelo mirarlos.” En el terrible “cementerio de ayudantes” ante un hombre cuya agonía describe con doloroso realismo, en lo que él califica como “tenebroso círculo de algún infierno”, dice: “El hombre parecía joven, casi un muchacho. No se me ocurrió otra cosa que ofrecerle una de las galletas del barco del sueco…”. Más adelante habla del timonel muerto “El conducía para mí y yo cuidaba de sus deficiencias, y así se había creado un sutil vínculo, del que sólo llegué a darme cuenta cuando fue súbitamente roto.”
Respecto a si había o no humor en la novela, yo creo que hay muchos detalles de amarga ironía. Sólo citaré algunos como muestra:
En la Estación de la Costa tras mostrarnos el trato atroz que reciben los negros, nos habla del hombre blanco que los vigilaba: “…con una amplia, blanca e indigna mueca…pareció tomarme como socio en su exaltada confianza. Después de todo también yo formaba parte de la grandiosa causa de estas altas y justas acciones”. Habla luego de un gran hoyo artificial aparentemente inútil “…no era ni una cantera ni un arenal. Era un simple agujero. Podía guardar relación con el deseo filantrópico de proporcionar a los malhechores algo que hacer.”
En su camino a la Estación Central se encuentra con una hombre blanco que dice estar a cargo del mantenimiento de la carretera, “No puedo decir que viera ninguna carretera ni ningún mantenimiento, a menos que el cuerpo de un negro…con una agujero de bala en la frente, con el que me tropecé tres millas más adelante, pudiera ser considerado como una mejora permanente.”
A los nativos que forman la tripulación del barco se les daba como paga unos trozos de alambre de latón. “A menos que ellos se tragaran el alambre mismo o fabricaran lazos con ellos para atrapar a los peces, no veo de qué les podía servir ese extravagante salario. Debo decir que se les pagaba con una regularidad digna de una compañía mercantil grande y honorable.”
Y aquí lo dejo porque, aunque la novela da para mucho, creo que me he alargado más de la cuenta.
29 nov 2007 | 07:50 PM
Os dejo este enlace:
http://www.elcultural.es/HTML/20071129/letras/letras21782.asp
12 dic 2008 | 05:57 PM
no emgusto para nada