Ejercicio 4 3-11-06
“Una calle estrecha y desierta, en profunda oscuridad, casas altas, innumerables ventanas con persiana, un silencio sepulcral, hierba despuntando entre las piedras, imponentes arcos a derecha e izquierda, grandes y pesadas puertas de doble hoja entreabiertas.”
Es un párrafo de “El corazón de las tinieblas”. El ejercicio consiste en imaginar que estamos en mitad de un texto narrativo nuestro y que lo continuamos durante ocho líneas (Word) más. Para poder ver la continuidad, escribir en el comentario las palabras de Conrad y después añadir las nuestras.

8 nov 2006 | 09:10 PM
“Una calle estrecha y desierta, en profunda oscuridad, casas altas, innumerables ventanas con persiana, un silencio sepulcral, hierba despuntando entre las piedras, imponentes arcos a derecha e izquierda, grandes y pesadas puertas de doble hoja entreabiertas. Patios oscuros y húmedos, escaleras serpenteantes hacia las alturas, barandillas con bolas desvaídas y rellanos llenos de rincones polvorientos por el paso del tiempo, por la dejadez humana. La puerta con redonda mirilla y llamador en forma de mano agarrando una bola, ¡PON! ¡PON! ¡PON!. Resuenan los ecos en toda la escalera, en todas direcciones, ni un ruido al otro lado, ni un suspiro. Cuando ya me daba la vuelta, se abre con un frenético chirrido la puerta, con una luz mortecina, entro y… ¡SORPRESA! Todos mis amigos a coro gritando, dan las luces y empieza la fiesta de mi cumpleaños.
9 nov 2006 | 09:36 AM
“Una calle estrecha y desierta, en profunda oscuridad, casas altas, innumerables ventanas con persiana, un silencio sepulcral, hierba despuntando entre las piedras, imponentes arcos a derecha e izquierda, grandes y pesadas puertas de doble hoja entreabiertas.
Querí reconocer el lugar pero no podía. Todo era familiar.
-¿Donde estoy?. La angustia se estaba apoderando de mi y todo empezaba a dar vueltas.
- !Por favor que alguien me ayude!, pero quien me va a ayudar si no hay nadie.
Cada vez gira todo mas deprisa, como un tornado y me va a absorber. -!Socorro!
Me acabo de despertar sobresaltado, sudando, con las sabanas enrolladas por mis piernas. Malditos sueños.
10 nov 2006 | 10:18 AM
Una calle estrecha y desierta, en profunda oscuridad, casas altas, innumerables ventanas con persiana, un silencio sepulcral, hierba despuntando entre las piedras, imponentes arcos a derecha e izquierda, grandes y pesadas puertas de doble hoja entreabiertas.
Ese era el decorado perfecto en el que hasta ahora había venido transcurriendo la vida de alguien como yo,destinada a pasar de largo por la vida ,sin dejar hasta ahora , siquiera una leve huella de mi modesta existencia.
Miraba una y otra vez desde mi ventana por última vez ese
triste paisaje y me excitaba el alma el saber que pronto el fondo de mi vida iba a ser otro. Cielos azules,amaneceres , estrellasy toda la belleza de un mundo desconocido en el qué quién sabe, si allí ,sí podría llegar a dejar algún rastro
de mí .
10 nov 2006 | 05:51 PM
Una calle estrecha y desierta, en profunda oscuridad, casas altas, innumerables ventanas con persiana, un silencio sepulcral, hierba despuntando entre las piedras, imponentes arcos a derecha e izquierda, grandes y pesadas puertas de doble hoja entreabiertas.
Caminaba despacio por ella, Lucia, con aire desgarbado y pisada cansada, detestando haber abandonado sola la fiesta.
Lo sabía, lo notaba, alguien respiraba muy cerca suyo, podía notar el brillo de la hoja a su espalda.
Sucedió todo muy rápido.- eres la siguiente!- susurro el hombre de mascara de cuero con voz queda.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJA- PERDÓN PERDON, exclama la chica.
-cooooooooooorteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen.-grita desesperado el director, dándose cuenta que esa película no llegará a buen puerto, tal como pasa con su vida...(continuará)
11 nov 2006 | 05:41 PM
Una calle estrecha y desierta, en profunda oscuridad, casas altas, innumerables ventanas con persianas, un silencio sepulcral, hierba despuntando entre las piedras, imponentes arcos a derecha e izquierda, grandes y pesadas puertas de doble hoja entreabiertas. Me detuve ante el portalón: una extraña inquietud que, mezcla de prudente curiosidad y miedos ancestrales, acechaba en algún rincón escondido de mi cerebro, se convirtió en una angustia insoportable. Sí, compañeros, lo confieso, el pánico se apoderó de mí. Vosotros, con vuestras vidas perfectamente organizadas, no lo podéis comprender. Estaba aterrorizado; pero, ¿quién en mi lugar no habría sentido el mismo miedo? Pronto iba a descubrir si al franquear aquel umbral iba a hacerse realidad el sueño tantos años anhelado, o iba a sumergirme en una horrible pesadilla
MJT
14 nov 2006 | 05:42 PM
Una calle estrecha y desierta, en profunda oscuridad, casas altas, innumerables ventanas con persiana, un silencio sepulcral, hierba despuntando entre las piedras, imponentes arcos a derecha e izquierda, grandes y pesadas puertas de doble hoja entreabiertas. ¡Puff!, ¡por fin!. Creí que nunca llegaba al final de esta maldita calle. Unas gotas de sudor corren por todo mi cuerpo. Estoy empapado. El cansancio empieza a asomar. En toda mi vida había corrido tanto, y pensar … que todo ha sido por un maldito felino, ja,ja. No lo pienso contar a nadie, al fin y al cabo no lo entenderían. Será mejor que vuelva a casa y disfrute de un relajante baño.
YO
14 nov 2006 | 09:01 PM
Una calle estrecha y desierta, en profunda oscuridad, casas altas e innumerables ventanas con persianas, un silencio sepulcral, hierba despuntando entre las piedras, imponentes arcos a derecha e izquierda, grandes y pesadas puertas de doble hoja entreabiertas. Ni una sombra furtiva que inquietara el espíritu. Y en medio de aquel escenario Yo, inmóvil, como en un mal sueño.
Meses atrás después de largas noches de insomnio había tomado la decisión de marcharme y abandonar todo lo que hasta entonces era mi vida. Después, un largo e incomodo viaje en un destartalado coche de pasajeros hasta este paraje triste y desolado, en perfecta armonía con mi alma.
Encaminé mis pasos hacia el enorme umbral abierto que parecía estar esperándome. Así comenzó este destierro que dura ya quince años y del que, me temo, no regresaré.
MARIVÍ
16 nov 2006 | 08:17 PM
“Una calle estrecha y desierta, en profunda oscuridad, casas altas, innumerables ventanas con persiana, un silencio sepulcral, hierba despuntando entre las piedras, imponentes arcos a derecha e izquierda, grandes y pesadas puertas de doble hoja entreabiertas. Al fondo, la posada, como queriendo esconderse de tanto abandono, asomaba tras el viejo torreón. Absalom conocía bien el camino. A pesar de la hora sabía que le observaban, que tras las sombras se escondían ojos que lo habían visto jugar de niño y que ahora lloraban su regreso. Cuando pasó frente a la vieja fuente se detuvo y acarició la piedra encimera. La imagen de su padre atravesó como un cuchillo su recuerdo, cerró los ojos unos instantes y siguió caminando”.
17 nov 2006 | 01:55 AM
Una calle estrecha y desierta, en profunda oscuridad, casas altas, innumerables ventanas con persiana, un silencio sepulcral, hierba despuntando entre las piedras, imponentes arcos a derecha e izquierda, grandes y pesadas puertas de doble hoja entreabiertas, paredes rotas, olor a humedad y a sombras. Una ópera despierta a los fantasmas y nuestros pasos lentos nos conducen a un puente pequeño con muros de piedra. Las aguas plomizas del canal, en silencio inquietante, reflejan una luz mágica. Es un momento de reposo en un escenario sobrecogedor. Las fachadas se quiebran enfrentadas. La ropa tendida, las sábanas blancas, los quicios húmedos, las flores en las ventanas.
Cuando pienso en Venecia recuerdo atardeceres y mercados de colores, mares de palomas, leones alados, gaviotas, destellos en el agua… pero el recuerdo más hermoso es el de tus abrazos.
A mi hija.
17 nov 2006 | 06:08 PM
“Una calle estrecha y desierta, en profunda oscuridad, casas altas, innumerables ventanas con persiana, un silencio sepulcral, hierba despuntando entre las piedras, imponentes arcos a derecha e izquierda, grandes y pesadas puertas de doble hoja entreabiertas. Desde luego no era un ambiente para tirar cohetes, ni un lugar tan hermoso como me habían anunciado. La casa rural, según los folletos, era muy tranquila, ahora pensaba que quizás demasiado. El alcalde, empeñado en combatir la contaminación luminosa, había cortado el suministro eléctrico del alumbrado público, y prohibido a los vecinos tener las persianas levantadas desde el ocaso al amanecer. Decía que Villalobera era un lugar privilegiado para contemplar las estrellas en las noches sin luna. De esto me enteré bastante más tarde, una vez pude localizar “Casa Antonia”, cuya dueña, Antonia, pronto comprobé que no era de la cuerda del alcalde, pues miraba por su negocio y no a las estrellas”.
18 nov 2006 | 10:18 PM
HACIENDO TRAMPAS
Una calle estrecha y desierta, en profunda oscuridad, casas altas, innumerables ventanas con persiana, un silencio sepulcral, hierba despuntando entre las piedras, imponentes arcos a derecha e izquierda, grandes y pesadas puertas de doble hoja entreabiertas. Mis manos finas se apoyaron una y otra vez sobre la rugosidad de las superficies cubiertas de plantas parásitas, por las cuales se escurrían los insectos, y mis mejillas se apoyaron también en la porosa aspereza, como si quisiera escuchar los latidos de los corazones ocultos. La piedra, hundida en la humedad vegetal, era fresca, reconfortante. Fuera del bosque zumbaba el calor del verano, pero en el interior de la maleza que aislaba la masa del follaje, se experimentaba una rara delicia. Más que en ninguna parte, más aun que en los sepulcros subterráneos, se sentía uno allí cerca de la tierra y de su secreto...
19 nov 2006 | 08:03 PM
Una calle estrecha y desierta, en profunda oscuridad, casas altas, innumerables ventanas con persianas, un silencio sepulcral, hierba despuntando entre las piedras, imponentes arcos a derecha e izquierda, grandes y pesadas puertas de doble hoja entreabiertas .
Al final de la calle la plaza con sus centenarios y descomunales árboles , la desconcertante iglesia abrazada por la hiedra , aquella tenue y tremulante luz que alumbraba el maldito cementerio.
Asfixiante miedo , cruel desconcierto, intrépida curiosidad...¿cómo había llegado allí? ; atrapada en el siniestro lugar donde se desarrollaba la acción de mi última novela ,sola ... Empecé a correr, mis pasos resonaban disonantes en el angustioso silencio ...Sabía lo que iba a suceder y... debía salir de allí ....De repente, alguien me agarró por detrás .......
24 nov 2006 | 04:35 PM
Una calle y desierta, en profunda oscuridad, casa altas, innumerables ventanas con persianas, un silencio sepulcral, hierba despuntando entre las piedras, imponentes arcos a derecha e izquierda, grandes y pesadas puertas de doble hoja entreabiertas.
La noche estaba cayendo y la niebla penetraba hasta los huesos. El silencio poco a poco deja de serlo cuando el sonido de unas pisadas irrumpe la calle. Todas las persianas al unísono tímidamente se levantan y las puertas con extremada violencia se cierran.
Tengo frío, mucho frío, y esas pisadas cada vez más cerca cada vez más estruendosas y ese frío que me paraliza que me encoge. Por fin distingo una sombra cada vez más nítida, es, es… NO, NO, NOOOOO.
Rocío