El encuentro que el viernes 10 de noviembre tuvimos el Grupo de Lectura con Federico Martín Nebras, nació allá por el mes de agosto. Los Titiriteros de Binéfar habían incluido a Federico en la Programación de Verano en Abizanda. Estuvo los días 17, 18 y 19. Recogido en la Estación de Tren de Monzón, al pasar por Barbastro pidió que le llevaran a la casa de “un amigo que vivía en lo alto”. Y a casa llegó, con sombrero de paja y revuelo de recuerdos y proyectos. Su prodigiosa memoria recordaba, tras nueve años, los lugares y personas con precisión. A Federico lo conocí en Octubre de 1996. Recuerdo (él también), aquella mañana mágica en la explanada que hay en lo alto de “El Pueyo” de Barbastro, una mañana luminosa en la que junto a Gabriel López, contó, cantó y encantó a quienes le escuchábamos. Después, en 1997 asistí a unos cursos de escritura que dio en Monzón en los que le hice unas fotos que le gustaron. Luego estuvo en Pozán, en la escuela y con los padres...
Este verano me planteó la posibilidad de venir al colegio si lo hacíamos a través del Centro de Profesores, y así ha sido. Todos los alumnos han tenido la posibilidad de escuchar sus cuentos y propuestas de creación literaria. Han sido tres días de trabajo intenso que culminaron el viernes tras tres sesiones con alumnos, una entrevista en la radio, una conferencia en la UNED y el encuentro con el Grupo de Lectura.
El encuentro, al que asistimos veinte personas, resultó un momento especial. Federico nos habló de libros, nos recomendó unos, nos desaconsejó otros, habló de escritores, de corrientes literarias, de poesía, cantó y recitó y nos hizo participar: Acabamos la velada con algunos ejercicios a modo de divertimento, poéticos y de escritura. Y mientras, comimos y nos comimos la inicial de nuestros nombres en una especie de ceremonia que ofició Federico, tal y como hacían los hebreos...