
Los hechos:
“En la barra de un viejo bar se encuentra tomando un café una mujer de edad indeterminada. El camarero, al fondo, friega vasos en una pileta. Sentado junto a una de las grandes ventanas que se asoman al paseo se encuentra un señor mayor que parece leer el periódico y tomar notas. Entra un indigente pidiendo dinero. Al girarse de forma brusca, hace que la mujer derrame el café sobre su falda. Se produce un altercado de consecuencias graves que se resuelve con la llegada de la policía.”
-Narrar lo sucedido, en primera persona, desde el punto de vista de uno de los personajes:
· El camarero
· La mujer
· El indigente
· El señor
· Uno de los policías
-Introducir el texto (hasta 15 líneas en word) en el blog el miércoles 7 de febrero.

7 feb 2007 | 12:13 AM
Aquí estoy, con el periódico en la mano, el café sobre la mesa, y mis pensamientos en la cabeza, si encontrara un pisito de acuerdo a mis posibilidades, pero nada, los anuncios son de unos precios por las nubes, aun tendré que vivir debajo de un puente, como se decía antes. Claro que siempre hay alguien en peores circunstancias, pobre hombre, que abrigo mas sucio y roto que lleva, ah, pero si entra aquí, y esta pidiendo, a ver si tengo algo suelto, pero que ocurre, uy , esa señora le esta poniendo verde, ¿que dice? .. Parece ser que le ha derramado el café por encima de su abrigo de pieles, el mendigo se disculpa, y ni por esas se calma la buena señora, pues si que…, se pone echa una furia por nada, caramba, si tiene para el abrigo, bien tendrá para la lavandería, no te digo, y encima llama a la policía con su móvil de ultima generación, el pedigüeño sigue disculpándose, ya se acerca un agente, espero que se aclare la situación. Pues no, aun tendré que intervenir, perdone señor agente , yo lo he visto todo y ha sido un lamentable accidente, y ha esta señora le digo que “Amicus Plato , sed magis , amica veritas”, bueno que quiero decir que “amigo de Platon ,pero mas amigo de la verdad” , oiga señora ,sin insultar, que si no me veré obligado a ponerle un cartel que diga “ CAVE CANEN” , ah que no sabe lo que significa , pues averígüelo ,si tanto sabe , y deje tranquilo a este señor que bastante tiene con verse en esta situación, hombre , usted cree que por tan poca cosa merece la pena enfadarse, déle importancia a su salud y no a su abrigo ,por el amor de Dios.
7 feb 2007 | 02:07 PM
Manolo es un sentimental. Han pasado treinta años y cada 9 de noviembre sigue colocando un ramito de violetas bajo la fotografía de mi boda. He de decir que debido al humo, la foto ha adquirido tonos extraños que inducen a creer que el traje de Laura sea salmón, pero era blanco. Al fondo, entre un grupo de amigos, se ve al propio Manolo hablando con Emilio. La primera vez que la vi, enmarcada y colgada tras la barra del Café La Unión, me sorprendió. Pero ahí sigue. Y es que Manolo cree que mi boda se celebró gracias a él. ¡Pobre! Nunca se perdonará lo que me dijo el día en que nos conocimos. Yo apuraba la vida a tragos, unas veces alegres y otras amargos. Hippy hijo de papá, no dudaba en mendigar por el centro de la ciudad algunas monedas para comprar hierba cuando el dinero se me acababa. Aquel día entré en La Unión, y cuando aquella mujer que tomaba café en la barra me miró, creí desmayarme. Sin embargo lo que hice fue que derramara el contenido de la taza sobre su falda. Los gritos del camarero (entonces ignoraba que se llamaba Manolo), que ya venía apuntando hacia la calle con el dedo, se mezclaron con los de la dama. Yo, con mis manos sucias, trataba de remediar el desaguisado y sólo hacía que agravarlo. Los gritos debieron ser tan fuertes que un par de policías, alertados por no sé quién, acudieron al momento. Me salvó Emilio, que con sus buenas maneras de abogado intermedió para que todo se arreglara. Él había observado, desde el rincón donde leía la prensa, todo lo sucedido, y se ofreció a acompañar a Laura (así dijo llamarse) a una tintorería, calmó a Manolo con dos billetes, invitó a los policías a un agua mineral y a mí me abrió los ojos.
7 feb 2007 | 05:16 PM
Pero…¡qué me ha hecho!, grité. ¡Dios mío!.¡Mi falda!, me la ha estropeado, ¡no puedo creerlo! , mi falda de VERSACE por la que tanto pagué.¡Oh, que horror!. Me puse histérica, solo hacía que decir ¿de dónde ha salido este hombre?, ¿quién le ha dejado entrar?. Mientras iba diciendo esto , yo no paraba de mirar a la falda y al indigente al indigente y a la falda, y no podía evitar darle golpes con mi superbolso de “PRADA”.No podía, no podía soportarlo y él con una voz temblorosa y débil, me pedía perdón insistentemente, ¡que se creía él!, ¿qué con el perdón se solucionaba?.
Yo reclamaba al dueño para hablar con él, pedía que me diesen el libro de reclamaciones; nadie me hacía caso, y cada vez me ponía más nerviosa y daba golpes y patadas a todo lo que me rodeaba. Nadie me podía controlar; de repente aparece un guardia , a quien alguien habría llamado, y respiré; se me acerca y cuando le iba a explicar me coge del brazo y me invita salir del local , ¡que desfachatez! hacerme salir a mí y permitir que siguiera ahí el indigente tomándose un chocolate con churros tranquilamente.
7 feb 2007 | 08:09 PM
Me gusta mi trabajo. Puede parecer monótono, pero trabajando con la gente lo rutinario deja de serlo. En mi bar siempre se da buen servicio y mejor trato. Yo disfruto con eso.
. Aunque a veces las cosas se tuercen y dejan de ser agradables. Como el otro día. La cosa se torció y una bronca a cuenta de nada. Nadie lo habría dicho con aquella señora tan elegante. Total, un movimiento brusco y el café por la falda. Y sí, el traje sería de marca y todo eso, ¡pero cómo se puso! Claro, es verdad que ella estaba allí tan tranquila con su cortadito, y aquel desgraciado dándole la lata…, pero al fin y al cabo, el pobre hombre sólo quería unas monedas. Y, digo yo, no se merecía aquellos insultos, y mucho menos la bofetada…
Suerte que llegó la policía y puso las cosas en su sitio. Y es que no me gusta que molesten a mis clientes, pero no aguanto que un desgraciado sea tratado como basura, por lo menos, no en mi bar.
7 feb 2007 | 09:43 PM
SOY CAMARERO
Soy camarero, una profesión servil donde las haya, pero todo tiene su encanto, hasta un trozo de carbón pueder irradiar hermosos destellos. Vine de Oruro, Bolivia a esto que llaman-tiene su gracia- el primer mundo.Un mundo que se construye con esclavos como yo. 600 euros al mes por 12 horas diarias de trabajo,fines de semana, domingos y festivos incluidos.
Y alli estaba yo , a punto de volverme loco de tanto ir y venir , cuando en esa mañana gélida entró en el bar un hombre de color, aquí lo llaman simplemente un negro , aterido buscando un poco de calor y pidiendo permiso para utilizar los servicios.¿Un blanco lo hubiera pedido?.Nadie le contestó, y yo le dije " baje las escaleras y la izquierda". Entonces mi jefe, , debería decir mi amo ,le espetó.¡ Los serviciios son sólo para los clientes¡
Cuando se giró , involuntariamente tropezó con una dama que llevaba su thé con limón a la mesa. Le pidió disculpas, pero aún fue peor.Estúpido negro de m...., porqué no mira por donde va.
Y llegó la policía ,y se lo llevó. No tenía papeles pero le sobraba educación.
A mi ni me preguntaron soy algo moreno y también y para mi desgracia algo educado.La dirección le pidió disculpas a la señora y le ofreció el seguro para poder llevar su falda a la tintorería. En mi diario-en mi pais era profesor de educación secundaria- he titulado la crónica " Gracias por no haberme hecho negro del todo".
7 feb 2007 | 10:45 PM
¿Qué broma pesada es esta? Estos majaderos deben sufrir algún trastorno temporal contagioso. ¿ no es, ésta orgía de gritos, una muestra de histeria colectiva? Una mujer estúpida estalla en un llanto incontrolado porque derramo un café, de manera involuntaria y mientras me agacho a recoger una colilla, sobre ese “vestidito tan mono.” Yo echando mano de galanterías pasadas utilizo mi bufanda, que hace las veces de pañuelo en mis catarros (otrora marrón hoy de color indefinido y con ciertos residuos viscosos) para limpiar la mácula de su escote y en estas advierto unas miradas de espanto y escucho unas voces descompuestas llamando a seguridad. ¿Es tarea de la policía acosarme? La sociedad se hunde en el disparate… Me estoy meando.
7 feb 2007 | 11:09 PM
-El comisario le va a tomar declaración.
La voz fría y dura del policía, me devolvió a la realidad.
¿Qué hacía yo allí…? Intenté poner en orden mi cabeza ¡Qué difícil!
Aquel tonto accidente se llevó su vida, y porqué negarlo, también la mía. Cumplí su deseio: donar sus órganos. Después….beber para olvidar. Fui alejándome de todos y de todo. Mendigar algunas monedas para sobrevivir y …beber. Aquella tarde era especialmente triste y fría. Miré a través de la cristalera del bar. El camarero en su rutinar y un par de clientes antes sus consumiciones. Un hombre de mediana edad, enfrascado en su crucigrama y una mujer que parecía esperar…El abrigo cuidadosamente doblado en la silla contigua junto al bolso. Un valioso colgante destacaba sobre su elegante traje negro.
Mecanicamente entré y fuí hacia ella para pedirle unas monedas. Levantó su mirada hacia mí y…¡Eran sus ojos! Me miraban cálidos, dorados, inconfundibles. Quise acariciarlos. Mi mano torpe tropezó con el colgante y la mujer se apartó brúscamente. El café se derramó sobre su falda y el colgante cayó al suelo.
-¡Ayudenme!gritó. El hombre del crucigrama me sujetó con fuerza y el camarero marcó un número en el teléfono.
A los pocos minutos llegó la policía. Ella chillaba presa de excitación:
-¡Quería arrancarme el colgante!
Mi aspecto no mejoraba las cosas. Todos declararon en mi contra. Unicamente puede alegar:
-Señor comisario, yo sólo quise acariciar sus ojos.
7 feb 2007 | 11:50 PM
- ¡ No gires la cabeza y sigue hasta el fondo¡ allí que hay poca luz.
- ¿Qué mosca te ha picado? “mi sargento”
- ¿Estás ciego? ¿No ves quién está en la barra?
- ¡Hostia¡, si es ...
- ¡Joder¡ ¡qué golpe¡
- Tío yo no quiero problemas,
- ¿Sabes qué? Yo me largo.
- Espera un momento, ¿crees que nos ha visto?
- Pienso que no.
- Pues, vámonos, pero ya¡¡¡
8 feb 2007 | 12:26 AM
Aquella mañana de invierno salí a dar un paseo. Hacía frio y después de comprar el periódico entré en el bar de la esquina. Me senté en una mesa que estaba al lado de la ventana y comencé a dibujar lo que veía por ella, en ese momento me distrajo el ruido de la puerta, entró un indigente que se acercó a la barra, yo no oí lo que pidió pero la contestación no le gustó, porque se dio la vuelta de malas maneras y le tiró el café a una señora sentada en la barra. Ella se levantó muy enfadada y le dio un empujón al indigente que sorprendido por la reacción perdió el equilibrio y se cayo al suelo dándose en la cabeza y perdiendo el conocimiento. La señora se asustó mucho y la gente que había no sabía muy bien lo que hacer.
Alguien llamó a la policía que entró en ese momento. El indigente en ese momento abría los ojos, pero la gente no se daba cuenta porque hablaban todos a la vez, el policía intentaba calmar los ánimos, saber lo que había pasado y que la gente contara su versión. Cuando tocó mi turno le conteste: “ todo fue muy rápido, yo no vi nada”.
Yo solo quería un poco de tranquilidad.
9 feb 2007 | 12:02 PM
ÁNGELA Y EL CAFÉ
He recibido un aviso. Trifulca en el café star. Llevo yo el día para peleas callejeras. Ángela se ha ido, dice que no aguanta mas mi horario.
BUENOS DIAS .A VER CUENTEME QUE HA PASADO. Ya ves, me importa a mi mucho que el pobre hombre haya derramado un café sobre una blusa, por muy cara que resulte ser la blusa.
SEÑORA, CALMESE. SEGURO QUE EL CABALLERO LO HA HECHO SIN QUERES. Ha dormido en la calle, a 4 bajo cero,¿qué esperaban?. No soporta mi horario, mandan huevos, después de 8 años se da cuenta de mis turnos
HA VISTO ALGO SEÑOR? Ni se inmuta. Hay esta el tío, sin levantar la vista del diario. ¿Qué narices anotará?¿lo que ha ganado en bolsa sin moverse del sillón?
¿qué le importará a el café, el mendigo, la blusa o Ángela?
CUANDO SERVÍA EL CAFÉ, SE FIJÓ SI EL POBRE HOMBRE TROPEZABA? Si se va a fijar. Bastante tenia el con mantener la sonrisa. Y Ángela sonreía? Últimamente no sonreía.
MIRE USTÉ, TROPEZÓ Y LE TIRÓ UN CAFÉ. NO HAY MAS QUE YO PUEDA HACER AQUÍ ¿VERDAD QUE NO ERA SU INTENCIÓN, CABALLERO?.No era mi intención dejarla marchar. No lo supe ver, o tal vez, no lo quise ver. Buf suena el móvil, malditas ganas de contestar.
Es Ángela...
9 feb 2007 | 06:49 PM
Y allí estaba yo, sentada en aquel taburete de "skay" negro, desfilorchado, apoyada en la barra intentando sentarme de tal manera que no se rompieran las medias que me había puesto para la ocasión y tomandome un maravilloso café.
-!Pero hombre, mire por donde va!.
No podía creer lo que estaba sucediendo, encima del empujón, que me había hecho girar 360º sobre el inestable taburete; aquel maravilloso café había ido a parar a mi escote, sobre mi falda, resbalando por mis medias.
Ni un lo siento, ni una disculpa.
-!Pero ustedes han visto esto!
- ! Señora , soy indigente!
- Y yo una señora como usted muy bién ha dicho
- Pues comportese como tal, tenga compasión de mi e invíteme a un café.
- !insolente!
- !No señora, soy indigente!
-Dios mio, sabe que es mi primer día de trabajo, que vivo al otro lado de la ciudad y que no puedo presentarme con estas pintas. Tenía que entrar aquí y estropearlo todo
Por favor camarero, ¿podría sacar de aquí a este "indigente"?
- !Suelteme! yo quiero un café y me lo voy a tomar. Grito el vagabundo.
En ese momento un puñetazo lanzo al suelo al camarero, un señor que estaba leyendo tranquilamente se acerco a la barra a levantarlo y por casualidad un policia entró por la puerta.
Aproveche ese momento para marcharme corriendo, llorando salí a la calle, era la hora, tenía que ir a trabajar, como iba a explicar lo que me había pasado....
Años mas tarde, recuerdo aquel incidente como algo estupendo, cambió mi vida. Al salir del café tropecé con un chico y de ahí salió un bonita historia de amor.
24 feb 2007 | 04:53 PM
Ayer, la mañana trajo a mi libreta un apunte para la reflexión.
Desde que estoy jubilado una de mis costumbres matutinas consiste en tomarme un café con leche, siempre a la misma hora en la misma cafetería de grandes ventanales con vistas al paseo. De nueve a diez y cuarto de la mañana el ambiente es tranquilo. Sin embargo, la de ayer fue una de esas excepciones que confirman la regla: llevaba media hora sentado junto al ventanal con el periódico y la libreta sobre la mesa cuando entró un joven algo desaliñado que comenzó a pedir limosna. El camarero, distraído, fregaba vasos detrás de la barra. Silencioso, llegó hasta la mesa donde tomaba su desayuno una señora de mediana edad acompañada por un vistoso abrigo de pieles que reposaba en una silla a su lado. No había susurrado su petición el muchacho cuando, al ser agarrado del brazo por el camarero, se volvió bruscamente empujando la mesa y derramando el café sobre la distinguida clienta.
Bajo la incrédula mirada de la desconcertada mujer, que no acertaba a pronunciar palabra, el camarero zarandeaba e insultaba a gritos al, hasta entonces, pacífico pedigüeño. La respuesta no se hizo esperar y los dos se enzarzaron en una pelea de insultos y empujones que, aunque no me lo pareció, duró poco gracias a la sorprendente (por rápida) intervención de un guardia municipal que acudió a impartir el orden, tranquilizando al acalorado empleado y llevándose de allí al desafortunado visitante.