
Escribir un texto, lo más reducido posible, que contenga las siguientes palabras en el orden en que se enumeran:
relámpago- cordura- mermelada- champiñón- centro- colores- pescuezo- amarillo- escueto- silencio- hostia- pena- tierra- perdón- electricista- armonía- envoltura- alcohólico.

12 feb 2007 | 11:17 PM
UN RELAMPAGO DE CORDURA CON SABOR A MERMELADA, CHAMPIÑON EN EL CENTRO DE COLORES. EL PESCUEZO AMARILLO , DE UN ESCUETO SILENCIO, QUE HOSTIA, QUE PENA . A LA TIERRA LE PIDO PERDON,ELECTRICISTA, QUE ARMONIA EN LA ENVOLTURA DEL ALCOHOLICO......... COMO VEIS ES DE LO MAS "ESCUETO".
14 feb 2007 | 06:45 PM
¡ATENCIÓN, ATENCIÓN!, Quiero que todo vaya tan rápido como un relámpago.
José Antonio, por favor, que haya cordura. Enrique, echa la mermelada al champiñón; y tú, Antonio, pasa los globos al centro del plató y pon todos los colores juntos.
Pero … ¡Alfredo, ¿qué haces?, cogiéndolo por el pescuezo, ¿no ves que se pone amarillo y no va a poder actuar?! .
¡Venga, venga, que se hace tarde!. Quiero el discurso escueto y, sobre todo, mucho silencio.
¡Hostia, esto da pena!, el cable está sobre la mesa. Raúl, rápido, llama al electricista, que lo quite inmediatamente y lo deje en tierra.
Perdón, perdón, no entiendo,…
¡Qué lo quiten!, se está echando el tiempo encima. Por favor pido buena armonía y no quiero que se perciban extrañas envolturas. Quiero realidad, autenticidad, en el fondo es un alcohólico, ¿entendido?. Va que empezamos… 3 , 2, 1, …
14 feb 2007 | 09:33 PM
Soñaba yo con mi corona de pámpanos, entre sátiros ,faunos y silvanos,hasta que un relámpago me devolvió a la cordura y lo que ví sobre la mesa fue un tarro de mermelada , un champiñón en el centro y de fondo a estos colres, un pescuezo amarillo.El escueto resultado de un mal sueño lejos del silencio.La hostia no se come ni se toma, se sume , sí ,sí se sume. Es una pena que en la tierra siga siendo tan raro el perdón.Suena el timbre y es electricista, adios a la armonía, me dice que no es alcohólico mientras saca de su envoltura una botella de chinchón.me ofrece, ¡no gracias ¡. Y me vuelvo de nuevo cansado a los brazos de Morfeo.
15 feb 2007 | 07:04 PM
La luz cegadora de un relámpago iluminó la sala, mientras la ventana batía furiosa.
-¡Deja de beber y cierra esa ventana! ¿Es que no te queda un poco de cordura?-gritó Ana, al tiempo que llenaba unos tarros de mermelada.-¡La casa se va a venir abajo!
Julián, indiferente, alcanzó al vuelo un periódico arrugado procedente de una vieja mesa que ocupaba el centro de la estancia, junto con dos viejos sillones de colores desvaídos, y, tras otro trago de vino, leyó: -“Aumente sus ingresos con el cultivo del champiñón trabajando en su propia casa”.
Ana, que en aquellos momentos se ocupaba de desplumar un pollo agarrado por el pescuezo, estalló en sollozos; y con una esquina de su delantal amarillo, que, protegía un escueto vestido demasiado liviano para aquel frío día otoñal, se limpió las abundantes lágrimas.
- No, si ya me lo decía mi madre-gimoteó- Mira mi hermana con su adosado. Y nosotros, en este cuchitril.
-¡Silencio, hostia!-bramó Julián. Pero ella, siguió su letanía:
-¡Qué pena, Señor! Razón tenía mi madre. Nunca pudo entender que con tantos hombres como hay sobre la tierra, tuviera que elegirte precisamente a ti. No tengo perdón. Tonta fui de no casarme con aquel novio electricista, 50 euros la salida, y 30 la hora de trabajo. Pero, ¿qué haces? ¡No, nooo…!- su voz se quebró mientras caía desmadejada a los pies de su marido como un fardo mal hecho.
-Por fin viviremos en armonía- dijo Julián satisfecho, y para celebrarlo sacó de su envoltura una botella de vino inconsciente, en su delirio alcohólico, de que aquella paz no duraría mucho tiempo.
16 feb 2007 | 10:38 AM
Dicho vivo, pronto, agudo e ingenioso (4), Prudencia, buen seso, juicio (1), Conserva de membrillos o de otras frutas, con miel o azúcar (1), Nombre común a varias especies de hongos agaricáceos, algunos de los cuales son comestibles (1), En el fútbol, acción y efecto de centrar (15), Entidad, equipo o club que ha adoptado dichos colores (12), Altanería, vanidad o soberbia (2), Dicho de una persona: Pálida a causa de una enfermedad o un susto (2), Sin adornos o sin ambages, seco, estricto (2), Pausa musical (6), Cosa que se ofrece en sacrificio (2), Cinta adornada con una joya en cada punta, que usaban las mujeres anudándola al cuello y dejando los cabos pendientes sobre el pecho (5), Masa conductora de la tierra, o todo conductor unido a ella por una impedancia despreciable (10), Gota de aceite, cera o material similar que cae ardiendo (7), Persona especializada en instalaciones eléctricas (2), Conveniente proporción y correspondencia de unas cosas con otras (3), Capa exterior que cubre natural o artificialmente una cosa (1), Producido por él (3).
18 feb 2007 | 06:28 PM
Será un relámpago negro quien te devuelva la cordura, quien aparte de tus labios esa sucia mermelada gris que creías tu alimento. Saldrás como el champiñon de entre el estirecol de la cueva y buscarás sigiloso el más profundo centro de tu ser. Cuando acostumbres tus ojos a la ténue luz que desprende tu alma hallarás ahí ocultos entre sus pliegues los colores que acompañaran para siempre tu existencia. Descargaras de tu pescuezo el obsceno yugo del miedo y un pálido sol amarillo te besará la frente. Recuperarás el aliento y trás un escueto bostezo contemplarás el mundo con el silencio que produce la hostia al ser elevada y así sin rencor alejarás la pena con el sabor a tierra fresca del perdón. Solo entonces podrás distinguir frente a tí al electricista ciego que posará sus manos sobre los viejos cables requemados para devolver a tu mundo la armonía, para que la envoltura que lo recubría con ese hedor alcohólico desaparezca y muestre a tus ojos la profunda serenidad absoluta de la nada.
19 feb 2007 | 07:32 PM
La luz de un relámpago que hiere intensamente la oscuridad del cielo, se refleja un instante en la cocina. Rosa está preparando la cena y comienza a estar preocupada porque su marido y su hijo no han regresado todavía.
(¿Dónde se habrán metido?, que poca cordura andar por ahí con este tiempo).
Mecánicamente, Rosa guarda la mermelada en la nevera y tira un champiñón en mal estado a la basura. Con el aburrimiento del que espera, apoya los brazos en el marco de la ventana y fija la mirada inquieta sobre la calle.
(¡Qué bonito ha quedado el centro de la plaza con los mosaicos de colores!)
Bajo la lluvia la gente corre a refugiarse, se escuchan cercanos los alaridos de un perro herido en el pescuezo, un coche amarillo pasa de largo…
Un escueto golpe en la puerta le devuelve la tranquilidad a Rosa. (Dios mío, ya era hora). Carlos y Raúl llegan empapados, y mientras van a cambiarse de ropa Rosa pone a secar los zapatos junto al radiador de la cocina, al pasar frente a la ventana mira de reojo la calle que tras la tormenta ha quedado desierta y en silencio. En ese instante un coche derrapa y después de chocar contra una farola va a parar al recién estrenado parterre de la plaza. Casi todo el barrio se ha quedado sin luz. Carlos acude a ver que ha pasado y al abrir la ventana se oye a un vecino exclamar: _ ¡hostia, vaya leche!
El conductor sale del coche, no parece haber sufrido ningún daño, pero se queda mirando la tierra esparcida y las flores chamuscadas como si quisiera pedirles perdón.
La policía acaba de llegar, ellos se ocuparán de todo, incluso de llamar a un electricista.
Un día más se acaba, la lluvia repiquetea con suave armonía en los cristales y el pequeño duerme tranquilo entre la acogedora envoltura de las sábanas. Por fin, Rosa y Carlos descansan juntos en el sofá, ninguno de los dos escucha al alcohólico que desde el televisor les cuenta la historia de su desdichada vida.
25 feb 2007 | 01:17 AM
La fiesta hacía rato que había terminado, pero solo cuando un relámpago cruzó el cielo, Diego recuperó la cordura- “ ya era hora de volver a casa”. Antes de ir a dormir desayunaría, tomaría café con leche y tostadas con mermelada pero a su estomago no le pareció tan buena idea.
Miraba el cielo, no sabía si llegaría a casa antes de que empezara a llover, había una nube que tenía forma de champiñón y en el centro tenía distintos colores.
Caían las primeras gotas cuando llegó a casa, le dolía todo el cuerpo, se estiró y se dio un masaje en el pescuezo y pensó en una ducha. Fue un acierto, ya se encontraba mejor envuelto en su albornoz amarillo aunque le quedara un poco escueto.
No se oía nada, el silencio era abrumador, pero- ¡ hostia, las flores de la vecina ¡ hacía una semana que le había dicho – “ por favor, ¿ me regaras las flores cada dos o tres días?”. Míralas que pena dan, habría que regar la tierra pronto pues si se moría alguna tendría que pedirle perdón.
Diego pensó que lo mejor seria dormir un rato, pero entonces sonó el timbre - ¿ quien será?- ¿ el electricista?. Yo no le he llamado, lo siento.
Ya en la cama volvió a pensar en su vecina, seria una pena perder la armonía que mantenían por culpa de las flores.
Recordó entonces el paquete que le había dado Felipe, lo tenia en el abrigo, le quitó la envoltura, era un libro “ La leyenda del santo bebedor “, parece que el protagonista es un alcohólico. ¿ Iría con segundas?
27 feb 2007 | 05:37 PM
En un relámpago de cordura extiende mermelada de cereza en la rebanada con forma de champiñón. Es su segundo día en el centro y le obsesionan los colores. Estira el pescuezo buscando algo amarillo con un gesto escueto y repetido. No lo encuentra y de nuevo la mirada se extravía en el silencio. ¡Hostia qué pena! La tierra es un valle de lágrimas sin perdón para él: electricista al que se le cruzaron los cables y perdió la armonía tras una envoltura de alcohólico sin remedio.
28 feb 2007 | 06:13 PM
El relámpago le devuelve cordura, fija los ojos sobre la mermelada, coloca con el esmero el último champiñón en el centro del plato de infinitos colores.
Su pescuezo dolorido, el amarillo tono de su piel, y el escueto cuerpo le mantienen en un continuo silencio, ahora roto por un ¡ostia!¡qué pena de tierra!, con perdón! La heredará el electricista!. Y se sume, de nuevo, en la armonía que le proporciona la enfermedad, ocultándose bajo su envoltura de alcohólico.
2 mar 2007 | 08:55 AM
La luz de un relámpago iluminó su cara. Su mirada extraviada y la mueca de su boca eran la expresión de su cordura perdida. Restos de mermelada resbalaban por sus labios mientras un champiñón descansaba en el centro de un plato de colores desvaídos.
Inclinó el pescuezo y su mentón se escondió entre las solapas de un pijama escueto y deslucido. Absorto en su silencio ni una hostia le despertaría de su letargo.
Se extinguió su pena mientras cubrió con tierra el cuerpo de aquel electricista que había roto la armonía de su hogar con la misma facilidad que rompe la envoltura de una botella de whisky un alcohólico.
Se extinguió su pena y abrió la puerta a la locura.
2 mar 2007 | 04:45 PM
El reflejo de un relámpago entra por mi ventana, pierdo mi cordura. Unto mi dedo en la mermelada, luego un champiñón, esta dulce, untoso, con el acaricio el centro de mis pechos; imágenes confusas aparecen en mi mente: luces de diversos colores, un hombre bajito con un enorme pescuezo amarillo ¡ HOSTIA!, que pena, no debí beber tan pronto. He de pisar tierra; pido perdón a mi cuerpo y a mi alma por tanta debilidad y tanto exceso.
Suena el timbre
Pero no espero a nadie, o si, si es el electricista, subimos al piso de arriba, no se en que momento nuestros cuerpos se sintieron atraídos, en total armonía. Sin ningún tipo de envoltura; gozamos sin límites. Después nos presentamos , el también es alcohólico.
Rocío
6 mar 2007 | 09:15 AM
De no ser por la luz del relámpago, reflejada en el cristal de la copa, hubiera llegado a perder la cordura flotando por aquel mundo de sensaciones.
Aromas a mermelada de fresa, minerales, a champiñón, sotobosque…
Amplio abanico de colores, rojos intensos, capa muy cubierta. Promete.
Levanta el pescuezo, alza tu mano, levanta la copa y mira a través del cristal.
Matices amarillos de un blanco joven. Escueto en el aroma.
Siempre en silencio y disfrutando del momento.
Agita la copa.
-¡Hostia!, que pena- se ha caído al suelo.
Gota de sangre que moja la tierra, esa tierra que hace crecer el fruto. Perdón por no tener cuidado.
Si el electricista hubiera arreglado el fluorescente, tendríamos más luz.
Armonía de colores, olores, sabores, con una envoltura de cristal , 14 º y considerado bebida alcohólica.