TERTULIA CON JAVIER TOMEO sobre su libro "La noche del lobo" - Lectura 61 - 16-03-07 - Asisten 26
A la tertulia del pasado viernes con Javier Tomeo asistimos 26 personas. El escritor había llegado esa misma tarde de Barcelona y estaba cansado. Tras atender a los periodistas, hacer las fotos de rigor y una breve presentación, Javier comenzó a exponer sus ideas sobre literatura, contó su periplo como escritor, y contestó a las preguntas que se le hicieron con generosidad. Aderezó su intervención con ese humor que impregna toda su obra y nos hizo pasar una agradable velada. Luego cenamos en “La Cadiera” con él para seguir hablando de literatura. Fue generoso dedicando sus libros, ya que a todos nos dibujó a Macario e Ismael sentados bajo la luna en ese diálogo que conforma “La noche del lobo”.
Enrique ha escrito, tras escuchar la grabación, algunas de las palabras que dijo en la tertulia. Son estas:
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La vocación literaria nace cuando alguien siente la necesidad de contar cosas a los demás. En mi caso ya estaba estudiando la carrera de derecho cuando empecé. El escritor un día abre la ventana de su castillo y ve un jardín, y se dice, se lo voy a contar a los que no están conmigo, así empieza su aventura. Los escritores inventamos muy poco, todo lo que uno pueda decir ya se ha dicho. Me interesan los tipos exagerados, deformados, lo que no quiere decir, falseados. Siempre me ha interesado la gente marginal que se escapa de los cánones normales. Y esto hay que verlo como una forma de hablar de la imperfección que debemos corregir. A la gente perfecta -si es que hay alguien que sea perfecto- hay que dejarla tranquila. Donde yo me siento a gusto es escribiendo sobre tipos raros.
Utilizo mucho los libros como herramienta para escribir. La última trata un poco de la ironía, sobre eso que sabemos todos a través de Google, que en realidad de una forma muy fría, sin el calor que da la escuela, parece que sabemos de todo, pero en realidad no sabemos de nada. A mi personaje de “La Noche del Lobo” esos conocimientos no le sirven de nada para sacarle de la situación en la que se encuentra. La Tv. lo que hace es cargarte de mala leche, como una batería. La Tv. es la versión electrónica del diablo. Tiene alguna cosa buena, pero cada día se va envileciendo más, buscando siempre audiencia para la publicidad.
A la hora de escribir cada maestrico tiene su librico. Yo cada día escribo un poco, No sé lo que voy a escribir, tengo una idea vaga, escribo a base de automatismos. Me siento delante de una cuartilla y podría decirse que la primera letra la dibujo, dándome tiempo a ver que letra viene después. Vuelvo sobre lo escrito y corrijo mucho. Escribir es una especie de proceso químico en el que vas buscando siempre una perfección imposible. Lo que sí me gusta es emplear pocas palabras, soy minimalista. Mis novelas se van haciendo un poco como por casualidad, cuando empiezo un libro no sé casi nada de lo que va a pasar.
Mis novelas son interactivas, siempre dejo al lector poner la última palabra y que las acabe él, de acuerdo con sus vivencias. A mucha gente le gustaría que me comprometiese, pero el escritor no tiene que dar soluciones, eso lo tienen que hacer los políticos, los teólogos, los economistas, etc. El escritor lo que tiene que hacer es dejar constancia de dónde “aprieta el zapato”, crear un estado de opinión para que el problema lo solucione el técnico en la materia. A mí no me corresponde dar soluciones, pienso yo.
La soledad y el aislamiento, yo creo que esos son dos grandes problemas de nuestro tiempo y siempre una constante en mis libros. En las ciudades vivimos con una gran densidad de habitantes y sin embargo nos sentimos solos. Vivimos en una sociedad de colisión de derechos, es decir hay muchos naúfragos y un solo salvavidas y todos nos matamos por él. Eso hace difícil amar al prójimo, hoy vives en una ciudad y no conoces al vecino, tu teléfono no suena, estás solo y estas cosas son graves.
A menudo se dice que mis personajes tienen muchas similitudes. Sí, puede ser. Yo creo que el escritor siempre hace la misma novela, cambia el paisaje, pero siempre es el mismo problema el que aparece. En mi caso la soledad, la incomunicación y la imperfección humana. Mi territorio es el hombre.
Me gusta que la gente sonría con mis libros, no que se ría. La sonrisa es el lenguaje de los hombres inteligentes. Me gusta que inmediatamente después de sonreír se reflexione sobre lo que les ha hecho sonreír; que la sonrisa se transforme después en una mueca pensativa.
A veces me dicen que por qué no escribo teatro. Yo contesto que porque no sé. Mis adaptaciones se han estrenado en los mejores teatros de Europa. Una cosa es escribir para el teatro y otra escribir novelas, las palabras son las mismas pero tienen un peso específico distinto. Una palabra que se escribe para ser leída tiene una densidad distinta que una que se escribe para ser dicha. Lo he intentado pero sin éxito, prefiero escribir novelas. , que es lo que creo que conozco.
Una de las cosas que me gustaría conseguir es escribir con palabras sencillas, hay quien escribe con palabras que son como fuegos de artificio: iluminan el cielo pero un minuto después no queda nada. El español es un idioma hermoso y brillante. Hay gente que escribe como si tuviera que leer lo que escribe en voz alta .A mí me gustaría conseguir que las palabras tuvieran luz interior.

21 feb 2008 | 04:44 PM
Os dejo este enlace del nuevo libro de JAVIER TOMEO.
http://www.elcultural.es/HTML/20080221/LETRAS/LETRAS22487.asp