TERTULIA EN LA BIBLIOTECA MUNICIPAL Viernes 23, a las 20 h. con MIGUEL TORRES LÓPEZ DE URALDE
Verano de 1978. Un pequeño pueblo a orillas del Mediterráneo,con una urbanización incipiente,es el escenario de una historia de amor entre dos adolescentes singulares: él, de una inteligencia casi prodigiosa pero sumamente acomplejado por su aspecto físico y ella sorda de nacimiento y obsesionada por la poesía y las palabras.
Seis años después, la familia regresa al pueblo.Es el hermano de aquel adolescente, que también se sentía atraído por la sorda, quien nos cuenta lo que pasó, o lo que intuye. ¿Qué pudo ocurrir entre ella y su hermano?

24 mar 2007 | 03:35 PM
Libro correcto, aseado y esférico. Acertado con el lenguaje y asequible al lector. Te mantiene entretenido, te engancha y deseas seguir a ver cómo se desenvuelve y resuelve al final. Interesante traba de personajes y conseguida voz narradora. Los versos iniciales de Angel González cobran un sentido pleno al reelerlos una vez acadaba la lectura del libro; en dos versos capta la esencia de la historia contada. Me gustaron ciertos pasajes, especialmente la descripción del envejecimiento de la madre (inicio página 94); la comparación de la esperanza con verano y mareas (página 48); los pelotazos urbanísticos con terrenos de pequeños agricultores que venden sus parcelas a precio de terreno rústico para ver luego cómo las leyes municipales... (página 104) -y gana el Premio Novela Barbastro- , el pensamiento de Marcial en el segundo párrafo de la página 112 que me recuerda a algún pasaje de La Tregua de Benedetti, o la cita a Pessoa (página 125), o ya la frase en la misma página "La poesía es locura". Pero quizá no transcienda, no vaya más allá del libro. No obstante ello, pasé un rato agradable con su lectura. Me causó una sensación amable, como cuando coges una bola de billar, agradable al tacto, sin aristas ni mellas, y que te gusta manosearla un rato. El típico libro que le gusta a mi hermano pequeño.