Terminamos el curso con un libro de relatos cortos de Carver, escritor norteamericano representante del llamado “realismo sucio”, término acuñado para definir una forma de escribir que focaliza sobre os matices oscuros, sin dejar ningún resquicio para el optimismo. Se le encuadra también dentro del “minimalismo”, un estilo de narraciones breves, con frases cortas, pocos escenarios y escasos personajes.

Raymond Carver nace en 1939 y muere en 1988, antes de cumplir los cincuenta como consecuencia de un cáncer de pulmón. Se había casado a los 16 años, el matrimonio fue un desastre del que intenta escapar por medio del alcohol. Fue de trabajo en trabajo dando tumbos. Repartidor de farmacia, en una entrega ve sobre la mesa de un anciano montones de libros y una revista de literatura (Poetry) que el viejo le regala al ver su interés diciéndole: “Llévatela, hijo. A lo mejor un día escribes algo y no sabes dónde mandarlo”. En ella encuentra las recomendaciones de Ezra Pound sobre lo que se debe y no se debe hacer al escribir. Esa noche su vida da un giro, quiere contar sus propias historias. Pero tardará bastantes años en atreverse a enviar sus textos a Poetry. Fue encuadrado en el “dirty realism” caracterizado por presentar la realidad en fotogramas, sin añadidos que pretendan modificarla, a través de personajes corrientes que van y vienen por lugares indeterminados.

En 1977 conoce a Tess Gallagher y su vida da un vuelco. Se ilusiona por la música, la pesca, el béisbol, se retiran buscando la calma para disfrutar del momento presente. Es una especie de propina que dura diez años. Revisa y corrige una y otra vez sus textos consiguiendo un estilo que aún pareciendo descuidado está medido al milímetro. Antes de morir había dicho: “Me quedan peces por pescar y poemas y cuentos que escribir”

Opiniones sobre “Catedral”:

-Lo he leído tal vez demasiado rápido. Son relatos fáciles de leer y muy inquietantes, en los que aparecen situaciones y vidas muy normales, cotidianas. Se adivina la catástrofe y esperas el momento en que se produzca. Produce malestar e inquietud.

-He leído tres de los relatos. Me parece que describe muy bien situaciones de la vida diaria, con mucho detalle. No se encuentran las partes del relato a las que estamos acostumbrados (Planteamiento, nudo y desenlace).

-Escrito con tanta sencillez aparente que lo veo difícil. Crea una intriga que produce curiosidad. Lo que sucede en nuestras vidas son cosas como las que narra.

-He visto similitud entre las distintas narraciones. Creo que es un libro de los que sirven de terapia para el escritor. Me cansan los libros grises. Me ha impresionado el relato del crío y Catedral. Es un libro fácil de leer.

-He tenido que leer deprisa. Esperaba más, perecen trozos de historias. Tienes que imaginar un principio y un final. Son situaciones deprimente y me gustaría que los personajes lucharan más. Creo que hay bastante de autobiográfico. Demasiado pesimismo que produce desasosiego.

-Me ha llamado más la atención la forma que las historias en sí. Esa economía de palabras, que se ve incluso en los nombre de los personajes (una sílaba). Para mí ha sido como paladear algo nuevo, pues no había leído algo parecido. Recrea muy bien los ambientes, parece que veas una película. Son historia muy de cada día.

-El primer relato me dejó descolocada, me sorprendió, los demás ya no. Pensaba en cada uno que iba a suceder algo. Me llama la atención la frase corta. Es un libro de sentimientos grises, tristes, que me resultan ajenos. Pienso que está bien escrito porque es un libro que me ha llegado, que me ha mantenido en tensión.

-Ves situaciones tan reales y cotidianas que las puedes sentir cercanas y posibles. Hay mucho simbolismo dentro de los relatos (la brida que deja olvidada al marcharse). Produce desazón e inquietud: alcoholismo, sordidez en lo próximo. Inquieta pensar que puedes caer en situaciones similares a las relatadas.

-Distinguiría dos planos: mensaje y forma. Ya se ha comentado sobre la forma. Un ejemplo: en la página 115 anota 32 acciones en 21 líneas. Es una escritura atropellada, una nueva forma de escribir. En cuanto al fondo, veo mi vida: desazón, hastío, angustia, ese jugar con la búsqueda de la felicidad...

-Coincido con lo que se ha dicho. Leo por la noche y este no es un libro para ese momento. Es un libro que sientes que detrás de lo aparente hay algo más. En la forma es muy original. No considera algo necesario la descripción, fragmenta los relatos y sitúa a los personajes frente a su propia realidad. Es un tipo de literatura de tipo minimalista que siembre inquietud. Es un escritor indiscutible.

-Me ha gustado el estilo de frase corta. Me produce desazón. Hay cuentos que recordaré siempre porque me han impresionado. Me ha gustado leerlos a pesar de la tristeza que producen.

-Se nota la huella de escritor norteamericano. Lo he leído con ganas, me gustaba, pues a pesar de narrar hechos vulgares y corrientes, siempre hay una inquietud, un suspense. Me gusta cómo mezcla lo cotidiano y lo dramático, la vida es así. Son fragmentos de vida. Todos tienen ironía, amargura, pesimismo...

-Hace días que lo leí. Me impactó. Como se ha dicho produce desazón, los personajes son muy reales, nos traen recuerdos e historias a la cabeza. Me parece una obra maestra en su sencillez. Relata un miedo que siempre es el mismo.

-Me ha parecido uno de los mejores libros que hemos leído. Va directo al grano, en los personajes, en sus fracasos... El del pastelero es el que más me ha gustado: cómo mezcla el dolor de una persona y el día a día. A mí me gustan mucho los relatos cortos, y aquí el autor, con cuatro palabras lo dice todo.
-Es un maestro de la narración corta, que se convierte en una profunda reflexión sobre la cotidianeidad. Leyendo reconoces muchos sentimientos propios y reflexiones que todos nos hacemos. Describe al detalle el espacio físico en el que se mueven, y lo que piensan los personajes. No los juzga. Los coloca y exige al lector que sea él quien complete las escenas. Hay que pensar que es una obra de su etapa más pesimista.