Terminamos el curso literario con una cena en “La Cadiera”, al final de la cual brindamos por la nueva etapa que Mariló comienza. Le pedimos encarecidamente que siga con nosotros, que no cambie (ni de tertulia ni de manera de ser), y que esperamos sus agudas y emotivas observaciones que tanto nos gustan. Enhorabuena por llegar tan bien a la jubilación y por la unanimidad en el aprecio de todos los que tenemos la suerte de conocerte. También hubo momento para la poesía: Raúl, Enrique y Mariví nos recitaron poemas de José Ángel Valente, Manuel Machado y Kavafis. Resultó hilarante comparar tres traducciones que del poema “La ciudad” (Kavafis) teníamos a mano. Verso a verso eran sorprendentes las diferencias. También, como resumen del curso, leímos el siguiente texto:
RECORRIDO DE UN CURSO DE LECTURAS Y LECTORES
No sé si decir que queda lejos o cerca (el tiempo es algo que escapa a nuestra comprensión), aquel 29 de septiembre en el que nos juntamos para comentar “Otra vuelta de tuerca”, de Henry James. Resulta curioso que hoy terminemos el recorrido lector de este curso con Raymond Carver, en una especie de juego capicúa no buscado deliberadamente. Y digo capicúa porque ambos, norteamericanos, tienen en común que dejan mucho campo al lector. Sus relatos parecen no terminados, ni están adornados con lazos y celofanes. Recordad la trampa del libro de James en una de las ediciones: los editores, sabiendo que muchos de los lectores prefieren recibir historias claras y terminadas, habían añadido un final que borraba de un plumazo todos los desasosiegos que deliberadamente el autor nos había querido transmitir.
Seguimos con otros dos libros durillos: “Opiniones de un Payaso” de Heinrich Böll y “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad. Poco espacio para el optimismo: la soledad y la barbarie.
El 10 de noviembre llegó Federico, y realizamos aquélla memorable tertulia en la que acabamos comiendo nuestro nombre de mazapán, además de otras viandas y licores.
“La busca” de Baroja nos sumergió en los bajos fondos madrileños con una narración que nos recordó “El Buscón” de Quevedo. Encontramos en el texto chispazos de humor, pero qué terrible realidad denunciaba don Pío. Ya en diciembre, el 15, comentamos “La tía Julia y el escribidor” de Vargas Llosa. Si leéis los comentarios en el blog, alguien dijo “Ya tenía ganas de leer algo con colores”. Y es que las historias que nos cuenta Pedro Camacho son hilarantes. Vargas Llosa crea un trampantojo sobre el oficio de escribir, en el que los lectores nos perdemos, nos dejamos llevar sin saber muy bien qué es verdad y qué mentira.
En enero leímos a Cortázar: la lectura de “Historias de cronopios y de famas” se nos hizo extraña, historias breves, surrealistas, disparatadas, divertidas. La tertulia resultó más jugosa de lo esperado. Siguieron otros dos libros de tonos poco coloristas: “Rabos de lagartija” de Juan Marsé y “La leyenda del santo bebedor” de Joseph Roth, historias de perdedores en un mundo injusto. Por cierto, que dejándonos aconsejar por Roth probamos sin mucho éxito la absenta.
El 16 de febrero unos pocos pero voluntariosos espectadores asistimos a la proyección de “The innocents”, la adaptación de “Otra vuelta de tuerca” realizada por Jack Clayton. Película antigua (1961), pero que nos atrapó desde el inicio.
“Suite francesa” de Irene Nemirovsky, que comentamos el 2 de marzo, ha sido uno de los platos gordos de nuestro menú literario en todos los sentidos. Las reflexiones sobre el tema de la guerra y la condición humana desde el punto de vista de una judía que adivinó su terrible final.
El 16 de marzo estuvo con nosotros Javier Tomeo para comentar su último libro “La noche del lobo”. Resultó ser un personaje entrañable, y era difícil escucharle y no imaginar a Macario, el protagonista del libro. Bondadoso como él, en los postres nos escribió dedicatorias con dibujos estupendos.
Con la llegada de la primavera, los encuentros con autores se amontonaron: el 23 de marzo en la Biblioteca estuvimos con Miguel Torres, ganador del Novela Corta Ciudad de Barbastro con su libro “Escucha mi silencio”. Luego estuvo en el colegio Ignacio Sanz, cercano y dicharachero, que nos recitó brindis, poemas e historias. Gonzalo Moure, Marta Rivera de la Cruz, Fernando Marías, Lorenzo Mediano, Manuel Vilas... Han sido escritores a los que hemos podido escuchar, hablar con ellos...
Las últimas lecturas fueron: “Los girasoles ciegos”, crudas historias de guerra de Alberto Méndez; el libro de poemas “Extracción de la piedra de la locura” de Martín López Vega que dio origen a una rica y esperanzadora tertulia; y “Rojo y negro” de Stendhal sobre el que hubo división de opiniones.
Algunos privilegiados pudimos escaparnos un año más a la Feria del Libro de Madrid el 9 y 10 de junio, y lo pasamos realmente bien. Allí, entre otros escritores, encontramos a amigos como Luis Leante, Fernando Marías y Eugenia Rico, que se alegraron de verdad al vernos.
Hoy terminamos con “Catedral” de Carver y la cena que cierra el curso. Como no podemos esperar hasta septiembre, nos encontraremos en la buhardilla a finales de julio con “El amante de Lady Chaterley”. Mientras, feliz verano y felices lecturas. Gracias a todos, por querer seguir leyendo juntos, y también a los que no han venido, en especial a Antonio que tantas fotos y cosas ricas aporta a la tertulia.

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