
La tarea consiste en escribir un texto breve, de unas 300 palabras (en "Herramientas" ir a "Contar palabras"). En él debe aparecer la palabra "sotana", y dos escenarios: el río Vero en otoño y el obrador de una pastelería. Introducir los textos como comentarios a este artículo. Plazo: antes de la próxima tertulia.

13 nov 2007 | 11:18 PM
BLANCO Y NEGRO
AQUÍ ESTOY, DE BLANCO, Y PENSAR QUE EN SU MOMENTO QUISE VESTIRME DE NEGRO.
DE NIÑO TENIA VOCACION, SOBRE TODO ESTANDO EN UN COLEGIO DE RELIGIOSOS, DE LOS DE SOTANA Y MISA DIARIA.
AQUELLA EXCURSION POR LA BOQUERA, JUNTO AL VERO, CON SUS OTOÑALES COLORES ME HIZO CAMBIAR, AHORA LLEGO A DIOS POR EL DULCE, “BOCATO DI CARDINALE” “POSTRES CASI DIVINOS” DICE LA GENTE, “EL CIELO EN UN OBRADOR DE PASTELERIA” TITULO AQUEL PERIODISTA, PIENSO QUE, SI TODOS HACEMOS LO MEJOR QUE PODEMOS, NUESTRO TRABAJO, PODEMOS SENTIRNOS BIEN, ASI DE SIMPLE.
13 nov 2007 | 11:31 PM
BLANCO Y NEGRO (DOS)
CON LA SOTANA EMPAPADA Y PISANDO LAS AMARILLENTAS HOJAS DE AQUEL OTOÑO DEL 36, CORRIA EL MOSEN POR LA ORILLA DEL RIO VERO.
UN GRUPO DE MILICIANOS LE SEGUIAN LOS PASOS, DE COGERLO SU DESTINO SERIA LAS PAREDES DEL CEMENTERIO.
POR LA PARTE TRASERA DE AQUELLA CASA SALIA UN DULCE AROMA,
HACIA ALLI ENCAMINO SU HUIDA.
EN EL OBRADOR DE PASTELERIA SOLO ESTABA UN JOVEN APRENDIZ, “CORRA PADRE, ESCONDASE AQUÍ” SEÑALANDOLE UN CUARTUCHO AL FINAL DE LA ESTANCIA.
PASADO EL PELIGRO, SALIO COMO UN ALMA EN PENA, DESLUMBRANTE DE PIES A CABEZA, AQUELLA SOTANA MOJADA SE HABIA IMPREGNADO DE LA BLANCA Y FINA HARINA.
17 nov 2007 | 05:37 PM
La mancha cremosa y brillante destacaba insolente sobre el negro mate de la sotana. El anciano sacerdote intentó limpiarla con el reverso de la manga, pero el esfuerzo fue en vano. El malestar que el desgraciado incidente le producía se sumó al efecto depresivo que sobre él ejercían las frías tardes otoñales, especialmente, cuando, por necesidades de su ministerio, se veía obligado a atravesar la zona próxima al Vero, del que emanaba una turbia y húmeda neblina.
En su fuero interno, maldijo una vez más al luciferino cocinero que, con sus delicadas artes, le había hecho caer en la dulce y traicionera tentación.Y es que Antonio, conocido por sus afición a la lectura, tenía por costumbre mantener charlas literarias mientras preparaba crujientes hojaldres, o, con su cucurucho de merengue, adornaba caprichosamente deliciosas tartas; razón por la cual, cada vez que se presentaba la ocasión, invitaba al mosen al obrador, antesala del cielo para muchos, pero, en cambio para el cura, no diremos del infierno, que son palabras mayores, pero sí del purgatorio, ya que la templanza no era unas de sus virtudes.
Y aun a sabiendas de que se engañaba, se dijo, una vez más, que aquella era la última vez que entraba en la maldita pastelería.
17 nov 2007 | 09:36 PM
-Pssss….oye?
-Queee?
-Sabes una cosa?
-Queee?
-Mañana llega el otoño.
-¡y qué!
-!¿ A tí no te gusta el otoño?!
-Pues no, ¿a ti te gusta?
-Siiii, es mi estación favorita,
-!qué raro eres! Y,… ¿qué le ves, para que te guste?
-Pues me gusta observar como cambian de color lo árboles.
-¡Pues vaya!
-Y me gusta la lluvia que cae de los árboles.
-Perooo, ¡ si los árboles no son nubes!
-No, hombre no, son las hojas. Yo le llamo lluvia porque deja todo el suelo mojado, bueno, todo lleno de hojas.
-Y ¿ qué?
-Que me gusta andar por encima de ellas porque salen notas musicales cuando las piso.
-¡Que raro eres!,pues yo no me he fijado nunca en eso.
-Pssss, oye; calla, no grites; oye, oye . Que vuelve otra vez y está vez se ha puesto una sotana.
-Déjame mirar.
-Ponte de puntillas ; anda, no hagas ruido . Va hacia el obrador ¡que morro!
-Que se coge todos los pasteles ¡tú!
-¡Y se los guarda bajo la sotana.!,¡ JO!¡ No nos va ha dejar ninguno!.
-Venga vamos.
-No me empujes!
-¡Vamos ¡
-¡Uy ,uy!
-¿Qué pasa?
-Me acabo de dar un golpe.
-Calla, calla, pssss
-Queee?
-Espera que está mirando por la ventana
-¿y qué se ve por ella?
-El río
-¿Qué río?
-¿No lo sabes?
-Pues, no.
-¡Es que no sabes nada! , solamente piensas en comer.
-Anda, dime que rio es
-Pues es el rio Vero y, para que te enteres de una vez, nace en Fuentes de Lecina
-¿Qué los ríos tambien nacen?
-Mira, me estas hartando. Sabes que te digo, ¡ que no me gustan los pasteles, que a mí sólo me gusta el otoño y que me voy!.
-Oye, oye.. espera….. Que quiero que me cuentes como nace el rio Vero….
18 nov 2007 | 08:08 PM
Aquel día de noviembre tomó la decisión. Había estado pensando en el escándalo que supondría, pero no podía más. Don Antoine Ligne se alegraría, de eso no cabía duda. Vicinuus, su abogado, le había aconsejado que esperara, que lo pensara mejor. Con voz recia y profunda trató de disuadirle citando a Virgilio: “Non omnia possumus omnes” (No todos podemos hacer todo), a lo que él había respondido con palabras del mismo autor: “Audentes fortuna iuvat” (la fortuna sonríe a los osados). Tras la misa de nueve, salió de la catedral por la Puerta de Palacio. Bajó con paso decidido por la calle Mayor, saludó a dos feligresas y giró a la izquierda buscando el tibio sol de la mañana a orillas del río Vero. Otra vez se había equivocado mientras oficiaba la misa. Ya eran tres a lo largo de la última semana. Había dicho conservación en lugar de consagración. Algo estaba fallando en el automatismo que le permitía, tras años repitiendo las mismas palabras, seguir la liturgia de forma mecánica mientras pensaba en otras cosas. Esa mañana enumeraba métodos de conservación de alimentos: envasado, congelación, fermentación y curtido, secado, concentración de azúcar, aditivos químicos... Y es que desde el momento en el que entraba en la penumbra catedralicia, su mente escapaba y se trasladaba al obrador de Don Antoine. Allí elaboraba dulces cuyas recetas repasaba una y otra vez. Reconfortado por el débil sol otoñal dirigió sus pasos hacia la trastienda de Albert&Artero. Encontró a su amigo tras una pila de libros y cuadernos de cuentas. Ante el asombro de éste y sin mediar palabra se quitó la sotana, la arrojó sobre una silla y le pidió que le trajera del almacén lo más parecido que tuviera a un traje de pastelero. Riki obedeció. Por fin se había decidido.
18 nov 2007 | 11:59 PM
Mi oficio de pastelero me tenía informado de todos los rumores que sucedían en el pueblo. Era siempre el primero en saber si la señora del carpintero había probado las carnes de su vecino, o si el cartero tenía más de una amiga en secreto. En el obrador de la pastelería mientras adornaba las tartas me sorprendía de todas las mentiras y amores ocultos que se daban en un pueblo tan pequeño, aunque nunca dije nada, pues me gustaba actuar con profesionalidad. No solía intervenir en las conversaciones que se daban todas las mañanas mientras la gente esperaba su turno.
Aquel día la noticia era bastante escandalosa, el cura del pueblo había aparecido muerto a orillas del Vero.
Las mujeres comentaban la novedad entre sollozos y gritos de sorpresa, mientras yo seguía adornando una tarta de nata. Nadie sabía la causa de aquel suicidio y se preguntaban que fue lo que le llevó a actuar así. Casi sin darme cuenta abrí la boca y me escuché decir:
-No supo vivir en pecado, la mujer del alcalde conocía muy bien lo que se escondía bajo su sotana.
19 nov 2007 | 12:59 AM
Parece que lo estoy viendo y aún a pesar de los años que han pasado, cierro los ojos y se me paraliza el alma, su enclenque pero enérgica figura se cierne sobre mi, una vez más me ha llamado a consultas, la fría sala del piano es donde se produce el interrogatorio, estoy inmóvil y a modo de sermón me replica la lección, pasea de un lado a otro de la sala y cuando pasa delante de mi solo soy capaz de ver el movimiento de su sotana negra y brillante, impoluta y de rectas formas; sus venosas manos se agitan con movimientos espasmódicos y su fría y escrutadora mirada me hacía temblar, el castigo impuesto como de costumbre fue desproporcionado pero nunca le dije que hacían mis libros entre la hojarasca otoñal del río Vero y nunca descubrió quien cambió el azúcar por sal en el obrador de la pastelería del colegio.
Miro entre las cristaleras de la puerta de la fría sala del piano, los años han pasado, la sotana ya no es brillante, su piel ya amarillenta, su voz ya no me enfría el alma, sus manos están pergaminosas, su mirada, cuencas vacías y su figura ya esta casi desvanecida y parece que lo estoy viendo y aún a pesar de los años que han pasado.
El Conde de Montecristo.
20 nov 2007 | 01:22 AM
Camino en otoño.
Las hojas secas crujen bajo mis pies.
Miro las fachadas de las casas,
los balcones,
las ventanas.
La ropa tendida oscila con el viento.
Imagino a la esposa
lavando un mono azul lleno de grasa.
Imagino a una madre
dando de mamar a su hijo
cuyos minúsculos calcetines
se secan al sol,
como el traje de faena blanco,
como la harina blanca
de un obrador de pan.
Escucho
el ruido de las sábanas,
la bata de cuadros
de alguna anciana...
Y allí estaba
aquel zarrio viejo de color negro
deslucido por el tiempo.
Aquella sotana
rancia y deslustrada.
Paseo por las cercanías
del rio Vero
y veo la torre de la Catedral.
Oscurece y
las ventanas se iluminan
Y luego las farolas.
Y sigo sin imaginar
Qué representa la dichosa
sotana.
21 nov 2007 | 12:47 PM
ABANDONARÁS LECINA
Los recovecos de los oscuros del vero se le hacían estrechos. Había recorrido miles de veces esos caminos perforados y nunca, nunca la sensación había sido como la de estos últimos días.
Apenas puede reconocerse en la persona apoyada sobre el la fría piedra del obrador. El antiguo horno, varios días apagado, parecía vigilar toda la escena, frío, lejano, el día que toda esta locura les contagió.
Pero no le cuesta, sin embargo, recordar a Lucio, impoluto bajo su sotana perfectamente planchada...
- Tienes que dejar Lecina, Ángel, acabarán con todos nosotros.
- No lo entiendes ¿verdad? .Esto es lo único que tengo.
- Nadie se queda aquí, no podemos aguantar esta sinrazón . Morirás ,Ángel, morirás solo...y antes de eso, abandonaras Lecina.
Ahora, al verse acorralado entre piedra y agua, con apenas fuerzas para desplazarse un par de metros al día, se acuerda perfectamente a Lucio y cada una de sus palabras. Le habían obligado, ocultos entre brumas matutinas, a dejar Lecina, empujándolo suavemente hacia los márgenes del río. Las imágenes de las ultimas escenas del otoño, el recorrido de un río que había dejado de ser suyo, el duro gesto de Lucio, la certeza de sus palabras...Ahora que esta locura tocaba su fin conseguía entenderlo todo.
Era tarde. Se moría , y antes de eso , había abandonado Lecina...
21 nov 2007 | 04:20 PM
Quizás era el otoño lo que trastornaba el estado de ánimo de Carmen; desde hacía algunos años y a pesar de intentar luchar con lo inevitable, la invadía un opresivo sentimiento de nostalgia, en esta época. Tal vez fueran los cuarenta y tantos años cumplidos, que poco a poco pero con determinación habían cambiado la importancia de las cosas.
A ella volvían imágenes y sensaciones de otros tiempos, algunas ni siquiera estaba segura de haberlas vivido; oyó contar tantas veces las mismas historias…
Aunque seguía viviendo en la pequeña ciudad donde había nacido, todo era diferente de cómo lo fue en su niñez y su juventud.
Era en otoño cuando sentía la necesidad de pasear por aquellas calles, donde aún podía disfrutar con los olores que se escapaban del obrador del pan y mirar con añoranza al edificio de oficinas que ahora ocupaba el lugar de la antigua casa. Su casa, su pequeño huerto en la parte de atrás, sus manos aferradas a la barandilla y su mirada embelesada, contemplando la alfombra de hojas amarillentas que la estación prestaba a las dos orillas del río Vero.
Cuando volvía al pasado su última visita era siempre para el único amigo que, pese a los años transcurridos, permanecía allí. Mosén Joaquín, también había cambiado en apariencia, hacia mucho que no llevaba sotana y estaba viejo, pero sus ojos brillaban como antes y su sonrisa era la misma que calmaba sus enfados cuando era pequeña.
22 nov 2007 | 02:29 PM
La sotana
Una tarde parda y fría...monotonía de lluvia en los cristales. Colegio de San Vicente (Las monjas). Clase de latín. Don Enrique impone. Su físico de montañés de Sobrarbe metido en negra sotana anda acorde con su voz de trueno. -"Nominativo rosa, genitivo rosae...".Declinaciones en la pizarra.Él se mueve avanzando y retrocediendo entre los estrechos pasillos que forman las mesa.Pupitres de bancos fijos y tableros de esquinas crueles. Su enorme espalda se va acercando. Un giro brusco y...¡Rraaaccc...!. La sotana queda desgarrada en un tremendo siete que deja al descubierto el secreto de sus ropas no eclsiásticas.Contengo el aliento. El terror me paraliza. Su mirada centellea buscando un culpable y me mira iracundo. En un segundo su expresión cambia. Se apiada de mi pánico y aparece un brillo entre malicioso y divertido. Su voz suena socarrona y cercana.¡Co--,podrían ser redondas!
El Obrador
Mis padres se adoraban. Solían mimarse en pequeños detalles. Eran años de "mirar mucho la peseta",pero los domingos por la mañana, yo sabía que tenía una obligación:Tres hojaldres de cabello de ángel. Me gustaba aquel obrador de pastelería. Estaba, creo, en la calle Saso Saurina y para el no iniciado pasaba desapercibido. Una puerta diminuta de madera pintada, siempre cerrada. Dentro todo era pequeño, pulcro y quizás cladestino.Era el reino del "Jeromo". Su mujer pequeñita, silenciosa y ¿cómo no...? muy dulce. A él, sólo lo vi una vez: Enorme,huídizo, en camiseta napolitana y delantal pardo. Se hablaba del regreso de una vida de exilio en Francia. Sus pasteles eran tan grandes como él, deliciosos, baratos y a mi padre:¡Le pirraban...!
El Vero en Otoño
Todos los días salgo "a ver las flores". Mi pequeño perro me acompaña. A veces hablo con él y conmigo.-"Hoy iremos al río"-.Tomo el camino de Los Tapiados y llego al puente de Santa Fé. Por él hace tiempo que sólo pasa y pasea la nostalgia. Río abajo la chopera viste toda la gama de amarillos y algún platanero salpica con su naranja amarronado.El agua casi quieta. Las hojas se djan caer y quedan flotando. Tardarán en llegar a las curvas de Melinguera y Puntaflecha. Todo es quietud y decadencia. Aguas arriba :La Cueveta, morada de alguna lamia o ninfa del agua y cada vez mas secreta y oculta por la maleza.Copiando a Machado susurro para mi :¡Orillas vírgenes del Vero, conmigo vais, mi corazón os lleva!
22 nov 2007 | 11:53 PM
Constantino y Fernando.
Cierro los ojos, empiezo a adormecerme; y en este mundo intermedio, tomas cuerpo en mis pensamientos. De nuevo reapareces silente, adivino tu rostro atractivo coronado por tu cabello castaño. Cojo tu mano, la acompaño lentamente hasta mi mejilla, y siento el dócil tacto que me roza suavemente. Luego vuelvo a saborear tus dulces labios, acaricio tu torso plateado y nos abrazamos rápidamente. Besas mi miembro enhiesto, libas el néctar que te es ofrecido y yacemos conjugados. Exhaustos tras la comunión carnal, descansamos recostados en el otoñal ribazo cómplice de la Boquera. Contemplo la belleza con fruición.
Apresuradamente, recogemos las vestimentas, y yo me pongo la sotana
–aldabonazo de nuestro amor prohibido-.
Nos despedimos en la Rua, y te encaminas hacía la confitería pensando ¿qué puede ser sino sueño el amor de cualquier mujer del mundo?
Me quedo dormido.