“Almas grises” es una novela corta. En la edición de Quinteto cuenta con 220 páginas. Recibió en 2003 el Premio Renaudot, y fue elegida “Mejor Novela del año” por la Revista “Lire”. Es un relato en primera persona, de alguien que quiere contar lo que le “roe el corazón desde hace veinte años”. En la primera línea avisa de la dificultad: “No sé muy bien por dónde empezar. Es realmente difícil”. Así es, la narración en primera persona da un tono de autenticidad cuando se hace sincero, pero corre el peligro de perderse en la dificultad de mantener un hilo argumental equilibrado entre hechos recordados, asociaciones y reflexiones. Claudel lo logra con maestría, con una estructura muy bien trabajada en la que los hechos narrados van atrapando al lector, al tiempo que disfruta de una prosa concisa y elegante en su sobriedad. Hermosas comparaciones y metáforas nos describen escenarios y personajes como lo haría un pintor habilidoso. Hay un tono irónico en la narración que se manifiesta en la forma de ver los comportamientos: la maldad y la hipocresía social son criticados con un cierto tono de humor, si es que podemos hablar de humor en una obra de marcado dramatismo. Se critica el belicismo y la hipocresía de los homenajes a los héroes, a los que se les dedican himnos y monumentos. (Durante el día las pompas, pero luego llegan las palomas y perros, que suman a las condecoraciones las suyas propias).

Los hechos se desarrollan en una pequeña localidad francesa que vive la Primera Guerra Mundial como una representación a la que asiste desde una posición cercana, y a la que llegan los sonidos de las explosiones y los camiones de jóvenes soldados heridos. El narrador, un policía retirado y solitario, trata de indagar sobre el asesinato de Belle de Jour, una hermosa niña, hija del tabernero, que aparece ahogada una fría mañana. El asesino puede ser cualquiera, empezando por el fiscal, hombre serio, metódico, frío e intocable, al que el poderoso juez Mierck ni siquiera entrevista (aunque enemigos, pertenecen a una misma categoría social, y verter sospechas sobre uno de sus miembros es hacerlo sobre el conjunto). Poco a poco va desfilando una galería de personajes secundarios muy bien dibujados, cada uno con sus miserias y sus almas grises torturadas por el mal. Se salvan algunas mujeres: la maestra Lysia, que llega para estar más cerca de su novio (está en el frente), y Clemence, la mujer del policía. Poco a poco, la luz que se va haciendo sobre “el caso”, nos acerca a otro drama, que tiene como protagonista al mismo narrador, y que durante tantos años le ha estado royendo el corazón. No hay que contar más, hay que leerla.

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PRIMERA RONDA DE INTERVENCIONES:

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  • La novela habla de un asesinato cuya investigación parece que vaya a ser el tema principal, pero es sólo el hilo conductor de una obra en la que el autor nos describe personajes y ambientes, con una prosa muy bien escrita, con las palabras justas para hacerte una idea muy clara de lo que narra. Las numerosas comparaciones son selectas y acertadas. La lectura se hace amena y absorbente y lleva a la reflexión. Claudel cree que la práctica del mal no es inherente al ser humano, que unas veces puede comportarse con maldad y otras no. Hurga en la vida de la burguesía, cuestiona la crueldad, la vida y la muerte. Me ha gustado mucho.
  • Me ha parecido una obra superior a lo que esperaba de ella, pues creía que era una historia policíaca. He apreciado la trama y cómo describe a los personajes.
  • He disfrutado mucho con la lectura, me ha parecido apasionante. La trama es muy interesante y el autor es muy habilidoso para atrapar al lector. El final me parece muy logrado y sorprendente. Sabe analizar muy bien la naturaleza humana, los distintos comportamientos de los personajes que van apareciendo (como el del mismo narrador, que parece una bellísima persona y es capaz de lo peor. Está muy bien la ambientación y también los papeles secundarios. Da un palo a la justicia, que acaba buscando un chivo expiatorio, y que distingue a las personas según su posición social: al fiscal no le interrogan pese a ser el principal sospechoso, mientras el soldado desgraciado es torturado hasta el límite.
  • Me ha gustado mucho. Parece al principio una novela policíaca, pero el asesinato y la guerra se convierten en el marco de la obra. Es una novela de soledades, de almas grises, de muerte y desolación. La estructura está muy bien, es un puzzle que encaja a la perfección. Tiene los ingredientes necesarios para que guste: suspense, guerra latente que nombra en todos los capítulos, anticipación de hechos que sucederán más tarde para acrecentar la intriga... Yo me imaginaba el final, lo veo lógico. Trata del bien y del malque siempre van juntos. El tono es muy gris.
  • Se lee rápido. Me gusta la estructura y determinadas frases. Sin embargo, al acabarlo me quedó una especie de vacío, no sé muy bien qué decir. No me ha apasionado.
  • Fácil de leer, lo leí demasiado rápido al principio y quizás por eso no me atrapó demasiado la intriga. Hay escenas muy duras y personajes terribles. Novela que está bien, pero a mí tampoco me ha apasionado.
  • No me ha gustado. La escritura está muy bien, hay intriga, pero el protagonista no me gusta, pues pone mal a todos. Me parece que el capítulo final sobra por evidente. Ni me ha conmovido ni me ha llegado a impactar.
  • Me parece un libro bien “tramoyado”, que parte de una idea muy clara, con una buena urdimbre, que sabe ir y venir en el tiempo sin errores. Es un libro muy “austeriano”, con frases interesantes, brillantes. Con respecto a lo que se ha dicho anteriormente, estoy en disconformidad, pues no hay verdades absolutas, es cierto, pero sí hechos objetivos.
  • Lo leí en un viaje, de un tirón, y se me pasó el tiempo sin darme cuenta. Es una obra que tiene mucha garra. Pensé al leerla: hay personas que tienen el alma no gris, sino negra, muy negra. La trama está muy bien lograda. Se nota que es un admirador de Simenon, y también que es director de cine por los detalles que parecen cinematográficos. Me gustan mucho los personajes secundarios, muy bien coloreados, con trazos deliciosos. Creo que es un libro que se merece los premios obtenidos.
  • Para mí, el golpe final de efecto, es la razón del libro. Me ha recordado “Expiación”, el libro en sí es como para declarar una culpa, ponerla por escrito, aunque no pida perdón. El final es absolutamente necesario en la estructura. Me ha encantado, lo empecé y no podía dejarlo. Me ha gustado esa estructura cerrada, circular, también las historias de amor, las ausencias, el dolor, la guerra como telón de fondo... Reflexiona sobre la vulnerabilidad de la vida. Hay toda una galería de personajes (obra coral), a unos trata con cariño, más a las mujeres, y a mí me gustan las cartas, que juegan aquí un papel importante.
  • Me agarró, lo encontré ameno y entretenido. Narra el día a día de una pequeña ciudad que vive al lado de la guerra, de la que sólo le separa una colina. El protagonista se siente culpable por la muerte de su mujer y todo se reduce a contar lo que nos confiesa al final, su sentimiento de culpa. Como se ha dicho, me gusta la galería de personajes y me puedo imaginar fácilmente una película a partir del libro. La prosa es muy precisa, con descripciones muy visuales, metáforas muy logradas y un final inesperado. Es el que hace entender toda la novela.