
“Para conocer la injusticia del mundo sólo hace falta un poco de experiencia. Para aceptarla sin amargura o envidia se necesita casi la suma de toda la sabiduría humana”.
“El gran problema, el problema universal, es cómo estar siempre de viaje y aun así ver lo que verías si no tuvieses más remedio que quedarte en casa: un gato negro en el jardín, moviéndose entre las hojas de unos gladiolos detrás de un arbusto de lilas. Cómo conservar la suficiente indiferencia y tranquilidad interior para que cuando el gato se suba de un salto a la pared del jardín, vuelva a bajar y desaparezca, lo veas y lo recuerdes y en ese momento no estés absorto en la sequedad de tus manos.”
“Me encanta ser viejo porque puedo apreciar toda mi vida como si se tratara de una casa y comprender que cada hombre es su propio arquitecto. Y no me importa morir, aunque encuentro insoportable la idea de que, cuando la gente se muere, ya no pueda leer libros.”
William Maxwell
.
En las líneas anteriores Maxwell nos da algunas pistas sobre su obra y forma de pensar. En este relato, de doscientas páginas, escrito con sencillez y maestría (no están reñidas), nos ofrece una especie de homenaje a la figura de la madre, a su importancia como eje alrededor del cual gira toda la familia, y el drama que supone su desaparición. El estilo es conciso, de frase corta, se detiene en el detalle, y focaliza nuestra atención en las pequeñas cosas y gestos. A través de ellos vamos conociendo cómo son realmente los personajes. La narración es lineal, pero nos viene dada por tres fuentes, una en cada parte en las que se divide el libro, que son distintas. El conjunto nos da así una visión poliédrica, con diferentes puntos de vista que nos van haciendo cambiar la opinión que nos habíamos formado. Hay historias que apenas se esbozan, para que sea el lector quien las complete. Se intercalan diálogos como fondo en la narración, a los que en ocasiones asistimos con la sensación de ser un intruso.
La primera parte nos da la visión de los hechos a través de Bunny, el hijo pequeño de un matrimonio americano de los años 30. En muchas cosas se equivoca, su visión, su verdad, no es real, tiene una mirada muy subjetiva, propia de su edad. Nos hace equivocar a los lectores, ya que tenemos el hábito lector de creer al narrador a pies juntillas. Es una parte muy emotiva pues nos recuerda a nosotros la infancia: búsqueda de imágenes en manchas, supersticiones, juegos... y asistimos a la estrecha unión entre él y la madre.
La segunda es la de Robert, hermano mayor de Bunny, casi adolescente. Comienza con la narración en varias voces de los juegos con sus amigos. Pronto nos damos cuenta de que la realidad no es como la ve Bunny. Su visión de la vida es más tranquila, se lleva bien con la madre, tiene los mismos gustos que el padre, protege a su hermano...
La tercera es la del padre. Parte triste y emotiva que se presta a la reflexión. Abundan las elipsis y las frases escuetas, que sin embargo expresan un mundo de sentimientos. Cuando nace el tercer hijo de la pareja, la madre dice: “Mira James, otro meoncito”. Para el lector, a esa altura del relato, esas cuatro palabras le dicen muchas cosas.
A lo largo del libro se reflexiona sobre el sentimiento de culpabilidad, sobre las relaciones familiares, sobre el papel diferente del padre y de la madre, sobre la vida y la muerte.
FRAGMENTO
“Entonces siguió subiendo y recorrió el pasillo de arriba hasta llegar al dormitorio que habían compartido Elizabeth y él, y al ver los vestidos de ella colgados en el armario, se quedó ciego y casi sin conocimiento. En cuanto pudo cerró la puerta rápidamente y apoyó la cabeza en el espejo largo y frío que había enfrente. Satén y encaje y terciopelo negro y un leve aroma a violetas. ...Eso era cuanto le quedaba de su amor.” . .
La certeza:
CAMINABAS despacio.
Tu cuerpo fatigado aún arrastraba
la absoluta ruina
de ti.
Te acariciaba tenuemente el sol.
Tú ibas disolviéndote en su luz.
Quebraban todavía algunos pasos.
¿Hacia dónde?
Ni siquiera sabías
con certeza cuántos podrías dar.
Deshacimiento.
-A Juan Goytisolo
Se va deshaciendo en leves jirones
de nada el mundo.
El viento del otoño barre los secretos
reductos últimos del corazón.
Su tenue llama, apenas palpitante, acaso
se quisiera extinguir.
¿Quién seguirá por ti contigo?
Nadie.
Nadie es el nombre de las tantas formas
de tu nunca completa rotación.
Y ahora, ante los hilos de la sombra
donde no está tu imagen reflejada,
dime, si puedes,
¿Quién podría aún nacer?
El visitante:
ALGUIEN me dice
que un hombre joven viene
de tiempo en tiempo a visitar tu tumba.
Desbroza los hierbajos.
Un hombre joven, dicen, bello
con un sombrero campesino.
Interrogado, dijo
ser un amigo de tus familiares.
¿Quién es esa figura que así acude?
Tal vez eres tú mismo que regresas
para ver dónde estás y depositas
al pie de tus cenizas,
húmedo, un ramo
de lluvia o de tristeza.
.
OPINIONES DE .
- Lo he leído rápido. Cuenta una historia que no me ha conmovido. De las tres partes, la primera me parece floja, de la segunda me gusta la orientación, y la tercera es la que más me ha conmovido. Reivindico que la literatura también debe servir para hacer reír. Por lo demás, reconozco que está muy bien escrito.
- Me ha resultado fácil. La primera parte me parece dulce, entrañable. Es emocionante el cariño que siente el niño hacia su madre, cómo describe el hogar, su calidez, las relaciones familiares... La segunda me parece ya más dura, aparecen los acontecimientos trágicos, el sentimiento de culpabilidad. La tercera es triste, aunque asoma una cierta esperanza. Me ha recordado la lectura de “El guardia´n entre el centeno”.
- Lo leí hace tiempo. Es un libro triste, pero que refleja muy bien algo real. Creo que es un homenaje a las madres: él perdió a la suya muy pronto. A pesar de lo amargo del tema, me dejó un buen sabor.
- Estoy harta de que se mueran tantas madres, en los libros y en la realidad.
- Me parece buena la idea de tres puntos de vista, que siguen un mismo hilo conductor. Parece una historia muy plana, que no avanza al principio. El tercer tramo me ha emocionado, pero ya casi al final. Quiero destacar que me ha hecho pensar bastante sobre cómo ven las cosas los niños, su punto de vista, que les lleva a representarlas de una manera diferente a nosotros, y a menudo no nos damos cuenta.
- No encontraba nada que me emocionara. Es de lectura fácil, pero no me llegaba. Me ha hecho pensar la dependencia del niño de la madre. El papel del padre es el típico de la época en la que está escrito. Creo que le falta emoción. El final es un poco esperanzador.
- Me ha parecido correcto. Me ha conmovido la tercera parte. Creo que acaba bien, que al faltar la madre, y parece que todo va a derrumbarse, no es así. Me ha dejado indiferente. Le falta garra.
- Me gusta que tenga rasgos autobiográficos. Yo viví una ausencia parecida. Las tres partes son: “Ese pequeño ángel”, “Robert” y “Un punto cardinal”. Creo que está ya reflejado todo el libro en el poema de Yeats (al inicio): las cosas suceden, la vida sigue. Es un libro que refleja la vida diaria de una familia marcada por la muerte, pero la vida sigue, continúa.
- Me ha gustado la estructura pero me ha decepcionado porque parece que no transmite mucho sentimiento. El libro va creciendo, pero empieza con muy poco. Siento que no me haya gustado más, que no me metiera más en la historia, pero es que no me identificaba con ninguno de los personajes.
- Me ha parecido un libro muy distinto, por su sencillez, de pequeñas cosas cotidianas, de la vida normal, entre las que está la muerte. Crea un clima con mucha intimidad, muy cálido, parece transportarte al interior de la casa. Hay escenas muy logradas: la del armario, la del velatorio, cosas que suceden y están muy bien descritas. Es muy original la forma de narrar la historia, lineal pero por tres voces: niño, adolescente y padre. También cómo van desvelando sus sentimientos más íntimos, que apuntan siempre hacia la madre. El lenguaje me parece muy original, con onomatopeyas: el grupo musical que forman padre e hijos, los relojes. Los diálogos son muy originales, por ejemplo cómo escribe lo que hablan los jóvenes cuando juegan al rugby. Al final me ha parecido muy curioso que, muerta la madre, el padre no se decide a apechugar con los hijos. Es un libro sencillo pero con mucho sentimiento. Me ha gustado mucho.
- Me ha llamado la atención lo bien que lo vende la editorial (Libros del Asteroide). En la lectura me ha condicionado haber leído el prólogo. Ha sido, para mí, un libro desigual, con subidas y bajadas. De las tres partes me gusta más la última, que me parece perfecta, en las primeras no me implicaba, y sin embargo en la tercera me encontraba dentro. Creo que la traducción está muy bien. Me llama la atención que la literatura americana que hemos leído, tiene bastante en común, por ejemplo el hecho de que utilicen la frase corta.

2 abr 2008 | 08:52 PM
mca dijo
Aunque parece un libro sencillo "volvieron como golondrinas" tiene una estructura cuidada donde la historia se traslada desde la mirada más inocente, y al ritmo de un reloj, hasta la aparente derrota de un padre de familia. El sentimiento de culpa es la búsqueda de un porqué, una razón de lo inexplicable.
Maxwel nos cuenta una historia de lo cotidiano sin mirar hacia el exterior más que en contadas ocasiones con la lectura de un periódico. Lo verdaderamente importante es la intimidad de una familia que puede ser la nuestra.
Un poema:
"Sepultar mi cabeza dolorida
En tu falda colmada de perfume
Y respirar, como una ajada flor,
El relente de mi amor extinguido"
Baudelaire