El ejercicio consiste en escribir un texto que tenga entre 150 y 200 palabras. Entre ellas deben estar las siguientes: cerezas, castaño de indias, acacias, salvia, romero, tomillo, deseo, ermita, barranco y extranjero. Introducirlo como comentario a este artículo antes del 23-05-08.
14 may 2008 | 10:27 PM
El deseo de tener un descendiente, un heredero, bueno hablando claro, un hijo, nos obligó a los dos a emprender el camino, empecemos a subir por aquel barranco, rodeados de acacias y algún castaño de indias, en mitad de aquel empinado sendero me sentía como un extranjero en mi tierra, sí, reconozco que lo habíamos intentado todo, remedios con plantas sanadoras como la salvia, ungüentos con tomillo, pero todo fue inútil, mi mujer no se quedaba embarazada.
Una antigua leyenda decía que si ibas con fe a la ermita de San Martín volvías con un hijo, lo estábamos intentando cual romero con devoción. Esto es agotador, no me extraña que ya no venga nadie por estos sitios. El espectáculo era precioso, al fondo, allí donde se cerraba el barranco caía una cascada de agua, al lado la ermita todo verdor y plantas, después de ver al santo, dimos buena cuenta de las viandas con unas cerezas de postre, extendimos la manta y nos echamos para reposar la comida, aquello era como estar en una isla desierta, solos los dos y la madre naturaleza….y la madre que parió a este pequeñajo nacido de una romería, ¡cómo llora “el pavarotti”¡.
15 may 2008 | 11:30 PM
En esa edad púber en que las incipientes mujeres atraen con ojos lujuriosos y afanes de deseo a los hombres, entró en la rebotica, llevando su vestido de cerezas bordadas, ultimo vestigio de la infancia, entre botes antiguos con nombres en latín, salvia officinalis, Tomillo vulgaris ,un cuadro de un castaño de indias y la foto de la ermita del pueblo en día de fiesta mayor, allí estaba él, tenía un aire de extranjero venido de tierras lejanas, claro que llamándose Edgar Romero Barranco, solo tenía de aquellas, el nombre, aún así, ejercía sobre ella, una atracción irresistible con su aroma de acacias en flor.
__Que se te ofrece niña.
¬_Una caja de aspirinas para mi padre y la pomada de mi abuela.
-Algo más, chiquilla.
-Si, ¡un colirio para usted¡ y salio de la botica, con su orgullo femenino herido.
20 may 2008 | 10:42 PM
Aquel confesionario de madera de acacias, temblaba de forma brusca como el tomillo en un día ventoso.
Callado, parecía un extranjero en mitad de un mercado, su olor a esencia de romero lo delataba allí donde estuviera, incluso en posición de rodillas y delante del mosen, tenia la presencia de un castaño de indias.
¡POR QUE¡ ¡POR QUEEE¡ que no había otro sitio o lugar donde hacer esas demostraciones de vuestro…..de lo que hicierais…. Mecachis en la mar, que Dios me perdone.
Ni una palabra salio de su garganta, su rostro sin embargo al contrario que el del cura, era de una placidez beatifica.
-Repito, dijo el padre, esta vez bajando la voz y con un tono más paternal, a quien se le ocurre ir con la novia al barranco debajo de la ermita, es un lugar sagrado.
- En fin, y aquí lanzo un suspiro salido de lo mas profundo de su ser, me voy a tomar una infusión de salvia, pues me has dejado los nervios para el arrastre.
Ego te absorbo de tus pecados, amén.
Dejando atrás el reclinatorio en el cual aun estaba el “pecador”, iba diciendo ¡AY esta juventud¡
Desde lejos parecía que estaba cumpliendo su penitencia, en sus tímpanos aun resonaban las preguntas de mosen, ¡POR QUEEE¡ y recordando esos labios color de cerezas solo abrió la boca para decir como en un susurro …. Deseo.
20 may 2008 | 11:10 PM
Esta es una historia, como las que ocurren en cualquier lugar de España.
Un pueblo, una plaza y unas gentes que allí viven.
Cada uno esta ubicado en el papel que le ha tocado representar en esta sociedad, los hay ricos y pobres, listos y tontos, guapos o feos, altos y bajos, claro que siempre hay intermedios de todo, los que no están ni en un extremo ni en otro.
En este ir y venir de la vida por las idas y venidas de sus habitantes discurren los días en esta población.
Y aunque los tiempos cambian constantemente, siempre hay una persona, a veces convertido en personaje, que es distinta a todos los demás.
A el no le influyen ni las modas ni las criticas, ni el gobierno de turno ni la economía imperante, se rige por las ideas que le pasan por la cabeza, al margen de que sean coherentes o siquiera inteligentes, la verdad es que no se mete con nadie pero todos se meten con el , unos de forma cariñosa.
- Mariané , ayúdame a limpiar el establo y te daré unas rosquillas.
Claro que bien poco limpiaba, al menos lo mantenían ocupado.
-Chicooo , mira a ver si me traes un cubo de agua de la fuente la plaza y allí iba el todo contento sabiendo que luego le daban de merendar , aunque la mirad del agua se quedaba por el camino.
Otros le tomaban el pelo para hacer unas risas a su costa, pero siempre con el afecto que les ofrecía Mariane, el tonto del pueblo.
Con la remodelación de la plaza, inversión del ayuntamiento en tiempos de subvenciones, hicieron allí donde antes estaba el viejo olmo, testigo de tantas y tantas reuniones a su alrededor, una zona ajardinada, en medio plantaron un árbol de porte esbelto pero de nombre desconocido, un capricho exótico del concejal de parques y jardines.
A la vista de la obra recién inaugurada, con todo el concejo en pleno y bendecida por el párroco, se dialogaba y discutía que tipo de ejemplar botánico era el susodicho árbol.
Cuando en medio de uno de los corros, se “plantó” Mariane y con un discurso semejante dejo a todos impresionados.
_Parecen acacias pero por el olor a tomillo he visto que un castaño de indias no podía dar cerezas como las que se crían en el barranco de la ermita al lado del romero plantadas por el deseo de aquel extranjero. ¡ YA LO SALVIA YO¡.