La tertulia de final de curso la hicimos en el jardín de casa, "El jardín de Epicuro" lo llama Federico Martín Nebras. Como junio había sido un mes bastante fresco, las plantas mostraban un verdor primaveral. Anocheció mientras disertábamos sobre Carver y sus historias. Es un autor que siembra polémica y discusiones, que es lo que buscaba. Como dice Vicino, nos pone delante de espejos, que no siempre nos devuelven imágenes amables. Al terminar cenamos con viandas preparadas por "IRIS", como siempre estupendas. Y como colofón vimos dos proyecciones: un montaje fotográfico que había hecho Antonio, con humor y muy buena música, y otro sobre los profesores del Colegio, fotomontajes muy divertidos. Buen sonido, pantalla grande colgada de una palmera, las estrellas como techo y el frescor de una noche de junio. Fue una excelente manera de terminar el curso.

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INTERVENCIONES PRIMERA RONDA:

  • Me llegó tarde el libro. Leí “Intimidad” y entendí el teatro que vimos en Madrid (“La música” de Marguerite Duras). Cuando leí “Catedral” no me gustó: esos personajes con problemas, desesperados... Carver nos presenta momentos, no la vida de la gente. Dudo si me gusta. Los cuentos de Carver me hacen pensar mucho y me dejan algo deprimida, un mal sabor de boca. Si lees las historias seguidas, son demasiadas desgracias. Me hace reflexionar sobre el sentido de la vida, y ahora me identifico más con el autor, veo historias que son muy cercanas, que nos pueden ocurrir en cualquier momento.
  • Me engancha, me atrapa, y al mismo tiempo lo detesto. A veces me ponen nerviosa esos personajes que no ven salida. Pero es verdad que me puede pasar a mí, a alguien cercano. Consigue angustiarme. No acaba los textos, y te invita a participar, lo que me gusta. Las historias conmueven a veces, produciendo sensaciones que no consiguen otros libros. En palabras de Carver “Tengo tendencia a recrearme en el lado oscuro de las cosas”.
  • Me cae fatal Carver. Pienso que escribe sobre cosas o trozos de vida. Tiene el mérito de saber hacer, de acontecimientos cotidianos, una historia atractiva. Pero creo que se recrea en lo negativo: todos son divorciados, viciados... El de “Tres rosas amarillas” me ha gustado, y los otros no me han parecido mal, pero insisto, no me gusta esa forma de recrearse en lo negativo.
  • Me gustaría ser como el personaje de “Caballos en la niebla” y acordarme de todo. El libro, por ser de cuentos cortos, claros y sencillos me ha gustado. Parece que reincide en los argumentos: sentimientos, la vida, la muerte... “El elefante” me ha gustado mucho. Y “Las tres rosas” por cómo está escrito. No sé si hay que profundizar tanto en la vida, agobia recrearse en lo triste. Creo que no hay que hacerse tantas preguntas, hay que vivir.
  • No he leído casi. No me gusta porque es amargo, parecen personas a las que da golpes la vida. Van de un lado a otro. Acierta al retratar retazos de vida, situaciones dramáticas del vivir cotidiano.
  • Cuanto más lo leo, más me gusta. Lo he disfrutado más que “Catedral”. Pinta la vida, yo no veo las historias tan amargas. Creo que describe muy bien el momento actual, esta sociedad va en el camino que Carver describe: ancianos que viajan porque no encuentran su lugar, la madre que despista su desazón con los viajes... “Quienquiera que hubiera dormido en esta cama” es un cuadro precioso de una paraja hablando de cosas importantes. Hay muchas personas inmaduras, que cambian de pareja, que envidian a quien está asentado. “El elefante” gusta más que otros relatos por ser más optimista.. Creo que Carver da en el clavo reflejando la sociedad actual con un estilo literario cuidado, escueto, que invita a entrar en las historias.
  • A mí este tipo de libros a retazos no me gustan. Quiero saber más de los personajes, que me lo digan. No conozco unas vidas tan complicadas. Creo que estas historias que se narran no ocurren normalmente a la gente. Prefiero algo más optimista.
  • Los he leído deprisa, me parecen relatos agobiantes. Es crítico con la sociedad, con los aspectos más negativos. Me ha gustado “El elefante”. Los personajes me parecen neurotizados. Las historias las deja cortadas.
  • Para mí Carver me parece que refleja momentos, retazos de vida que nos pueden ocurrir. Yo he sentido lo mismo que Iris, sobre la eutanasia. Refleja actitudes en presente, en primera persona. En estas lecturas me pasa como con la poesía, cuanto más los lees, más te gustan. Es un buen escritor y lo demuestra en “Tres rosas amarillas”, con una prosa muy cuidada. Deja los cuentos inacabados para que el lector los complete. Hay algunos que tienen un misterio muy profundo, lo que me parece muy interesante. Hay que leerlo en dosis muy pequeñas, son densos y necesitan relecturas.
  • Me ha gustado bastante, los escribe en primera persona, con un lenguaje minimalista, sin rodeos, son personajes masculinos mediocres, viciosos, frustrados... Los relatos son como si abrieran una persiana y vieras un pedazo de vida, y luego la bajaran, dejándote sin saber más. El que más me ha gustado es el que da nombre al libro, “Tres rosas amarillas”, en él dice “...sólo existía la belleza, la paz y la grandeza de la muerte”.
  • Terrores extraordinarios en una vida corriente. Hay tensión, suspense... Me encanta Carver porque refleja la vida, mi vida. Hay libros en los que ves reflejada tu existencia. En mi caso tal vez sea el hartazgo al que me lleva la sociedad de la opulencia. Carver, dentro de cien años, se considerará un fotógrafo de la sociedad en la que vivimos. Rescata lo real en su esencia brutal. De él me ha gustado mucho otro de sus libros: “Si me necesitas llámame”. Para mí escribe de maravilla, escueto, sencillo, rápido, pero al mismo tiempo trabajado, retocado... De lo cotidiano hace literatura, asciende, se eleva y trasciende. No nos gusta a veces porque nos pone delante de espejos, enfrentándonos a nuestros miedos, a nuestras reflexiones. El último relato (“Tres rosas”) cambia de registro, hay más adjetivos, es más poético y descriptivo. Temas: alcohol, tabaco, televisión, individualismo...
  • Me gustan mucho los relatos cortos. Me gustó más “Catedral”. Creo que es un autor para leer en dosis pequeñas. “Intimidad” me ha gustado mucho, y también “Caballos en la niebla”. Por supuesto, “Tres rosas amarillas” me parece soberbio.