Pere Rovira y Celina AlegreCon puntualidad británica esperaba Pere Rovira en el hall del Gran Hotel. Tras los saludos, pregunta "¿Cuánto tengo que hablar?". Lo mediremos con tiempo de reloj de sol, según vaya la cosa. Llega al momento Luís, con el que se funde en un abrazo cargado de tardes y noches de poesía, y después Celina, su mujer. Nos dirigimos al colegio hablando de huertos, hijos y casas que se nos quedan grandes cuando estos se marchan. Espera Ángel Huguet, que siempre tiene algo nuevo que preguntar, para entrevistarle y hacer unas fotos. El grupo espera numeroso: somos más de veinte.

Como no puede ser de otra manera, empezamos la tertulia agradeciendo la presencia de Pere, que se ofreció a venir al término de una hermosa velada poética a comienzos de verano en la UNED. Le decimos que nosotros, quienes formamos parte de este grupo lector, aficionados que hacemos camino al leer, nos vamos acercando a la poesía poco a poco, de forma tímida, y que esperamos que él, como poeta y profesor, nos señale algunas direcciones y nos anime a los caminantes.

Pere Rovira disfruta como un buen profesor ante un público entregado. Lee y explica sus poemas: su punto de partida, la elaboración, la intención... y vuelve a recitarlos en un movimiento circular de versos. Se suceden preguntas, respuestas, comentarios... Las páginas de “La mar de dentro” avanzan y retroceden, en busca del poema elegido, o de un verso determinado cuyo significado se oculta. “Guiomar” y “Reloj de sol” son desmenuzados en todas sus piezas para entender su mecanismo, su música, su ritmo, sus referencias. ¡Qué bien suenan en la voz del poeta!

.

“Entre tú y yo la guerra.

.....................................Él mira el mar latino

Buscando una esperanza: suena a huesos vacíos

y es gris y lenta el agua. Sabe que acaba el tiempo

que defienden las balas, que España no será

nunca republicana, para el pueblo, sin amos,

como él la soñaba. Y ve morir el mar

bajo el alba llagada:

..............................La guerra entre tú y yo,

y tú, con nuestras lágrimas, miras el mar final

que Camoens cantaba.”

.

Recita “No volveré a ser joven” de Jaime Gil de Biedma:
.
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

"Poemas póstumos" 1968

.

Y mientras seguimos alimentando las almas con poesía, damos a los cuerpos viandas para que no sientan envidia. Alimento espiritual y alimento corporal quedan unidos en la espectacular tarta que Antonio ha preparado. No falla: los escritores quedan desarmados al ver su nombre en el pastel que será comido entre todos. En este están escritos estos dos versos pertenecientes al poema que dedicó a Manuel Vilas, "Versos de amor":

.

“El manjar del amor

no necesita versos”


.

Se prolonga la velada y cuando termina, tras la dedicatoria de libros, lo hacemos con el deseo de que, cuando volvamos a leer su poema “Teoría del lector” que dice:

.

“No eres más que el lector, palabra fría

que borra tu dolor y tus deseos,

y me advierte que no nos conocemos,

que no me importas nada y no te importo”

.

nos conozcamos y nos importemos.

Una tertulia inolvidable. Gracias Pere.