“Imán” es una novela que nos habían recomendado Federico Martín Nebras y Lorenzo Silva. Hemos leído varios libros en los que se aborda la transformación que la guerra produce en las personas, cómo algunas aguantan el tipo y otras sacan lo peor que llevan dentro. “Imán” es una novela de guerra desde el principio al fin, dura, cruda por momentos, que nos revela el proceso destructivo de las personas que se ven involucradas en la violencia. Sender nos propone un personaje cercano, de un pueblo no muy lejos de Barbastro, ciudad en la que trabaja como herrero. Es un hombre sencillo, trabajador, que se enamora y sufre de celos, que se preocupa por su mísera familia (terrible denuncia social de las condiciones de vida, que se anticipa en diez años a “La familia de Pascual Duarte”). Su vida cambiará drásticamente al ser enviado a la Guerra de Marruecos.. La novela es el relato de su huida tras el desastre de Annual. Sorprende la utilización de dos narradores para presentarnos los hechos. Las vivencias de Viance, protagonista antihéroe, nos son relatadas por alguien cercano a él, a quien se las habría referido. Utiliza en ese momento la tercera persona. En ocasiones aparece el narrador en primera persona, Antonio, que es el mismo Sender (Antonio es su tercer nombre). Es la forma de meterse en el interior de Viance, y poder al mismo tiempo narrar desde fuera el desmoronamiento de su persona. Como dice el mismo Viance al regresar licenciado “No se licencia ninguno de los que vienen aquí. Ni yo. El que viene se queda aquí y luego echan pa España un pelele, un tío exprimido, sin jugo”. La novela es una crítica durísima contra una clase social inoperante, egoísta e hipócrita, antimilitarista y antibelicista. Una curiosidad, el nombre “Imán” aparece exactamente quinientas veces, ni una más, ni una menos.

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OPINIONES PRIMERA RONDA:

  • Es una novela que me empezó a gustar cuando salió el nombre de Barbastro, pero luego, al llegar a las páginas de guerra ya no. Supongo que está muy bien escrita porque la lectura me resultaba repulsiva, desagradable. No es mi tipo de libros.
  • Me ha costado leerlo pero lo he logrado. Me parece duro y trágico. Está muy bien escrito, me parece una crónica de guerra muy creíble. Lo pasas mal leyendo, pero veo que la intención es esa, como denuncia de la guerra, de la injusticia social. No me imaginaba un final tan duro para el protagonista.
  • No me ha costado leerlo, a mí también me han gustado las referencias a Barbastro, y el final. No me ha impactado la dureza que contiene, tal vez porque vemos tanta violencia y crudeza todos los días. Creo que refleja muy bien la crueldad de la guerra, en la que siempre acaban pagando los más débiles, los desgraciados.
  • He leído una parte, porque no me ha dado tiempo. Hay un cierto humor en ese tramo, pero luego se hunde en lo crudo del relato. Está escrita de forma muy natural, muy descriptiva, de forma que te metes en las escenas con facilidad. Cruel y a la vez real.
  • Yo tampoco lo he terminado, no podía, no entendía muchas palabras del argot militar y de guerra. Tenía la sensación de que la dureza que refleja el texto se me escapaba por estar atenta al vocabulario, al lenguaje. Me gustan los diálogos, de una gran viveza. Transmite la obra la anulación del ser humano en tiempo de guerra. Debe ser muy difícil que uno, cuando regresa a la vida normal, conserve al cordura. Las escenas cuando hace referencia a su anterior vida de paisano son muy agradables.
  • A mí me suscitó el efecto contrario: lo leí en tres días, con ansia por ver dónde terminaba el sufrimiento de ese personaje. Es un libro muy duro, que se debe leer. Un libro que nos remueve, que nos saca de la inmunización en la que vivimos. Es antibelicista y contiene una gran carga de reflexión sobre la injusticia social. Vemos la evolución del personaje, un niño divertido capaz de poner esquilas a los buitres, luego un hombre fornido y bueno, y más tarde, al llegar a la guerra, a la disciplina ciega y sin sentido, a los sufrimientos y humillaciones, se produce una anulación total. Es durísimo. El estilo es sencillo, adecuado a la narración rápida, y va creciendo el ritmo narrativo en la huida. Un buen libro.
  • Me ha costado. Lo leí deprisa, y no he disfrutado por lo que no entendía. Es duro, realista, sobrio, escrito con naturalidad. A través de lo que nos cuenta nos introduce en la guerra y nos mueve contra la injusticia. Los personajes están dibujados de forma simple, pero nos llegan sus acciones y diálogos y sobre todo el desmoronamiento del protagonista. Hay muchos nombre y verbos, casi no hay adjetivos, y sin embargo las descripciones están muy bien.
  • Es duro pero creo necesaria su lectura. Sender estuvo como corresponsal de guerra y sabía sobre lo que escribía. Me recordaba por momentos “Los olvidados de Filipinas”. Es un libro denuncia que me ha gustado.
  • No me lo he sabido leer. He buscado información sobre ese periodo, he leído, pero lo que explicaba de los combates no lo entendía, no me enteraba. Creo que lo leeré. Por cierto, lo había leído en el instituto pero no recordaba nada.
  • Yo también lo había leído, y apenas guardaba recuerdos. He andado mal de tiempo y no lo he podido terminar. Tal y como lo veo hasta ahora, creo que debería ser libro de obligada lectura para ver la crueldad de la guerra. Describe miserias que hoy nos sorprenden. Está muy bien escrito, sabe mantener la tensión narrativa. Tiene mucho mérito.
  • No lo he terminado. Me ha costado mucho. No consigo meterme puews me pierdo por el vocabulario. La forma de narrar es difícil, además aparecen dos voces y me despistaba. Me resulta agotador por la reiteración. Tiene notas de humor a pesar de la crudeza. No sé si lo acabaré.
  • No lo he leído, hice un esfuerzo terrible por el vocabulario que no entendía. Tanto punto y coma en el texto te da la sensación de que no avanzas. No me ha gustado lo que he leído.