“A finales de enero de 1949 Pekín se rendía con dignidad al invencible ejército comunista. Pocos días después, mi prometida –una joven china- me telefoneaba para decirme que su padre, enfermo desde hacía mucho tiempo, se estaba muriendo.”

Son las palabras iniciales de este breve libro de poco más de doscientas páginas. Tal y como el autor nos dice a los lectores, él había sido uno de los escasos testigos occidentales de la caída del antiguo régimen imperial chino, y vivió los primeros tiempos de la llegada de los comunistas revolucionarios. En palabras suyas: “Sólo quedan unos pocos de aquellos occidentales que vivieron en la ciudad; no seremos más de una veintena repartidos por todos los rincones del mundo. Siempre tuve la esperanza de que algún académico joven y brillante –becado generosamente- se interesaría por nosotros y por nuestros amigos chinos antes de que fuera demasiado tarde, de que estuviéramos todos muertos y las maravillas que habíamos contemplado quedaran sepultadas en el olvido. Pero ese joven brillante aún no ha aparecido. Por lo que sé, soy el único cronista con material de primera mano sobre esos años extraordinarios que vieron el final de la vieja China y los comienzos de la nueva.”

David Kidd había estudiado la cultura china en la Universidad de Michigan, y partió a Pekín en 1946 cuando tenía 18 años. Se casó con la hija de un alto funcionario imperial, de ahí la importancia de su crónica desde el corazón de la China milenaria en el momento de su desintegración. En el prólogo confiesa que él no es escritor, y el lector tal vez lo aprecie en el tono gris que recorre la obra, sobretodo la primera parte. La estructura está bien lograda, con un buen arranque (la escena en la que conoce a su futura esposa Aimee en la ópera), y un buen final en el que deja que aparezcan, por una vez, los sentimientos. Con sencillez y distanciamiento logra sembrar la semilla de la curiosidad, nos hace atisbar cómo podía ser la vida de las clases altas del antiguo imperio, y nos da apuntes significativos de las barbaridades que se producen con la llegada de los comunistas al poder.

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Otros libros sobre China:

  • “Cisnes salvajes” de Jung Chang, la historia del siglo XX a través de tres generaciones (abuela, madre y nieta).
  • “Vientos amargos” de Harry Wu, experiencia de 20 años de “reeducación” en campos de trabajo chinos .
  • “Sorgo rojo” de Mo Yan
  • “La chica del pañuelo rojo” de Jili Jiang, los cambios que la Revolución Cultural produce en la vida de una estudiante brilante.
  • “Adiós a mi concubina” de Lilian Lee, la relación entre dos actores de la ópera de Beijing.
  • “Balzac y la joven costurera china” de Dai Sijie, una de nuestras primeras lecturas en la tertulia. Ver: “Balzac y la joven costurera china” de Dai Sijie, 1 Octubre 04 Lectura 16

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OPINIONES DE LA PRIMERA RONDA:

· Ligero, parece más un documental o crónica de la época. Una visión algo superficial sobre aquella sociedad con un punto de vista desde las clases altas, no habla de los de abajo en la escala social. Fue una época muy turbulenta, normal cuando las desigualdades sociales son muy grandes. Nos hace reflexionar sobre las barbaridades de la Revolución Cultural y en lo poco que valemos las personas, que podemos tolerar los mayores despropósitos. Me parece más interesante la parte final.

· Libro documental, ágil, escrito con sencillez, que narra con objetividad los cambios que se producen. No es escritor pero tiene un instinto natural de narrador. De su mano asistimos a esas costumbres que mantiene la familia Yu, con escenas remarcables, como la del templo de la familia. Me gustan las descripciones que hace de los jardines y estanques. He aprendido hechos históricos que no conocía.

· A pesar de ser ligero, se me hacía pesado, aburrido. Luego, en la segunda parte, parece que pone más sentimiento. No llegaba a esa conexión que debe haber entre autor y lector, no me enganchaba. Es fácil de leer y el hecho de que se sucedan capítulos separados facilita la lectura.

· Me ha gustado, es sencillo y sensible. Los primeros capítulos no me llenaban. El libro nos hace reflexionar sobre las desigualdades sociales. Como han dicho. Al final me gusta más. Parece que los personajes de la familia Yu no quieren darse cuenta de lo que ocurre, de que los antiguos tiempos se han terminado. En el final nos muestra que pese a todo, aquella educación de la familia Yu pervive en el tiempo. Creo que leeré algo más sobre la época.

· Un librito de lectura entretenida. Me gusta la evocación de la China milenaria que muere. Se lee rápido y es didáctico.

· Cuando se propuso ya me atrajo porque tengo mucho interés en el país. He disfrutado por todos los conocimientos que me ha aportado. Me ha hecho recordar lugares que visité, he buscado las fotos… Yo creo que el narrador es bastante objetivo (al ser de fuera es fácil) y que cuenta los hechos con suavidad. Sencillo y adecuado para introducirse en la época, me dan ganas de leer más sobre ella. Refleja la fuerza de las tradiciones y la brutalidad de los cambios.

· Me ha costado leerlo, no me ha agarrado. El tema me gusta pero me parece que le falta garra para atrapar al lector, le falta sentimiento: cuenta las cosas desde fuera. Lo más interesante es la parte histórica, la parte novelada no me gusta. Como han dicho, al final aparecen los sentimientos (cuando salen de la casa), y cuando le ofrecen el jarrón al regreso. Lo hubiera dejado a mitad y me da pena, pues había mucho material para escribir una buena novela. Me gusta el personaje de la tía Qin y sus reflexiones.

· Leerlo es como ver una exposición de fotos en blanco y negro, de las cuales la última es en color. Libros que reflejan momentos en el que un mundo se acaba, se viene abajo. No me disgusta la voz narradora: es la de un extanjero que llega a un país medieval que sale a los tiempos modernos. Parece por eso una crónica periodística escrita con suavidad. Sólo al final se implica más en la historia (en esa aceptación tardía al extranjero). Parece que la familia se mantiene por la misma casa como espacio físico, es la que da solidez.

· Tenía apuntado que me parece casi fotográfico, un conjunto de historias centradas en la familia Yu, en las que aparecen otra serie de personajes. El autor en el prólogo reconoce que no quería ser él quien contara la historia, espera y como nadie lo hace se pone él. Cuenta los hechos como alguien que está de paso, y eso se traduce en una falta de sentimiento. Se agradece que se lee rápido y es ameno. Contiene historias muy bonitas (la de los quemadores que se utilizan durante siglos sin apagarse). Los personajes no los define, sólo el de la tía Qin que es con la que más tiempo pasa.

· Me ha gustado, las descripciones nos hace sentir que estamos viendo una película. Cuenta una historia, unos momentos que no conocía. Me gusta el último capítulo.

· Coincido con lo dicho por todos. Es un libro fácil, pero que no engancha. Fala implicación del narrador. Me gustan los temas históricos, pero aquí los cita de pasada. Se me ha hecho monótono. En el capítulo XIV cambia de registro lingüístico, se hace más interesante, más cercano. Excepto algunos relatos (el de los quemadores, el del cocinero que trata de denunciarlo), el resto parece un decorado, no una historia real. No se nombra apenas a las clases bajas de aquella sociedad. Me han gustado las conversaciones de la tía Qin.

· No voy a decir mucho. Parece un libro documental: le falta fuerza y argumento. Si lo lees como crónica está bien, es interesante por conocer cómo era Pekín y lo que describe. La conclusión: que es una lástima que cuando hay una revolución causada por la desigualdad social, casi siempre se arremete contra la cultura, lo bello, las tradiciones (los budas), y es una pena. Los seres humanos ¿Qué debemos tener dentro que nos hace arrasar lo bello?