TERTULIA CON PABLO VILLAFRUELA EN LA BIBLIOTECA MUNICIPAL
El viernes 27 estuvo el autor de "Oscura lucidez" en la Biblioteca Municipal, en un encuentro que se ha hecho ya norma: el de los escritores que se hicieron con los premios de Novela Corta Ciudad de Barbastro y de Poesía Hermanos Argensola el año anterior, con los lectores de la ciudad. En esta ocasión sólo estuvo Pablo Villafruela, pues Juan Andrés García Román, autor del poemario "Un fósforo astillado" no pudo acudir.
Habíamos quedado previamente en el "Pirineos" para hablar sobre el encuentro con Antón Castro, pero estuvimos poco tiempo ya que debía acudir a la Biblioteca. Poco antes me había llamado Luís Sánchez para que coordinara la tertulia, pues Óscar Sipán estaba enfermo. Cuando llegamos Pablo Villafruela atendía a los medios de comunicación. La sala se llenó.
Escrita en 2002, "Oscura lucidez" había llegado a ser finalista en otros certámenes como el Premio de Novela Café Gijón o el Premio de Novela Río Manzanares. Es su primera novela publicada. Su lectura no resulta cómoda pues aborda temas que nos desasosiegan, que nos remueven en nuestro sillón de lectores: la violencia, la condición humana, la leve frontera que nos separa entre la lucidez y la oscuridad. Ya la cita de Conrad con la que inicia el libro nos avisa de lo que vamos a encontrar. "La suya era una oscuridad impenetrable. Lo miré como uno observa a un hombre que yace en el fondo de un precipicio donde el sol no brilla nunca" (De "El corazón de las tinieblas"). Y lo confirma la primera frase: "Yo soy el horror". Nos adentramos en el relato de H.R. que escribe por encargo de Claudia, su psiquiatra, para tratar de recuperar su pasado. No puede y lo intenta novelando las vidas de dos de sus compañeros internos, otros dos tripulantes de "la nave de los locos": Wlado, croata desquiciado por su experiencia en la guerra de los Balcanes; y Leonardo, inmigrante procedente de Malí. El autor se vale de estos dos personajes para abordar multitud de temas de rabiosa actualidad, siempre vistos desde la perspectiva de H.R., profesor de sociología: los nacionalismos, la construcción europea, la inmigración, el fenómeno del "top manta", los campos de refugiados, la guerra, las redes de prostitución, la locura... Y mientras avanza la narración el lector se pregunta, sospechando lo peor, porqué está el protagonista en esa "nave de los locos". La respuesta no se obtiene hasta el final, manteniendo así una tensión narrativa en el relato, que se solapa con el interés de cada una de las escenas.
Hay personajes secundarios muy interesantes que aportan algo de luz en ese mundo oscuro y violento: Mirceat con su bondad y sentido común, y Tanout con su solidaridad. Apenas esbozado, nos llega también el interesante personaje de Claudia, impulsora del relato, mujer entregada a su trabajo, profesional y auténtica.
Pablo Villafruela se mostró cercano, explicó el origen de la novela, reconoció algunos fallos que como obra primeriza contiene, dio pistas para entender el porqué de las distintas piezas que la componen, y contestó a las preguntas que surgieron en torno al estilo, a la estructura y al tema de la obra. La tertulia se prolongó con la firma de ejemplares, en la que se extendió a hablar con todos y cada uno de los que se acercaban.
Creo que todos salimos satisfechos. Como dijimos al concluir, le deseamos un futuro literario brillante a Pablo Villafruela, y agradecemos a Luís Sánchez que esté en el origen de estos encuentros entre escritores y lectores.

23 mar 2009 | 10:18 AM
Creo que todos salimos satisfechos. Como dijimos al concluir, le deseamos un futuro literario brillante a Pablo Villafruela, y agradecemos a Luís Sánchez que esté en el origen de estos encuentros entre escritores y lectores.
9 jun 2009 | 07:02 PM
¿Cómo es posible que un libro premiado aparezca publicado tres o cuatro días después del fallo del concurso? ¿Será que ya sabían que iba a ser premiado, o que ya estaba en proceso de edición? Mucho me sospecho que este es uno de los tantos concursos en los que prima la corrupción...
9 jun 2009 | 07:07 PM
Perdón. Me equivoqué. Confundí el libro del año pasado con el que ganó el premio Ciudad de Barbastro de Novela en 2009.