Hoy ha estado entre nosotros Antón Castro, en una visita que ha aprovechado para ver a sus numerosos amigos de Barbastro, llevar el coche al taller, pasear por la ciudad, ir a las librerías, tomar notas, hablar para la radio y la prensa, firmar libros y por fin, a las 20 h. presentar "Fotografías veladas" en el Centro de Congresos.
Desde que nos hemos encontrado en la Peugeot, donde me esperaba con sus amigos Cuchi Gómez y Alfredo, hasta el momento de la despedida en el Colegio, Antón ha hablado casi sin parar. Es una persona que se hace querer, sólo hay que ver cómo lo tratan quienes lo conocen hace tiempo, o la atención y empatía que logra con quienes está hablando, sea una persona o el público de una sala.
A los periodistas, Ángel y Pepe, les ha hecho el trabajo fácil en la entrevista: Antón es un torrente de palabras, una especie de flautista de Hamelín capaz de llevarse detrás a quien le escucha. Les ha hablado del encanto de la plaza del Mercado, de la belleza del espacio de la UNED, de los escritores barbastrenses, de Julieta, de los hermanos Moreno Gistaín... y todo creo como respuesta a la primera pregunta, que bien ha podido ser la única que han tenido que lanzar.
Luego ha comenzado el acto literario, que ha girado alrededor de "Fotografías veladas", pero que ha discurrido por otros muchos de sus libros y se ha desbordado, en el buen sentido de la palabra, en un rico e interesante anecdotario de su larga trayectoria como escritor. Nos ha confirmado lo que como lectores suyos sospechábamos, que la materia de la que parte para muchos de sus relatos es su propio pasado, además de una especie de sexto sentido para captar frases, imágenes o ideas sobre las que montarlos. En esos relatos que conforman el libro hay una cierta unidad a pesar de la variedad de registros, lugares y personajes. Prefiere la narración en primera persona (en dieciséis de los diecinueve) que permite al autor el juego con el lector, que se siente descolocado por no saber dónde termina la ficción y comienza la realidad o viceversa. La mezcla de lugares y personajes conocidos con otros inventados es un juego que Antón maneja con maestría. Lo sorprendente es que algunos de esos personajes de ficción están comenzando a tener vida propia, y aparecen en otros libros e incluso en cortometrajes. El oficio de escritor es, entre otras cosas, saber contar lo para los demás pasa desapercibido, y hacerlo interesante con todas sus tonalidades y matices a través del buen manejo del lenguaje. Antón, que es modesto, dice que todos podemos ver y apreciar la belleza, pero a los demás nos faltan las palabras del poeta para expresarla.
En "Fotografías veladas" hay un homenaje explícito a la fotografía, pero también a personajes y lugares a los que trata con enorme cariño en ese ir y venir constante de Galicia a Aragón a través de sus páginas.
El público ha disfrutado, que era lo importante, y ha salido con ganas de seguir leyendo a Antón. Tras dedicar un buen número de libros, hemos ido al colegio a comer algo. Allí ha seguido hablando, quizás en un tono de más intimidad, mientras degustábamos las viandas preparadas por Antonio, cuyo colofón, como es habitual, ha sido una magnífica tarta dedicada a Antón con sirena incluida.
Tras las fotos de grupo nos hemos despedido. Él regresaba a Zaragoza tras hacernos pasar una tarde inolvidable.

26 mar 2009 | 07:55 PM
Os dejo este enlace relacionado con la tertulia:
http://www.diariodelaltoaragon.es/Fotos/20090325124520392.pdf