Quien lo sigue, lo consigue: Nuria y Quique San Francisco.Hizo mucho calor en Madrid durante el fin de semana.

Con Ian Gibson.

Eugenia Rico siempre risueña.

José Antonio Labordeta con los del Somontano.

Con Fernando Savater. 

Un año más acudimos a la Feria del Libro de Madrid. Parece que no había muchas ganas, y tuvo que ser el entusiasmo de Mariló quien animara a algunos indecisos hasta formar un grupo de doce. Se preveía un fin de semana caluroso y así fue: según algunos asiduos a la Feria no se recordaba una tarde de tanto calor como la del sábado. Nosotros fuimos por la mañana y aún se soportaba. Había gente, bastante, pero creo que no se compraba tanto como en años anteriores, y eso se notaba en las colas: no había. Bien es verdad que tampoco hubo "estrellas" como Ruiz Zafón el año anterior. Los escritores, aunque fueran conocidos, miraban pasar a la gente, posar para las fotos, charlar con algún amigo y firmar de vez en cuando. Hablamos con Labordeta largo y tendido, entre dedicatorias de su libro "Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados"; con Espido Freire sobre su reciente estancia en Barbastro, que firmaba "Cartas de amor y desamor"; con el simpático Ian Gibson, que nos habló de los orígenes barbastrenses de la madre de Buñuel, sobre el que está preparando un próximo libro y de su interés por venir a Barbastro; con David Trueba, que firmaba su última novela "Saber perder"; con Ricardo Gómez, ganador del Premio Barco de Vapor, que recordaba su paso por el colegio hace dos o tres años en un encuentro con alumnos; con Fernando Savater, que firmaba "La Hermandad de la Buena Suerte"; con Eugenia Rico, que se alegró de vernos una vez más, firmando "Aunque seamos malditas"... Vimos a más escritores y personajes mediáticos, con los que no hablamos. Volvimos a comer en "L'espirale", un italiano que estaba mejor el año anterior, pero que por su cercanía a la Feria y frescor interior es como un oasis.  Luego fuimos a ver la exposición de Matisse en el Museo Tyssen. Paseamos por la Plaza Mayor y cenamos en el Museo del Jamón cercano a Sol, en el espléndido salón superior de aire retro. Para terminar fuimos al teatro, a ver "El enfermo imaginario" en el Fígaro, con Quique San Francisco de protagonista. La mañana del domingo, tras el desayuno, acudimos al Museo del Prado para ver a Sorolla. Es una exposición increíble, se nota en los visitantes que les impacta la contemplación de los cuadros expuestos, bellísimos hasta emocionar y cuya sucesión (hay más de cien) no cansa.

Ver: http://www.museodelprado.es/exposiciones/info/en-el-museo/joaquin-sorolla-1863-1923/la-exposicion/

Mientras unos volvimos a la Feria del Libro, otros siguieron en el Museo antes de ir a comer otra vez al italiano. La tarde ya fue de retirada. A las siete cogíamos el AVE para Huesca, con libros en la maleta, algunos contactos con escritores y editores, e imágenes para el recuerdo.