Ayer tuvimos la tertulia con Lorenzo Silva. A las 18'30,  alrededor de una espaciosa mesa, nos sentábamos más de treinta personas para escucharle. Además de quienes formamos el Grupo de Lectura del Pedro I, habían acudido componentes de otras tertulias (Biblioteca Municipal y Hogar de Mayores),  amigos y autoridades (amigos también: Luis Sánchez y Paco Durán).

Lorenzo Silva había tenido una sesión en el IES Sierra de Guara de Huesca, luego otra a final de mañana en el Martínez Vargas, visita y comida en la Bodega Enate,  y una rueda de prensa a media tarde. Así que cuando llegó al colegio, tras atender en una pequeña pausa las numerosas llamadas telefónicas pendientes, llevaba ya dichas unas cuantas palabras. La misma inteligencia, sensatez y bonhomía que transmite en sus escritos se encuentran en sus palabras. La mirada de Bevilacqua tiene mucho de la de Lorenzo: de cualquier tema que aflore en la conversación sabe opinar con agudeza, fundamento y dando razones difíciles de contradecir. Como Vila es un idealista honesto y con sentido del humor.

El encuentro fue posible, una vez más, gracias a Ramón Acín. La amistad que nos une y su profesionalidad nos ha permitido disfrutar en más de una ocasión de su compañía y de la de escritores de primera línea de los que es amigo y entre los que se incluye. Su labor durante tantos años al frente del programa Invitación a la Lectura es encomiable. La semilla de palabras, sembrada con la constancia del campesino y la tozudez del aragonés en los encuentros entre escritores y alumnos,  está dando (y dará más en el futuro) excelentes resultados.  Somos pensamiento, palabra, idea, y la lectura de libros que luego pueden ser comentados con quien los escribió, propicia reflexiones que de otra forma nunca tendrían lugar entre muchos de los alumnos.

Lorenzo habló con generosidad contestando a las cuestiones que se le plantearon. Los pocos asistentes que no lo habían leído seguro que se hacen lectores suyos. De hecho ya me pidieron libros de los de la Biblioteca para conocer a Becvilaqua y Chamorro pues entre unos y otros les metimos el gusanillo. Comenzó hablando de los jóvenes lectores, de los alumnos de 4º de ESO y de Bachillerato; y como es un optimista, a pesar de que en ocasiones parezca escéptico, negó la fama de poco leedores que tienen los estudiantes. Quizás el problema esté en lo que se les propone como lecturas.

Nos dijo que tiene bien elaboradas las biografías de sus personajes más famosos, aunque claro, como a todos los demás la vida les puede hacer dar muchas vueltas. Así, controla las escasas pistas que nos va dando a los lectores acerca del pasado que tratamos de adivinar. ¿Qué ocurrió con el matrimonio de Vila? ¿Quién es esa misteriosa mujer que aparece brevemente en "La reina sin espejo"? ¿Y su padre?

Se comentó la evolución de los personajes a lo largo del tiempo, pues envejecen  al ritmo que nosotros, lectores. Vila y Chamorro tienen en esta última entrega cuatro años más, y han cambiado ellos y su relación. Como entre Don Quijote y Sancho se ha ido produciendo una ósmosis en los caracteres de la pareja. Chamorro va adquiriendo el idealismo que le faltaba y Vila se hace más pragmático.

En el libro se trata, además del asesinato y de su esclarecimiento, de la paternidad y del abuso de poder. Cuando los temas literarios son truculentos se le puede proponer al lector una cierta distancia a través del humor. Lorenzo Silva lo logra con pleno acierto en la voz de Bevilacqua, y ya en esta entrega participa también Virginia, estableciendo diálogos que semejan a  juegos de esgrima con chispa e inteligencia.

Luego nos contó todo lo que había investigado sobre el caso  Wanninkhof, y pudimos comprobar lo fácil que es hablar y opinar sobre un tema sin conocerlo a fondo. Muchas veces las cosas no son lo que parecen o lo que quienes nos hacen llegar la información nos dibujan. Los detalles que llegó a conocer (lugares, partes del sumario, el diario de Rocío...) y que nos describió  con su fuerza narrativa, nos impactó. Fue un momento realmente intenso. Pero es que Lorenzo Silva habla casi como escribe: administra los tiempos, aporta el dato exacto, rebaja la tensión con una broma, y sigue embelesando al auditorio.

Acabamos porque tenía que marchar a Barcelona (Viladecans), pero hubiéramos seguido escuchando bastante tiempo más.

Gracias a Lorenzo, y también a quienes participaron en el encuentro.